SILVIO.- ?Eso me decis? Con poco mas me morire. ?Mas vuestra merced no sera de aquellas que prometen y no atienden?
LOZANA.- Dejame pasar, por mi vida, que tengo que hacer, porque es menester que sea yo la madre de la parida, y la botillera y lo demas, porque viene la mas linda y favorecida cortesana que hay en Roma por madrina, y mas viene por contentarme a mi que por otra cosa, que soy yo la caja de sus secretos, y vienen dos banqueros por padrinos. Solo por verla no os partais, que ya viene. ?Veisla? Pues, ?de la fruta no tenemos? Una mesa con presuntos cochos y sobreasadas, con capones y dos pavones y un faisan, y estarnas y mil cosas. Mirad si vieseis a mi criado, que es ido a casa, y dile que trajese dos cojines vacios para llevar fajadores y panos para dar a lavar, por meter entre medias de lo mejor, y no viene.
AUTOR.- ?Es aquel que viene con el otro Sieteconicos?
LOZANA.- Si, por mi vida, y su pandero trae. Mil cantares nos dira el bellaco. ?Y no mirais, anillos y todo? ?Mueranse los barberos!
SIETECONICOS.- Mueran por cierto, que muy quejoso vengo de vuestro criado, que no me quiso dar tanticas de blanduras.
LOZANA.- ?Anda, que bueno vienes, borracho! Alcohol y todo. No te lo supiste poner. Calla, que yo te lo adobare. Si te miras a un espejo, veras la una ceja mas ancha que la otra.
SIETECONICOS.- Mira que, norabuena, «algun ciego me querria ver».
LOZANA.- Anda, que pareces a Francisca la Fajarda. Entra, que has de cantar aquel cantar que dijiste cuando fuimos a la vina a cenar, la noche de marras.
SIETECONICOS.- ?Cual? ?Vayondina?
LOZANA.- Si, y el otro.
SIETECONICOS.- ?Cual? ?Bartolome del Puerto?
LOZANA.- Si, y el otro.
SIETECONICOS.- Ya, ya. ?Ferreruelo?
LOZANA.- Ese mismo.
SIETECONICOS.- ?Quien esta arriba? ?Hay putas?
LOZANA.- Si, mas mira que esta alli una que presume.
SIETECONICOS.- ?Quien es? ?La de Toro? Pues razon tiene, «puta de Toro y trucha de Duero».
LOZANA.- Y la Sevillana.
SIETECONICOS.- Las seis veces villana, senores, con perdon.
AUTOR.- Senora, no hay error. ?Subi vos, alcuza de santero!
LOZANA.- Senores, no se partan, que quiero mirar que es lo que le dan los padrinos, que me va algo en ello.
AUTOR.- Decime, ?que dan los padrinos?
COMPANERO.- Es una usanza en esta tierra que cada uno da a la madre segun puede, y hacen veinte padrinos, y cada uno le da.
AUTOR.- Pues no iban alli mas de dos con la criatura. ?Como hacen tantos?
SILVIO.- Mirad, aquella garrafa que traen de agua es la que sobro en el bacin cuando se lavaron los que tienen la criatura, y traenla a casa, y de alli envianla al tal y a la tal, y asi a cuantos quieren, y dicen que por haberse lavado con aquel agua son compadres, y asi envian, quien una cana de raso, quien una de pano, quien una de damasco, quien un ducado o mas, y de esta manera es como cabeza de lobo para criar la criatura hasta que se case o se venda, si es hija. Pues nota otra clausula que hacen aqui las cortesanas: prometen vestirse de blanco o pardillo, y dicen que lo han de comprar de limosnas. Y asi van vestidas a expensas del compano; y esto de los compadres es asi.
AUTOR.- No se lo consentirian, esto y otras mil supersticiones que hacen, en Espana.
SILVIO.- Pues por eso es libre Roma, que cada uno hace lo que se le antoja ahora, sea bueno o malo, y mira cuanto, que, si uno quiere ir vestido de oro o de seda, o desnudo o calzado, o comiendo o riendo, o cantando, siempre vale por testigo y no hay quien os diga mal haceis ni bien haceis, y esta libertad encubre muchos males. ?Pensais vos que se dice en balde por Roma, Babilon, sino por la mucha confusion que causa la libertad? ?No mirais que se dice Roma meretrice, siendo capa de pecadores? Aqui, a decir la verdad, los forasteros son mucha causa, y los naturales tienen poco del antiguo natural, y de aqui nace que Roma sea meretrice y concubina de forasteros y, si se dice, guay quien lo dice. «Haz tu y hare yo y mal para quien lo descubrio». Hermano, ya es tarde; vamonos y haga y diga cada uno lo que quisiere.
AUTOR.- Pues «ano de veintisiete deja a Roma y vete».
COMPANERO.- ?Por que?
AUTOR.- Porque sera confusion y castigo de lo pasado.
COMPANERO.- ?A huir quien mas pudiere!
AUTOR.- Pensa que lloraran los barbudos y mendigaran los ricos, y padeceran los susurrones, y quemaran los publicos y aprobados o canonizados ladrones.
COMPANERO.- ?Cuales son?
AUTOR.- Los registros del jure cevil.
Mamotreto XXV
Como el autor, dende a pocos dias, encontro en casa de una cortesana favorida a la Lozana y la hablo
AUTOR.- ?Que es esto, senora Lozana? ?Asi me olvidais? Al menos, mandanos hablar.
LOZANA.- Senor, hablar y servir. Tengo que hacer ahora, mandame perdonar, que esta senora no me deja, ni se halla sin mi, que es mi senora, y mire Vuestra Merced, por su vida, que caparela que me dio nueva, que ya no quiere su merced traer pano y su presencia no es sino para brocado.
AUTOR.- Senora Lozana, decime vos a mi cosas nuevas, que eso ya me lo se y soyle yo servidor a esa senora.
LOZANA.- ?Ay, ay, senora! ?Y puede vuestra merced mandar a toda Roma y no se estima mas? Por vida de mi senora, que ruegue al senor doctor cuando venga que le tome otras dos infantescas, y un mozo mas, que el mio quiero que vaya a caballo con vuestra merced, pues vuestra fama vale mas que cuanto las otras tienen. Mira, senora, yo quiero venir cada dia aca y miraros toda la casa, y vuestra merced que se este como senora que es, y que no entienda en cosa ninguna.
CORTESANA.- Mira quien llama, Madalena, y no tires la cuerda si no te lo dice la Lozana.
LOZANA.- ?Senora, senora! ?Asomaos! ?Asomaos, por mi vida! ?Guayas, no; el, el, el traidor! ?Ay que caballadas que da! El es que se apea. ?Por mi vida y vuestra, abre, abre! ?Senor mio de mi corazon! Mira aqui a mi senora, que ni come ni bebe, y si no vinierais se moria. ?Vuestra senoria es de esa manera? Luego vengo, luego vengo, que yo ya me seria ida, que la senora me queria prestar su pano listado, y por no dejarla descontenta, espere a vuestra senoria.
CABALLERO.- Toma, senora Lozana, compra pano y no lleveis prestado.
LOZANA.- Besole las manos, que senor de todo el mundo le tengo de ver. Besela vuestra senoria y no llorara, por su vida, que yo cierro la camara. ?Oyes, Madalena? No abras a nadie.
MADALENA.- Senora Lozana, ?que hare, que no me puedo defender de este paje del senor caballero?
LOZANA.- ?De cual? ?De aquel sin barbas? ?Que te ha dado?
MADALENA.- Unas mangas me dio por fuerza, que yo no las queria.
LOZANA.- Calla y toma, que eres necia. Vete tu arriba y dejamelo hablar, que yo vere si te cumple. A vos, galan, una palabra.
PAJE.- Senora Lozana, y aun dos.
LOZANA.- Entra y cerra pasico.
PAJE.- Senora, mercedes son que me hace. Sientese, senora.
