que se juramentaron contra el y acabaron conspirando para derribarle. Tras resultar fallida una primera intentona, los generales que no fueron fusilados tuvieron que exiliarse y siguieron alentando desde sus escondrijos la rebelion. En noviembre de 1842 estallo una revuelta popular en Barcelona, por la marginacion de la industria textil catalana en beneficio de la inglesa, a causa de la anglofilia del regente. Espartero, ni corto ni perezoso, ordeno al capitan general de Cataluna, Van Halen, bombardear la ciudad desde el castillo de Montjuic. Con ello desencadeno el principio de su final. Los desatinos de Espartero llevaron a muchos progresistas a pasarse al moderantismo.

El 29 de junio de 1843 el general Serrano se alza en Barcelona contra el regente. Narvaez avanza desde Valencia contra Teruel, toma la plaza y a marchas forzadas se planta en Torrejon de Ardoz, donde presenta batalla a los generales Zurbano y Seoane, que disponen de fuerzas muy superiores, sobre todo de la Milicia Nacional, fiel hasta el final a su protector. Pero no llega a haber combate. Los emisarios de Narvaez persuaden a los generales esparteristas de rendirse. Soldados de uno y otro bando se abrazan. El 30 de julio de 1843, Espartero embarca en el Puerto de Santa Maria rumbo al exilio londinense.

Tras la marcha de Espartero, los moderados triunfantes toman posiciones. Narvaez, ascendido a teniente general, asume la capitania general de Madrid. Juan Prim, recien ascendido a brigadier, es nombrado gobernador militar de la plaza. Al frente del gobierno queda Joaquin Maria Lopez, pero el verdadero hombre fuerte es Narvaez, que vendra a representar para el partido liberal-moderado lo que Espartero para el liberal-progresista. Segun Modesto Lafuente (citado en este punto por Aguado Sanchez): «En la coalicion triunfadora parecia prevalecer el elemento mas liberal, pero realmente este elemento estaba ya dominado por el elemento conservador, cuyo jefe tenia el prestigio principal de la victoria y era tan atrevido como astuto. Era este jefe don Ramon Maria Narvaez». Nacido en 1800, habia comenzado su carrera en el selecto regimiento de Guardias Walonas. En 1833, al comenzar la primera guerra carlista, era solo capitan, pero ascendio rapidamente por sus acciones de guerra en Navarra. En 1837 organizo el Cuerpo de Ejercito de Reserva de Andalucia, labor en la que tuvo la cooperacion estrecha del segundo duque de Ahumada, Francisco Javier Giron, con el que batio a varios caudillos carlistas hasta Pacificar por entero Andalucia y Castilla, logro compartido que iba a cimentar la perdurable amistad entre ambos. En 1838 fue nombrado mariscal de campo.

Personaje carismatico, elogiado como uno de los mejores estadistas del siglo por una variada nomina de apologetas (incluido Benito Perez Galdos), se le atribuyen anecdotas tan sabrosas como la que supuestamente protagonizara en el trance de su ultima confesion, cuando al preguntarle el confesor si perdonaba a sus enemigos dio en responder que no podia, puesto que los habia fusilado a todos. Aunque fue sin discusion el hombre fuerte del pais desde el mismo momento en que Espartero embarco al exilio, no se apresuro a ocupar el sillon. Dejo que otros lo precedieran, pagando el desgaste correspondiente. Primero soluciono el problema de la regencia, forzando que se declarase la mayoria de edad de Isabel II un ano antes de la fecha estipulada. Luego se propuso solventar los problemas que seguia creando Cataluna, por las dificultades de la industria textil y por los llamados trabucaires, partidas carlistas, subsistentes de la guerra civil, que asolaban aquel territorio. Por tales motivos, el segundo duque de Ahumada fue nombrado inspector general militar, con el encargo de verificar el grado de disciplina del Ejercito en Cataluna y Valencia, principalmente. Partio a su mision, con destino a Barcelona, el 29 de octubre de 1843.

Coincidiendo con su marcha, hubo nueva revuelta en Cataluna, al no haber podido cumplir Serrano las promesas que hiciera a sus habitantes. El catalan Prim fue el encargado de reprimir la de Barcelona, que liquido rapidamente. En cambio en Gerona la revuelta republicana de Abdon Terradas se mantuvo hasta enero de 1844, mientras que en Levante numerosos jefes carlistas, como Serrado, La Coba y Taranquet, mantenian partidas que cometian todo tipo de atropellos.

En esa coyuntura asumio la jefatura del gobierno Salustiano Olozaga, que habia hecho meritos al clamar en las Cortes contra la ineficacia de la policia, por no ser capaz de identificar a quienes atentaron contra Narvaez el 6 de noviembre de 1843, disparando sus trabucos sobre su carruaje al pasar por la calle del Desengano de Madrid (accion en la que resultaria mortalmente herido el coronel ayudante del general). Pero Olozaga duraria poco, del 20 al 29 de noviembre. Su empeno en restablecer la Milicia Nacional y en reconocer los ascensos militares concedidos por Espartero hasta el momento de pisar suelo ingles (dos medidas que no gozaban en absoluto del beneplacito de Narvaez) precipito su caida. Narvaez penso entonces en Manuel Cortina, que rechazo la propuesta, alegando que un jurisconsulto como el «no iba a estar a merced de un soldado». El espadon de Loja, como lo llamaban sus adversarios, en alusion a su pueblo natal, volvio entonces sus ojos hacia Gonzalez Bravo, un hombre de oscuro historial, antiguo panfletista, que desde las paginas de El Guirigay, y con el seudonimo de Ibrahim Clarete, habia ridiculizado con ferocidad a la regente Maria Cristina por sus amores con el guardia de Corps Fernando Munoz, llegando a llamarla «ilustre prostituta». A sus treinta y dos anos, este personaje se vio sentado en la presidencia del gobierno el 5 de diciembre de 1843. Tan solo un mes despues, Narvaez le puso a la firma al ministro de la Guerra nombrado por Gonzalez Bravo, su subordinado el general Mazarredo, su propio ascenso a capitan general. Sobra decir que el ministro rubrico el nombramiento, dejando a Narvaez colocado para hacerse con las riendas del pais. Pero antes de eso, debia gestionar el regreso de la reina madre a Madrid, tal y como le habia prometido a esta en el exilio frances. Gonzalez Bravo, olvidando pasadas diatribas, no solo convino en la necesidad del regreso de Maria Cristina, sino que otorgo el titulo de duque de Riansares a Fernando Munoz, legalizando el matrimonio morganatico entre ambos.

El 23 de marzo de 1844, Maria Cristina hacia su entrada triunfal en Madrid. Una de sus primeras diligencias fue imponer a Gonzalez Bravo, su antiguo y embozado fustigador, la Gran Cruz de la Legion de Honor, que su tio el rey Luis Felipe de Francia le habia concedido. Un acto sin duda repleto de una cruel ironia, que no tardaria en aflorar, para mal del joven y acomodaticio presidente del gobierno.

Cinco dias despues del regreso de la reina madre, el gobierno de Gonzalez Bravo le presentaba a la reina Isabel II, que por entonces contaba trece anos, el Real Decreto por el que se establecia una fuerza de proteccion y seguridad publica. En el preambulo se la declaraba destinada a relevar de estas funciones al ejercito y a la Milicia Nacional, el primero inadecuado por ser su finalidad principal defender el Estado, y la segunda por tener una existencia discontinua y ser su servicio transitorio. Por todo ello se optaba por crear un nuevo cuerpo permanente, separado del ejercito, y con una organizacion distinta a la de los cuerpos de este, mas fraccionada y diseminada. Sus filas habrian de nutrirse con oficiales y jefes especialmente seleccionados y con licenciados del servicio militar «con buena nota y justificada conducta». Se estipulaban tambien sus haberes, algo mas elevados que los ordinarios, como correspondia a unos agentes que iban a desempenar el servicio con una cierta independencia de la autoridad superior, que llegarian en algunos casos a ser depositarios de secretos importantes y que se verian «expuestos frecuentemente a los tiros del resentimiento y lisonjeados tal vez por los halagos de la corrupcion».

A lo largo de 18 articulos, el Real Decreto desarrollaba la estructura organica del nuevo cuerpo, con una terminologia a todas luces castrense, como lo era el personal que habia de formarlo, disponiendo expresamente el articulo 12 que en cuanto a la organizacion y disciplina dependeria de la jurisdiccion militar, por lo que resultaba discordante la alusion a una «fuerza civil» contenida en el preambulo, texto, por el que Perez Galdos reconoceria a Gonzalez Bravo, entre sus muchos desaciertos, y en contraste con ellos, el merito de haber alumbrado «un ser de grande y robusta vida, la Guardia Civil», era en realidad obra del subsecretario de Gobernacion, Patricio de la Escosura. Este afrancesado conspicuo, antiguo capitan de Artilleria, intimo en sus estancias en Biarritz con un capitan retirado de la Gendarmeria francesa, llamado Lacroix, de quien debio de recibir alguna inspiracion. No iba a ser su articulado, sin embargo, el que sirviera de base fundacional para la futura Guardia Civil por lo que atribuirles la autoria de esta a Gonzalez Bravo o Escosura no deja de resultar discutible.

Pero si fue este Real Decreto de 28 de marzo de 1836 el que dio lugar al nombre de la institucion. Cuando la joven reina leyo lo que le presentaban, y sin poder entender muy bien que era aquello de «unas guardias armadas que podian estar al servicio y bajo la obediencia de los poderes civiles», dijo que entonces ella las llamaria «guardias civiles», para dejar asi reflejada su doble condicion. El capricho de la reina nina se incorporo a posteriori al texto, quedando denominado el nuevo cuerpo, formado por militares, y siendo militar su disciplina, con el tan paradojico como perdurable nombre de Guardia Civil.

Solo faltaba, para llegar a la Guardia Civil que habia de conocer la Historia, que al duque de Ahumada, el hijo de Pedro Agustin Giron, se le diera la ocasion de reparar el desaire hecho en 1820 a su padre. Y merced a la confianza de Narvaez, preparado ya para desembarazarse del insignificante Gonzalez Bravo, iba a tenerla cumplidamente.

Вы читаете Sereno en el peligro
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату