vendados, estaba sonado por un punetazo, con las manos atadas, y me permitieron fumar el ultimo cigarrillo. Por si acaso, arrojaron a seis personas desde el avion delante de mi. Por un instante, pense que una de ellas eras tu. Luego me tocaba a mi. Si no hubiera conseguido canjear la informacion sobre la esposa y la hija de Kammler, manana seria un excremento de tiburon. -Suspire-. Mira, ?nos podemos sentar? Todavia se me nubla la mente solo de pensarlo.
– Si, claro. Pasa, por favor.
Entramos en una especie de sala de estar con pretensiones artisticas. Todo estaba pintado con filigrana italiana: las paredes, los muebles, las puertas, el ventilador electrico, un piano, hasta una maquina de escribir. Habia una paleta de artista y unos pinceles en una mesa de filigrana.
– Hannah es artista -explico Anna.
Asenti, y me dije que seguramente teniamos diez minutos antes de que Hannah entrase a pintarme un dibujo en la frente. A lo mejor no me vendria mal. Uno se harta de ver la misma cara en el espejo todos los dias. Por eso se casa la gente.
– ?Entonces que vas a hacer? -pregunto mientras se sentaba.
– No soy buen nadador -le dije-, sobre todo si tengo las manos atadas a la espalda. Me han dejado muy clarito que me puedo pasar el resto de la vida muerto si no me piro. Asi que me voy. A Montevideo. Esta noche.
– Cuanto lo siento -dijo, y me beso la mano-. Lo siento mucho. -Luego exhalo un suspiro-. No se por que me sorprende. Casi todos los hombres que se portan bien conmigo, y tu te has portado bien conmigo, Bernie, no creas que no te agradezco lo que has hecho, casi todos se acaban marchando. Mi padre dice que es porque no se agarrarme a los hombres.
– Con el debido respeto a tu padre, es muy sencillo, cielo. Sobre todo en este caso. No tienes que decir nada. No tienes que hacer nada. Nada en absoluto. Bueno, solo abrazarme y venirte conmigo.
– ?A Montevideo?
– ?Por que no? Alli es adonde voy.
– No puedo marcharme, Bernie. Ahora este es mi pais. Mis padres viven aqui.
– Se marcharon de Rusia a causa de la persecucion, ?no?
– Si, pero aquello fue diferente.
– No creo que tus tios estuvieran muy de acuerdo.
– Dijiste que no estabas seguro de eso. Dijiste que no sabiamos quienes eran. Que podria haber sido cualquiera.
– Los dos sabemos que solo te lo dije para que no nos matasen.
– Si. Pero ojala te hubiera hecho caso al principio. Tenias razon. A veces es mejor no saber. Pense que la muerte era la muerte y que era lo peor que podia pasar. Pero ahora se que no es asi, aunque a lo mejor prefiero olvidarlo.
– No te pido que te vayas de aqui por mi -le dije-, sino por ti. La policia secreta me ha dicho que, dado que sabes demasiado, seria aconsejable que te marchases tambien del pais. Lamento tener que decirte esto, Anna, pero me preocupa lo que te pueda pasar si te quedas. Podrias ser tu la proxima que arrojasen al rio de la Plata desde un avion.
– ?Es otra mentira? ?Para que vaya contigo? -Se aparto de los ojos la larga marana de pelo y nego con la cabeza-. No me puedo marchar. Y no me ire.
La estreche entre mis brazos y la acune suavemente.
– Escuchame, Anna, me gustaria que vinieras conmigo. Pero si no quieres, lo entiendo. De todos modos, conmigo o sin mi, tienes que marcharte esta noche. No tiene por que ser a Uruguay. Si quieres, te compro un billete de avion adonde quieras. Hay una oficina dePluna en la esquina. Vamos ahora mismo y te compro un billete a Asuncion. A La Paz. Adonde quieras. Te dare dinero para que te establezcas en otro lugar. Diez mil dolares americanos. Veinte. Pero tienes que salir del pais.
– No puedo abandonar a mis padres -dijo-. Son mayores.
– Pues les pago el billete tambien a ellos. Podemos mandarles un billete para que vengan cuando lleguemos a Montevideo. No esta tan lejos. Comprare una casa grande donde podamos vivir todos. Te lo prometo. Sera estupendo, nos las arreglaremos. Pero tienes que creerme. La policia sabe quien eres. Saben tu nombre. Casi con toda seguridad saben donde vives y donde trabajas. Esto es serio, Anna. Una manana, de pronto, camino del trabajo, te saldran al paso y te llevaran a Caseros. Te desnudaran y abusaran de ti. Te torturaran. Y cuando hayan acabado de torturarte te meteran en un avion y te arrojaran por la puerta. Si no te vas de aqui, cielo, no te queda nada mas que rezar. Ayer oi una oracion en el avion, repetida una y otra vez. ?Y sabes que? No funciono. Lo arrojaron de todos modos. Esa gente es inmune a las plegarias. Oyen tus plegarias y se rien y luego te arrojan al vacio.
– No. -Habia lagrimas en sus ojos, pero se aferraba a la incredulidad-. Es otra mentira de conveniencia. Como cuando me contaste que los enterrados en las fosas de Dulce no eran judios. Me estas diciendo todo esto porque no soportas la idea de marcharte solo. No me parece mal que quieras que vaya. Si estuviera en tu lugar, seguramente haria lo mismo. Me gustas mucho, Bernie, pero ya se me pasara. A los dos se nos pasara. Pero ojala dejases de asustarme. Es una bajeza por tu parte.
– No me puedo creer que pienses que me estoy inventando todo esto.
– ?Por que no? Bernie, todo tu eres pura invencion. La verdad es que no se nada sobre ti.
– Si te lo conte todo en el tren.
– ?Como puedo saberlo? Lo unico que se con seguridad es que estas aqui con un pasaporte falso. Ni siquiera es tuyo el nombre verdadero que supuestamente les diste a tus viejos camaradas, los que te trajeron aqui. Aquel hombre que estaba en el rancho. Heinrich Grund. Me dijiste que era un asesino, pero tu lo conocias. Te saludo como un viejo amigo.
– Lo fue, en tiempos. Antes de la guerra. Antes de Hitler. Tenia muchos amigos antes de Hitler.
– Por lo que se, tu tambien eres nazi. ?Como voy a confiar en ti? ?Como voy a creerme una palabra de lo que me digas? Soy judia, y tu eres un ex oficial de las SS. ?Que clase de confianza puede haber entre nosotros?
– Acudiste a mi en busca de ayuda -le recorde-. Te ayude todo lo que pude. Estoy intentando ayudarte ahora. No te pedi nada a cambio. Lo que me diste me lo diste porque quisiste. Te salve la vida una vez y ahora intento salvartela de nuevo. Arriesgue mi propia vida por ti. Tengo que salir de este pais por ti. A lo mejor eso no significa gran cosa para ti. Pero aun asi me alegro de lo que hice. Habria hecho cualquier cosa por ti. Supongo que lo que intento decir es que te amo, Anna. Bueno, ?y que? Es la pura verdad. Si alguna parte de ti siente lo mismo que yo, entonces olvida todo lo demas. Olvida lo que te diga la cabeza y escucha al corazon, porque eso es lo unico que importa entre dos personas. Se que no soy muy buen partido para una chica como tu. Podrias conseguir algo mucho mejor, lo se, y si no estuvieras en la puerta de un avion probablemente te diria que siguieras con tu vida y que te fuera la mar de bien. Pero es donde estas, Anna. Veo los cardenales en tu cara y el viento en tu pelo, cielo.
La abrace y la bese tan fuerte como si intentase inocularle cierta sensatez. Me rodeo con los brazos y me beso tanto que, durante un minuto o dos, casi pense que surtia efecto.
– Supongo que te amo -dijo despues-, pero no saldre del pais por ti. No puedo. Cada vez que te veo me acuerdo. Me acuerdo de lo que les paso a mis tios.
Queria abofetearle las dos mejillas, como se supone que se hace cuando uno ha estado en las SS. Podria haber sido una medida eficaz. Con cualquiera menos con Anna. Pegarle habria sido como soltarle el saludo de Hitler. Solo habria confirmado lo que ella ya sospechaba. Que yo era nazi.
– Escucha, cielo -dije mientras se zafaba de mi-. Probablemente no servira de nada, pero lo intentare una vez mas y luego te dejare en paz. Cuando dos personas se aman se supone que se cuidan.
– El amor no importa -dijo-. No es una razon suficiente.
– Dejame acabar. Cuando seas vieja, o quiza muy vieja, sabras que es lo unico que importa.
Mientras lo decia, sabia que no iba a suceder, Anna nunca envejeceria. Nunca envejeceria si el coronel Montalban cumplia su perversa palabra.
– El amor es la unica razon necesaria, cielo. Es la unica razon que existe en el mundo para que confies en mi. Tal vez no sea la clase de razon que satisfaria a un griego con toga. No se si podrias utilizar esa clase de razon como fundamento de una verdad que existe fuera de nosotros. Lo unico que se es que hay que darle una oportunidad para saber si una persona es lo que queremos o lo que creemos que queremos. Se necesita un poco
