ocultandose ya. Su madre estaba en pie cerca de la mesa de te.

– El tren viene con retraso – dijo -. Quisiera que Clara no corriera demasiado.

– No veo la relacion entre ambas cosas, mama.

Pero la veia claramente. Su madre siempre estaba intranquila cuando su padre llegaba a deshora.

– Mama, creo que Hubert deberia enviar a los periodicos su version sobre lo sucedido.

– Ya veremos que dice tu padre. Seguramente habra hablado con tio Lionel.

– Ya oigo el coche – dijo Dinny.

El general entro poco despues con su hija menor. Clara era el miembro mas animado de la familia. Tenia los cabellos cortos, sedosos y oscuros, el rostro palido y expresivo y los labios rosados y brillantes. Los ojos castanos poseian una mirada viva y penetrante y su frente era baja y muy blanca. Su expresion la hacia aparentar mas de sus veinte anos, puesto que era tranquila, ademas de atrevida. Tenia una figura noble y andaba con mucha distincion.

– Mama, este pobrecillo no ha almorzado – dijo.

.- Ha sido un viaje horrible, Liz, Lo unico que he tomado despues del desayuno ha sido un vaso de whisky con seda y una galleta.

.- Voy a prepararte una yema de huevo batida con azucar y vino, querido – anuncio Dinny, y salio de la habitacion.

El general beso a su mujer.

– El viejo tenia un aspecto realmente noble, querida mia, pero, aparte Adrian, todos le vimos despues de muerto. Tendre que volver pura los funerales. Supongo que sera una gran ceremonia. Gran hombre, el tio Cuffs. Hable con Lionel a proposito de Hubert; no supo decirme que deberiamos hacer. Pero yo he pensado en ello.

– ?De veras, Con?

– Lo esencial es saber si las autoridades daran importancia o no a la interpelacion hecha en la Camara. Podrian invitarle a presentar su dimision. Esto seria fatal. Resultaria mucho mejor si lo hiciese por iniciativa propia. A primeros de octubre tendra que pasar la revision medica. ?No podriamos manejar las cosas son que el se enterase? El muchacho tiene mucho orgullo. Yo podria hablar con Topsham y tu podrias hacer que Follauby se interesase en el asunto, ?verdad?

Lady Cherrell hizo una mueca.

– Ya lo se – admitio el general -. Es una cosa antipatica, pero la persona que nos haria falta es Saxenden. Lo unico que no se es como llegar hasta el.

– Dinny podria sugerimos algo.

?Dinny? Si, me figuro que es la que «tienes mas cerebro de todos nosotros, excepto tu, querida.

– ?Yo? – dijo lady Cherrell -. Yo no tengo cerebro.

– ?Que tonteria! ?Oh! Ahi viene.

Dinny se acerco con un vaso lleno de un liquido espumoso. Dinny, estaba diciendole a tu madre que deberiamos ponemos en contacto con lord Saxenden para hablarle de la situacion de Hubert. ?Podrias sugerimos el modo de conocerle? – Quiza mediante algun vecino suyo en el campo. ?Sabeis de alguno?

– Sus posesiones lindan con las de Wilfred Bentworth.

– Entonces, todo esta arreglado. El tio Hilary se encargara de ello, o bien el tio Lawrence.

– ?Como?

– Wilfred Bentworth es el presidente del comite de tio Hilary para la conversion de los pobres. Un poco de juicioso nepotismo, querido.

– ?Hum! Hilary y Lawrence estaban en Porthminster… ?Si lo hubiese sabido!

– ?Quieres que les hable yo, papa?

– ?Por San Jorge! Si que me gustaria que lo hicieras, Dinny. Detesto tener que insistir sobre nuestros asuntos.

– Si, querido. Es una tarea de mujeres, ?verdad?

El general miro a su hija con expresion de duda. Jamas sabia con seguridad cuando estaba hablando en serio.

– Aqui esta Hubert – dijo Dinny rapidamente.

CAPITULO III

Hubert Cherrell, seguido de un perro spaniel y armado de una escopeta, cruzaba las viejas piedras grises de la terraza. Un poco mas alto de lo corriente, delgado y erguido, de cabeza no muy grande y de rostro curtido y fatigado dada su juventud, llevaba un bigotito obscuro cortado sobre la linea de los labios, que eran finos y sensitivos, y tenia los cabellos ya un poco grises en las sienes. Las mejillas bronceadas eran tambien flacas, pero de pomulos salientes; los ojos color avellana, vivos y brillantes bajo las cejas espesas. En realidad, era una copia rejuvenecida de su padre.

Un hombre activo forzado a permanecer en una condicion de constante preocupacion se siente infeliz hasta que no sale de ella y, desde el dia en que el jefe de la expedicion lanzara aquel ataque contra su conducta, Hubert habia caido en un estado de irritacion, puesto que sabia haber actuado con justicia o, mejor dicho, segun lo que la necesidad le imponia. Y se irritaba afin mas porque tanto la disciplina militar como la educacion recibida le impedian hablar. Siendo militar por eleccion, no por accidente, temia por su carrera y veia desacreditado su nombre de oficial y de caballero, sin tener la posibilidad de vengarse de aquellos que le habian perjudicado. Le Parecia que quienquiera que fuese podia mofarse de el y esta es una de las experiencias mas atormentadoras para un espiritu orgulloso.

Habiendo dejado afuera el perro y la escopeta, cruzo la puerta vidriera, consciente de ser el objeto de la conversacion.

Dado que en aquella familia el dolor de uno era el dolor de todos, no hacia mas que interrumpir constantemente discusiones sobre su situacion. Cogio una taza de te que su madre le ofrecia y dijo que las aves se tomaban cada vez mas selvaticas porque los matorrales se estaban haciendo mas espesos. Luego sobrevino un silencio.

– Bueno, voy a echar una mirada a mi correspondencia – dijo el general, saliendo de la habitacion seguido por su mujer.

– Es menester hacer algo, Hubert -dijo Dinny, al encontrarse a solas con su hermano.

– No te preocupes, querida. Es una cosa muy molesta, pero no hay nada que hacer.

– . ?Por que no extraes de tu propio diario la relacion de lo sucedido y la publicas? Yo podria copiartela a maquina y Michael te encontraria un editor; ya sabes que conoce a muchas de esas personas. No podemos aceptar con indiferencia lo que digan los demas.

– Detesto la idea de exponer al publico mis mas intimos sentimientos y no habria mas remedio que hacerlo.

Dinny fruncio el entrecejo.

– Y yo abomino que ese americano te eche toda la culpa de su fracaso. Es una deuda que tienes para con el ejercito britanico, Hubert.

– ?Crees que es tan serio? Yo no tome parte en aquella expedicion como militar.

– ?Por que no publicas tu diario tal como esta? -r Seria peor. Tu no lo has visto.

– Podriamos expurgarlo, atenuarlo y otras cosas por el estilo… Papa es de la misma opinion, ?sabes?

– Tal vez sea mejor que lo leas. Esta lleno de expresiones censurables. Cuando uno se encuentra tan solo como lo estuve yo, se abandona.

– Podrias quitar todo lo que te pareciese inconveniente.

– ?Que buena eres, Dinny!

Esta le acaricio un brazo.

– ?Que tipo de hombre es ese Hallorsen?

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