El comienzo activo y afortunado de la jornada la habia sumido ahora en un mas agudo sufrimiento, puesto que tenia la sensacion de que sus manos estaban mas vacias que nunca.

La ausencia del. secretario de Estado y del ministro boliviano parecia mantener en suspenso toda actividad, aun cuando ella hubiese podido ser util en aquellas gestiones, lo que era imposible. No quedaba mas que esperar, royendose el corazon. Paso el resto de la manana paseando y mirando escaparates. Luego comio unos huevos pasados por agua en un restaurante A. B. C., y a continuacion entro en un cine con la vaga idea de que, si podia ver un espectaculo aventurero y agradable, le pareceria mas normal lo que Jean y Alan estaban preparando, fuera lo que fuese. No tuvo suerte. En el film no aparecieron aeroplanos, ni extensiones abiertas, ni ningun detective, ni nadie que huyera de la justicia. Era el mas sencillo documental de la vida de un senor frances, ya entrado en anos, que se equivocaba continuamente de dormitorio, quedandose mas de una hora en cada uno, sin que ninguna mujer perdiese su virtud. Dinny no pudo dejar de divertirse: aquel senor era muy gracioso y probablemente el mas cabal embustero que ella jamas hubiese visto.

Despues de ese poco de consuelo y calor, salio y se encamino una vez mas hacia Mount Street.

Alli supo que sus padres habian regresado a Condaford en el tren de la tarde, lo cual la hundio en la incertidumbre. ?Debia regresar tambien ella y «ser una buena hija»? ?Debia que darse «ante la brecha», por si se le presentaba algo que hacer?

Subio a su cuarto y comenzo a preparar su equipaje. Al abrir un cajon, le vino a las manos el Diario de Hubert, que la acompanaba por doquier. Volviendo sus paginas ociosamente, se detuvo en unos parrafos que no se le antojaban familiares, dado que no tenian nada que ver con sus privaciones.

«He aqui una frase de un libro que estoy leyendo: 'Nosotros pertenecemos, desde luego, a una generacion que ha visto el fondo de las cosas, que ha visto la futilidad de todo y que ha tenido el valor de aceptar esta realidad y de decirse: -No podemos hacer otra casa que divertirnos todo lo posible'. Pues bien, estoy seguro de que esta es mi generacion, la que ha visto la guerra y sus consecuencias; y, desde luego, esta es la actitud de una serie de Personas. Peso, de todos modos, cuando uno piensa en ello, se da cuenta de que esta frase hubiera Podido atribuirse a cualquier generacion. Porque, as que se llega con esto? Admitamos haber comprendido la vanidad de la religion, del matrimonio y de los tratados, de la honradez comercial, de la libertad y de toda clase de ideales; haber visto que nada contienen de definitivo; haber comprendido que la unica cosa absoluta es el placer y que uno cree gozarlo. Pues bien, despues de haber admitido todo esto, debera reconocer que se ha adelantado algo en la senda que al placer conduce ?No! Se esta mucho mas alejado de ella. Si el credo de cada uno es, conscientemente y cruelmente, 'divertirse a toda costa', cada cual se divertira a expensas de los demas y el demonio se apoderara de los ultimos, que es como decir de casi todos, y- especialmente de esos necios que han tenido ese credo por naturaleza, de manera que ellos, ciertamente, no Podran disfrutar de tan deseado deleite. Todas esas cosas, Para ellos tan llenas de vanidad, no son mas que los reglamentos de trafico establecidos por los hombres a traves de los siglos Para mantener a freno la humanidad, a fin de que todos puedan gozar de una buena probabilidad de vivir bien, en vez de dejar regocijarse de los bienes de la vida tan solo a los Pocos habiles, violentos y peligrosos. Todas nuestras instituciones: la religion, el matrimonio, los tratados, las leyes y similares, son unas formas de atencion para con los demas, necesarias para asegurarnos la atencion mutua. Sin ellas, no seriamos mas que una sociedad de debiles bandidos que cometen sus fechorias en automovil, y de prostitutas esclavas de unos Pocos superestafadores. Por lo tanto, no se (ruede dejar de creer en la necesidad de tener atenciones para con los demas, sin hacer el ridiculo nosotros mismos y sin privarnos de nuestra posibilidad de gozar. Lo extrano es que, a pesar de las 'cosas que se dicen, todos reconocemos perfectamente esta justicia. La gente que charla, como el individuo de este libro, no obra segun su credo cuando la circunstancia se presenta. En realidad, esta filosofia de 'tener el valor de aceptar la inutilidad de las cosas y de apresar el Placer' es sencillamente un modo da pensar muy superficial. A pesar de todo, cuando lo lei por vez primera me parecio absolutamente plausible.»

Dinny dejo caer el Diario como si la hubiese pinchado y permanecio de pie con el rostro transfigurado. No eran las palabras leidas las que habian producido este cambio, dado que apenas si comprendia lo que significaban. ?No! Habia tenido una inspiracion y no lograba comprender por que no se le habia ocurrido antes. Corrio al telefono y marco el numero de Fleur. – ?Diga?

– Fleur, necesito a Michael. ?Esta en casa? – Si. ?Michael! Dinny quiere hablarte.

– Oye, Michael, ?podrias venir aqui en seguida? Se me ha ocurrido una idea, pero preferiria no hablar por telefono. ?O bien quieres que vaya yo a tu casa? ?Puedes venir tu?

– ?Bien! Dile a Fleur que venga tambien ella, si quiere. O si no, traete contigo a su espiritu.

Michael llego diez minutos mas tarde. Algo en el tono de la voz de Dinny parecia haber penetrado en el, porque tenia un aire de vivaz y atareada excitacion. Ella le llevo a un angulo de la salita, debajo de la jaula del loro.

– Mi querido Michael, me ha venido de repente la siguiente idea: si pudieramos hacer imprimir el Diario de Hubert – unas 15.000 palabras, aproximadamente – y tenerlo a punto de publicacion con un hermoso titulo, como «Traicionado», o algo semejante…

– «Abandonado» – sugirio Michael.

– Si, «Abandonado». Bueno, yo pienso que en un caso asi podriamos darselo a conocer al secretario de Estado, como cosa que esta a punto de salir con un prefacio combativo. Mi opinion es que eso quiza podria impedirle dictar la orden de extradicion. Con un titulo asi,- ese prefacio y un buen empujon por parte de la Prensa constituiria una verdadera sensacion y le resultaria sumamente desagradable. Podemos hacer las cosas de manera que el prefacio insista sobre la desercion de sus compatriotas y sobre la pusilanimidad y sumision frente a los extranjeros, con todo lo que sigue. Los periodicos se ocuparian de ello si estuviese bien encauzado en este tono.

Michael se alboroto los cabellos.

– Es una idea, Dinny, pero hay que considerar muchos puntos: el primero, como hacerlo sin que adquiera el aspecto de un chantaje. Si no podemos evitar esto, es mejor renunciar. Si Walter se huele un chantaje, estoy seguro de que no se mostrara indulgente.

– Pero todo estriba en hacerle comprender que, si firma la orden, tendra que arrepentirse.

– Mi querida nina – dijo Michael, expulsando el humo sobre el loro -, ha de ser una cosa mucho mas sutil que esa. Tu no conoces a los politicos. Es necesario inducirles a que hagan espontaneamente y por altas razones lo que ha de redundar en su propio beneficio. Debemos inducir a Walter a obrar por una baja razon y hacerle creer que es por una causa elevada. Esto es indispensable.

– ?No basta con que el diga que es una razon elevada? Es decir, ?es necesario que lo sienta?

– Por lo menos lo ha de sentir a la luz del dia. Lo que siente a las tres de la madrugada no cuenta. No es un necio, ?sabes? Yo creo – y se alboroto de nuevo los cabellos – que el unico hombre que puede llevar el asunto a buen fin es Bobbie Ferrar. Ese conoce a Walter de arriba abajo y viceversa.

– ?Es un hombre agradable? ?Lo haria?

Bobbie es una esfinge, pero una esfinge muy buena. Y conoce a todo el mundo. Es una especie de estacion receptora que lo oye todo. De modo que nosotros no tendriamos que F' aparecer directamente en ningun caso.

– ?No deberiamos ante todo hacer imprimir el Diario, de manera que su difusion parezca inminente?

– Si, pero la llave de todo esta en el prefacio. – ?Como?

– Lo que nos hace falta es que Walter lea el Diario impreso y que llegue a la conclusion de que dictar la orden de extradicion seria una cosa malditamente cruel para Hubert…, lo cual, desde luego, es cierto. En otras palabras, nosotros debemos satisfacer a su conciencia intima. Despues de todo esto, lo que yo imagino que Walter se dira a si mismo es lo siguiente: «Si, dura suerte para el joven Cherrell, dura suerte. Pero el magistrado le ha enviado a la carcel, y los bolivianos estan haciendo presion. Por otra parte, el pertenece a la clase superior, y uno debe tener cuidado de no dar la sensacion de que se favorece a los privilegiados…»

– Me parece que eso es demasiado injusto – le interrumpio Dinny con fogosidad -. ?Por que la suerte ha de ser mas dura con una persona, solo porque tiene la ventura de ser fulano, mengano o zutano? A eso yo lo llamo cobardia.

– ?Ah, Dinny! Tengo la certeza de que en estas cosas todos somos cobardes. Pero sigamos con lo que probablemente se dira Walter: «Las concesiones no deben hacerse a la ligera. Los pequenos paises esperan ser

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