con lady Catherine. Cada vez que logro verla entre la multitud, otro inversor del museo u otro potencial inversor reclaman mi atencion. -Lanzo a Philip una mirada afilada-. Estaba intentando abordarla por cuarta vez en lo que va de noche cuando de nuevo han vuelto a retenerme. Esta vez has sido tu.

– Y deberias alegrarte de ello. Si ella hubiera visto tu desastroso peinado habria salido corriendo de la sala.

– Gracias. Tus animos me congratulan. En serio. Aunque me resulta dificil aceptar un consejo sobre moda de alguien cuyo atuendo y peinado a menudo son comparables a un nido de ardillas.

En vez de ofenderse, Philip sonrio.

– Cierto. Sin embargo, no soy yo quien intenta cortejar a una dama esta noche. Yo ya he logrado ganarme el favor de la mujer que amo.

– Si, y casi a pesar de ti mismo, debo anadir. De no haber sido por mi consejo sobre como cortejar y ganarte el favor de Meredith… -Andrew sacudio tristemente la cabeza-. Bueno, digamos que el resultado de tu cortejo hubiera sido altamente cuestionable.

Un rudo sonido escapo de labios de Philip.

– ?Ah, si? Si tan experto eres, ?por que no has logrado nada con Catherine?

– Porque todavia tengo que empezar con ella. Y gracias, en ultima instancia, a ti. Dime, ?es que no tienes ninguna otra casa que visitar en Mayfair?

– No temas, me dirigia hacia la puerta. Pero si me marcho ahora, no podre hablarte de las dos interesantes conversaciones que he tenido esta noche. Una ha sido con un tal senor Sydney Carmichael. ?Le has conocido ya?

Andrew nego con la cabeza.

– El nombre no me resulta familiar.

– Ha sido la senora Warrenfield, la rica viuda norteamericana, quien me lo ha presentado. -Philip bajo la voz-. Si alguna vez hablas con ella, preparate para oirla describir detalladamente su pletora de dolores y males.

– Gracias por la advertencia. Ojala me la hubieras dado hace una hora.

– Ah. Hay algo en esa dama que me ha resultado muy extrano, aunque no sabria decir exactamente que. ?No has notado nada?

Andrew lo penso durante un instante.

– Reconozco que estaba preocupado mientras hablaba con ella, aunque ahora que lo mencionas, si, creo que es su voz. Es extranamente grave y chirriante para una dama. Combinada con ese sombrero negro de velo que le oscurece la mitad de la cara, resulta un poco desconcertante hablar con ella.

– Si, debe de ser eso. Bueno, volviendo al senor Carmichael. Esta interesado en hacer una cuantiosa inversion en el museo.

– ?Como de cuantiosa?

– De cinco mil libras.

Las cejas de Andrew se arquearon.

– Impresionante.

– Si. Estaba ansioso por conocer a mi socio norteamericano, pues ha vivido unos cuantos anos en tu pais. Estoy seguro de que te buscara antes de que termine la noche.

– Supongo que por cinco mil libras puedo mostrar un poco de entusiasmo.

– Excelente. No obstante, tu tono y el hecho de que no dejas de mirar a tu alrededor denotan una clara falta de curiosidad por mi otra conversacion, que, por cierto, ha tenido a Catherine como interlocutora. -Philip solto un profundo suspiro y se sacudio un poco de pelusa de la manga de su chaqueta azul marino-. Lastima, pues la conversacion te concernia.

– Y, naturalmente, me la contaras en recompensa por haberte salvado la vida.

El rostro de Philip se arrugo hasta esbozar un ceno confuso.

– Si te refieres al incidente de Egipto, creia que era yo quien te habia salvado la vida. ?Cuando me salvaste tu la mia?

– En este momento. Al no echarte de cabeza por los ventanales contra los arbustos espinosos. ?Que ha dicho lady Catherine?

Philip echo una circunspecta mirada a su alrededor. En cuanto estuvo seguro de que no corrian peligro de ser oidos, dijo:

– Al parecer, tienes competencia.

Andrew parpadeo.

– ?Como dices?

– No eres el unico hombre que intenta ganarse el favor de mi hermana. Al parecer, hay otros que muestran interes por ella.

Andrew le miro fijamente, sintiendose como si acabaran de abofetearle. A continuacion, un sonido carente de cualquier asomo de humor se abrio paso entre sus labios al reparar en su propia vanidad. ?Como no habia anticipado ese giro de los acontecimientos? Naturalmente que otros hombres se verian atraidos por los encantos de lady Catherine. Se aclaro la garganta para encontrarse la voz.

– ?Que clase de interes?

– Sin duda, un experto de tu calibre deberia saberlo. Los gestos tipicamente romanticos. Flores, invitaciones, chucherias. Esa clase de cosas.

El fastidio, junto con una buena dosis de celos, golpearon a Andrew en plena cara.

– ?Y ha dado ella muestra de que disfrutaba de esas atenciones?

– Al contrario, me ha comentado que encontraba aburridos a esos caballeros, puesto que no tiene, y ahora cito textualmente: «la menor intencion de comprometer jamas mi independencia atandome a otro hombre». Reconozco que ultimamente mi hermana se muestra sorprendentemente categorica. Eso, anadido a una vena de clara testarudez que he detectado en sus modales ultimamente, y a esos otros pretendientes… -Un estremecimiento colmado de compasion contrajo los rasgos de Philip-. No es un inicio estelar para tu campana de cortejo, amigo mio, aunque yo ya intente advertirte de ello en su momento.

Andrew dejo de lado la descripcion vagamente poco halaguena de lady Catherine que la presentaba como categorica y testaruda. ?Acaso no era siempre eso lo que pensaban los jovenes de sus hermanas? Sin embargo, no podia pasar por alto lo demas y sus ojos se entrecerraron hasta quedar convertidos en finas ranuras.

– ?Quienes son esos hombres?

– Demonios, Andrew, ese tono glacial no presagia nada bueno para los caballeros, y no creo haber visto antes esa mirada en tus ojos. Espero no encontrarme jamas entre tus objetivos. -Parecio meditarlo durante unos segundos, y luego anadio-: Mi hermana ha mencionado a un medico de pueblo. Luego, naturalmente, esta el duque de Kelby, cuya propiedad en el campo esta proxima a la casa que ella tiene en Little Longstone. Y habia tambien todo un surtido de barones, vizcondes y titulos semejantes, algunos de los cuales estan aqui esta noche.

– ?Aqui? ?Esta noche?

– ?Cuando has desarrollado esta molesta costumbre de repetir todo lo que digo? Si. Aqui. Esta noche. Por ejemplo, lord Avenbury y lord Ferrymouth.

– ?Nuestros inversores?

– Los mismos. Te rogaria que recordaras que obviamente retiraran sus inversiones si ensangrentas sus nobles narices.

– Supongo entonces que golpearles y dejarles sentados sobre sus nobles culos esta tambien fuera de toda posibilidad.

– Eso me temo, aunque con ello contribuirias en gran medida a aportar una buena dosis de entretenimiento a la velada. Al parecer, Kingsly tambien se ha declarado a Catherine.

– Esta casado.

– Si. Y tiene una amante. Tambien esta lord Darnell. -Philip sacudio la cabeza hacia la ponchera-. No te pierdas su expresion atontada.

Andrew se volvio y tenso la mandibula. Lord Darnell estaba dando a Catherine una copa de ponche y la miraba como si fuera un delicioso bocado al que anhelara dar un buen mordisco. Andrew reparo en que otros caballeros revoloteaban alrededor de Catherine, todos ellos con similares expresiones.

– Al parecer voy a tener que comprarme una escoba -mascullo Andrew.

Вы читаете Un Amor Escondido
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату