De pronto, ese iba a convertirse en un largo fin de semana.

A la tarde siguiente, Riley estaba apoyada en la barandilla de la amplia terraza de Marcus Thornton y admiraba la vista espectacular de Lake Lanier. Construida en un extremo de una cala abrigada, la casa ofrecia vistas de las centelleantes aguas azul verdosas del extenso lago. El horizonte estaba moteado de velas coloridas, junto con casas flotantes, cruceros, fuerabordas y motos acuaticas.

Con los ojos protegidos por sus oscuras gafas de sol, comprobo con disimulo el grupo de pie en el muelle, conversando y disfrutando del sol; Marcus, que sostenia una jarra helada de cerveza, con el distinguido pelo plateado cubierto por una gorra de beisbol con el logo de Prestige, mientras el director financiero, Paul Stanfield, se daba el gusto de fumarse un puro y asentia a lo que fuera que le dijera Marcus.

Y Jackson Lange.

Vestido con un polo amarillo y unos pantalones de color caqui, el pelo oscuro brillando al sol, tenia un aspecto muy masculino. Aparto la vista del trio y fue hasta la nevera que habia en un rincon en sombra, de la terraza para sacar un refresco.

Nada mas quitarle la tapa, Gloria aparecio en la terraza. Al verla, fue directamente hacia ella.

– Pareces un anuncio para unas fabulosas vacaciones tropicales -Riley admiro el vestido anaranjado con toques de amarillo, lima y turquesa.

– Gracias. Tu tambien estas preciosa -comento al observar el vestido de color verde mar que le cenia el torso y cuya falda se abria hasta llegar a las rodillas-. Ese color te sienta de maravilla.

– Gracias -decidio no compartir el hecho de que se habia cambiado una docena de veces antes de salir de casa.

Gloria miro alrededor para asegurarse de que estaban, solas, luego se bajo las gafas de sol sobre el puente de la nariz para mirar a Riley por encima del borde.

– ?Y bien?

– ?Y bien que? -repuso con su voz mas inocente.

Gloria entrecerro los ojos.

– Como tu mejor amiga, exijo conocer los detalles de tu cita con el Senor Magnifico.

Riley movio la cabeza.

– No te creeras lo que paso.

Gloria se mostro preocupada y apoyo una mano en el brazo de su amiga.

– Nada malo, espero.

– No, no, Pero la velada tomo un… giro muy inesperado.

– ?Bueno o malo?

– Increiblemente inesperado.

– Lo creere. Cuentame.

– Resulta que el Senor Magnifico no es Otro que Jackson Lange.

Gloria parpadeo.

– No te creo.

Riley dejo escapar un sonido carente de humor.

– Te lo dije. Por desgracia, es cierto. Marcus lo invito a pasar el fin de semana en Atlanta y decidio pasarse por la feria. Peor aun, no intercambiamos nombres hasta despues de besarnos -los labios traidores le hormiguearon al recordar la boca y la lengua que exploraron las suyas.

Gloria emitio un sonido sospechosamente parecido a una risa ahogada.

– Se que no es gracioso, pero, santo cielo, Riley, esto solo podia pasarte a ti -la observo con curiosidad-. Bueno, ?como fue el beso?

Se encogio de hombros.

– Agradable.

– ?Solo «agradable»?

– Mi entusiasmo se vio sensiblemente mermado cuando me revelo su nombre.

– Entonces, no te acostaste con el.

– No. No veia la hora de escapar -suspiro-. Y para colmo, esta aqui -con la cabeza indico el lago-. En el embarcadero, con Marcus y Paul.

– ?De verdad? -Gloria se acerco a la barandilla y fingio admirar las vistas del lago.

Riley se unio a su amiga y noto que los tres hombres regresaban a la casa.

– Santo cielo -comento Gloria-. Si es tan guapo desde lejos, solo puedo pensar que debe de ser… increible de cerca. ?Has hablado ya con el?

– No. Estaba en el embarcadero con Marcus y Paul cuando yo llegue. Pero estoy preparada para enfrentarme a el. Quiero decir, el coqueteo o el beso no fueron para tanto.

– Mmmm. De acuerdo.

– No es el unico chico que pueda llegar a encender mi mecha.

– Puedes apostarlo.

– No tendremos por que volver a mencionar lo de la noche anterior.

– Cierto.

– No es que no podamos olvidarlo.

– Si tu lo dices.

– O que yaya a repetirse.

Gloria enarco las cejas.

– ?Intentas convencerme a mi… o a ti?

– No intento convencer a nadie. Solo expongo los hechos. En lo referente a Jackson Lange, pienso cenirme estrictamente al plan A… ser cordial, si es necesario mantener una conversacion banal y permanecer alejada de el lo mas posible. Simplemente, fingire que no esta presente.

Gloria miro a los hombres que se acercaban, suspiro y palmeo la mano de su amiga.

– Te deseo suerte con eso, Riley, de verdad. Pero creo que sera mejor que pienses en un plan B, porque no te va a resultar facil pasar por alto a ese bombon.

Capitulo 3

Jackson se apoyo en la barandilla de la terraza con un aire indiferente que distaba mucho de sentir. Se hallaba entre un grupo de media docena de empleados de Prestige y agradecia no tener que ser el quien llevara la conversacion.

Por enesima vez, se pregunto por que de entre todas las mujeres que conocia, tenia que ser Riley Addison quien lo hubiera afectado tanto. ?Y por que el hecho de que esa mujer le hiciera la vida imposible no hacia que se la quitara de la cabeza? ?Y por que le importaba lo que ella pensara? No deberia.

Pero maldita sea si era asi.

Resultaba evidente que su reciente sequia sexual surtia un efecto nocivo en el, incapacitandolo para canalizar sus deseos hacia una pareja apropiada. Desear a Riley Addison era inapropiado en tantos sentidos, que ni siquiera soportaba una minima consideracion. Pero no habia manera de convencer a su cuerpo de ello.

– ?A quien le apetece un poco de esqui acuatico? -sugirio Marcus, sacandolo, sin saberlo, de esos pensamientos.

De la docena de invitados que habia, la mitad asintio. Riley no era una de ellas, pero la mujer con la que habia estado charlando casi toda la tarde, una pelirroja atractiva llamada Gloria, que dirigia el departamento de tecnologia de la informacion de Prestige, dijo:

– Yo quiero esquiar.

– El resto puede turnarse con el Jet Ski -sonrio-. Riley, si no recuerdo mal del ano pasado, entonces te acobardaste. Tambien recuerdo que prometiste que probarias al ano siguiente… y da la casualidad de que este.

– No me acobarde, sencillamente, no sabia como manejar una moto de agua -sonrio ella-. Por desgracia, sigo

Вы читаете Vestida De Rojo
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату