sin saber.

– No hay problema. El modelo que acabo de comprar trae dos asientos. Lo unico que necesitas es un conductor y unos brazos con los que agarrarte. Como tienes los brazos… -Marcus se volvio y clavo la vista hacia Jackson-. Vamos a darle la primera oportunidad al nuevo. ?Sabes conducir una moto de agua?

– De hecho, si.

– Estupendo -miro otra vez a Riley, con la sonrisa que formaba parte de su exito como presidente de la empresa-. Todo arreglado. Jackson te dara un paseo.

Riley giro la cabeza para mirar a Jackson… al menos fue lo que penso el. Era imposible saberlo con certeza con las gafas de sol puestas. Pero el hecho de que pareciera intensamente descontenta era una gran insinuacion de que lo miraba con ojos centelleantes.

Se acerco a ella con el corazon ridiculamente desbocado ante la idea de saber que iba a tener que aferrarse a el con todas sus fuerzas para evitar caerse. Era una oportunidad que no pensaba desperdiciar.

– Parece que somos tu y yo; Riley. En la moto de agua -sonrio.

– Gracias, pero paso -se volvio hacia su amiga-. Gloria, ?no decias que querias probar?

Jackson tuvo la certeza de que detectaba un tono de desesperacion en su voz.

Gloria movio la cabeza.

– Yo estoy con el grupo de esqui acuatico. He de ir a ponerme el banador -sonrio y se despidio con la mano antes de entrar en la casa a traves de la puerta corredera.

Jackson chasqueo la lengua.

– Me sorprendes. No te habria tomado por una… -movio los brazos y emitio sonidos de gallina.

Ella alzo el menton.

– No soy gallina.

– ?Sabes nadar?

– Por supuesto.

– Entonces, ?cual es el problema?

– Quiza no quiera montar en la moto acuatica contigo.

La estudio varios segundos, luego adelanto el torso para que nadie pudiera oirlo.

– Mentirosa. Lo deseas tanto como yo.

– Realmente eres muy arrogante.

– No. Lo que pasa es que no me da miedo ser sincero.

– A mi tampoco. De modo que aqui tienes la verdad sin adornos… No me atrae la idea de que estes al mando mientras yo me veo relegada al papel de pasajera.

– No me extrana. Es obvio que eres del tipo de «siempre tengo que dominar la situacion».

– Te equivocas. Solo tengo mucho cuidado de a quien le entrego las riendas, en especial en algo asi. No me entusiasman los deportes acuaticos.

– ?Por que no?

– Me rompi el brazo haciendo esqui acuatico cuando tenia diez anos. Prefiero los deportes de tierra. Como el beisbol.

– El beisbol -movio la cabeza-. De nuevo no me sorprende que tu deporte favorito sea uno que requiera una organizacion excesiva, hasta el punto de que la excitacion resulta inexistente.

– ?Es un modo poco sutil de dar a entender que soy aburrida? -espeto.

– No soy yo quien teme montar en una moto acuatica. En cuanto a mi, me gusta el tenis… un juego veloz en el que te mueves de acuerdo con los golpes -la mirada de ella se traslado hacia el muelle, donde la moto oscilaba al ritmo del agua. Jackson se sintio un poco culpable por provocarla-. Escucha, como es evidente que te pone nerviosa…

– No estoy nerviosa. Exactamente -se mordio el labio inferior-. No pienso que las motos acuaticas sean inseguras. Es que si les anadimos mi suerte multiplicada por mi falta de coordinacion, es una ecuacion que no me atrae.

– Comprendo. Bueno, en ese caso, ire tan despacio como tu quieras -se acerco un paso a ella y noto con satisfaccion que contenia el aliento. Decididamente, no estaba tan serena como queria que creyera. Excelente-. Tu dime lo rapido, o despacio que quieres que vaya, Riley -musito-, y me encantara satisfacerte.

Ella se ruborizo y trago saliva. Entreabrio un poco los labios y el recuerdo intenso del beso compartido lo golpeo en el pecho.

– ?Seguimos hablando de la moto de agua? -pregunto Riley con voz tremula.

«No».

– Por supuesto.

– ?Sabes?, siendo economista, tiendo a los numeros, y desde que me rompi el brazo haciendo esqui acuatico, los numeros de los deportes acuaticos no me cuadran.

– ?Que numeros?

– Un minuto en la moto de agua, dos segundos de descoordinacion, tres docenas de lesiones, diez anos de pesadillas traumaticas… -movio la cabeza-. Los debitos no se equiparan al haber.

– Pero no has incorporado todo a la ecuacion. ?Que me dices de la satisfaccion de demostrarle a Marcus que no eres cobarde?

– Mmm. Eso es tentador.

– Y, por supuesto, de la satisfaccion de decirme lo mismo a mi.

– Extremadamente tentador -suspiro-. ?No buscaras romper las olas?

– No a menos que tu quieras que lo haga -alzo la mano derecha-. Palabra de boy scout.

– Ja. No eres de ese tipo.

– Te equivocarias. Estuve siete anos en los Exploradores.

– Eso fue hace muuuuuuuucho tiempo.

– Puede, pero hasta los antiguos Exploradores respetan la promesa dada. Bueno, ?que va a ser? ?Aceptas el desafio? ?O vas a rajarte, permitiendo que me burle de ti durante los proximos cincuenta anos?

– Lo harias, ?verdad?

El sonrio.

Ella apreto los labios y Jackson tuvo que contenerse para no volver a sonreir. Era evidente que no queria ir, pero tampoco deseaba arrojar la toalla. Al final dijo:

– Bien. Ire. Pero como vayas deprisa, te voy a agarrar de las orejas y tirare de ellas hasta que pueda anudarlas juntas. Supongo que cuanto antes salgamos, antes terminara la tortura.

El rio ante el tono descontento de ella.

– Ese es el espiritu.

– Ire a cambiarme.

– Yo tambien. Nos vemos en el muelle en diez minutos.

Ella musito algo ininteligible y entro en la casa con aspecto disgustado. Jackson rio entre dientes. Probablemente, deberia sentirse avergonzado de si mismo, pero no lo estaba. La tarde estaba resultando mucho mas divertida de lo que habia esperado. Y no podia negar la expectacion que le causaba saber que iba a tenerla rodeandolo con sus brazos.

Diez minutos mas tarde, se hallaba en el embarcadero con el grupo de esquiadores. Todos subieron a la lancha entre risas y Jackson acepto las llaves de la moto acuatica y dos chalecos salvavidas anaranjados que le entrego Marcus. Acababa de ponerse uno cuando vio acercarse a Riley. Los dedos se le paralizaron en la cremallera del chaleco mientras trataba, sin exito, de no mirarla fijamente.

Llevaba puesto un biquini sencillo de color amarillo brillante. El traje revelaba unos centimetros de abdomen firme… una vision tentadora y mucho mas sexy que lo que podria mostrar cualquier otro traje mas escueto.

Bajo aun mas la vista al pareo a juego que con cada paso que daba resaltaba unas piernas largas y bien torneadas. Los pies estaban adornados con unas chanclas de color verde y amarillo neon.

Siguio avanzando hacia el y Jackson tuvo que cerrar con firmeza los labios para no quedarse boquiabierto. Maldicion. El modo en que caminaba lo excitaba. Y no era capaz de explicar por que. El biquini o su andar no tenian nada abiertamente sexy. Sin embargo, no podia negar el calor que le inspiraban.

Se obligo a terminar de subirse la cremallera del chaleco. Cuando ella llego al embarcadero, le entrego el otro.

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