dedo y la vio humedecerse el punto donde la habia tocado. No volvio a rozarla y con la cabeza indico la playa-. Sera mejor que volvamos antes de que envien un grupo de rescate.
Riley asintio y regresaron a la playa. Despues de ponerse los chalecos, empujaron la moto al agua. Se sento detras de Jackson y lo rodeo con los brazos. De camino a la casa, ella intento acorralar sus pensamientos turbulentos y someterlos a algo parecido al orden, pero su cuerpo y su mente la empujaban en direcciones opuestas.
?Apareceria?
Jackson se puso a recorrer la extension de su habitacion y de vez en cuando se mesaba el pelo. Por enesima vez, desvio la vista al reloj digital. Eran casi las diez de la noche. Era la segunda noche seguida que experimentaba esa incertidumbre demoledora. El hecho de que la fiesta de Marcus Thornton hubiera terminado hacia tres horas no presagiaba que fuera a aceptar su invitacion. Tampoco el que se hubiera alejado de el nada mas llegar a la casa despues del paseo acuatico. Sin embargo, antes de marcharse al hotel, la habia apartado a un lado para darle la llave de la habitacion y pedirle que la utilizara. Y durante las ultimas tres horas, se habia estado torturando y preguntandose al mismo tiempo por que le importaba tanto si aparecia o no.
Volvio a pasarse las manos por la cara. Necesitaba relajarse. Necesitaba pensar en otra cosa. Necesitaba…
Responder a la puerta.
La suave llamada estuvo a punto de pararle el corazon. Si se trataba de Riley, era evidente que habia decidido no emplear la llave que le habia dado. Esperaba que fuera ella y no un empleado del hotel para comprobar la temperatura de la habitacion o entregarle un fax. Se tomo unos segundos para respirar hondo, luego fue a la puerta y la abrio.
Ahi estaba ella, con el cabello oscuro y ondulado suelto alrededor de los hombros y una sonrisa seductora en los labios. Llevaba puestos unos vaqueros viejos que se cenian a sus curvas y una camiseta de un color amarillo neon decorada con una galletita de chocolate y las palabras Lo Mas Dulce. Llevaba una caja blanca cuadrada con un lazo rojo que lucia el mismo logo que la camiseta.
– ?Necesitas que te lean el futuro? -pregunto ella con voz ronca y sensual.
La temperatura de Jackson, alcanzo un estado febril.
Sintio el cada vez mas normal aleteo en el estomago y agarro el pomo de la puerta para evitar pegar a Riley a su cuerpo.
– Claro… aunque he de decirte que tiene muy buena pinta. No has utilizado la llave.
– Me parecio mas correcto llamar, por si te habias quedado dormido o algo parecido.
– Dormir es lo ultimo que tengo en la cabeza -retrocedio y le indico que entrara-. Me alegro de que pudieras venir.
– Te vas a sentir aun mas contento cuando veas lo que te he traido -cruzo el umbral y movio la caja ante su nariz.
El percibio un aroma dulce y delicioso.
Despues de cerrar la puerta, se apoyo contra el panel y dijo:
– No pense que fueras a venir -no habia querido decir eso, pero las palabras brotaron de su boca antes de poder contenerlas.
Riley deposito la caja en el portaequipajes que habia justo en la entrada y, con el corazon, martilleandole en el pecho, se volvio hacia el. Se decidio por la verdad sin adornos.
– No iba a venir. Creeme, me esforce por convencerme de que no queria estar aqui contigo. Pero ha pasado tiempo desde que me permiti divertirme con algo, y como nos gusta hacer a los economistas, finalmente tuve que analizar el rendimiento neto. Y este se reduce a que, sin importar el hecho de que seas Jackson Lange, queria hacer el amor contigo.
Los ojos de el se oscurecieron con un deseo inconfundible.
– Como hombre de marketing, por lo general no me agrada la propension que tienen los economistas a reducirlo todo al rendimiento neto, pero en este caso, nada me parece mas idoneo.
– Y luego esta mi sentido de la justicia -bajo la vista hasta posarla unos instantes en su entrepierna antes de volver a mirarlo a los ojos-. Mmmm, te debo una.
– Estoy impaciente por cobrar -se aparto de la puerta y con un unico paso, redujo la distancia que los separaba.
Riley retrocedio un paso y se encontro con la pared. El apoyo ambas manos junto a su cabeza, se inclino y le lamio el cuello.
Ella dejo escapar una risa ronca.
– ?No quieres ver lo que te he traido?
– Olia estupendamente, pero tu hueles mejor -le mordisqueo el lobulo de la oreja-. Mmmm. Y sabes mejor.
– Quiza cambies de parecer en cuanto compruebes el contenido.
– Lo dudo mucho. Esto… -le paso la lengua por el sensible labios inferior- es imposible de superar.
Riley subio unas manos ansiosas por su torso hasta sus hombros.
– ?Sabes?, vine con mi control intacto -se puso de puntillas para darle besos leves en la mandibula mientras hablaba-, planeando seducirte y saborearte despacio; pero apenas llevo treinta segundos aqui y ya has estropeado todos mis planes.
La sujeto por las caderas y la pego a el. Incluso a traves de los vaqueros, su excitacion era obvia, y eso avivo el calor que ya corria por las venas de Riley.
– Mi control se fue al infierno mucho antes de abrirte la puerta. A pesar de lo estupendamente que suena una seduccion lenta, voto que la reservemos para la segunda vuelta. ?Te parece?
– Dios, si.
En un abrir y cerrar de ojos, se agarraron como criaturas hambrientas a las que se presenta un festin. Sus bocas se fundieron en una frenetica union de labios y lenguas, mientras las manos buscaban con desesperacion eliminar las barreras de la ropa.
– Bonito sujetador -musito el, observando la escandalosamente cara pieza de encaje que le cubria los pechos mientras se quitaba las zapatillas y los calcetines.
– Gracias -solto la prenda negra y la dejo caer al suelo, y al instante comprendio que habia cometido un error tactico, pues de inmediato el le corono los senos con las manos e inclino la cabeza para lamerle los pezones, distrayendose de quitarse los vaqueros.
Riley apoyo los hombros contra la pared, atravesada por flechas de deseo con cada deliciosa succion de sus pezones, y al mismo tiempo se deshizo de las sandalias y se llevo unos dedos tremulos a los vaqueros. Despues de bajar la cremallera, llevo la mano al bolsillo de atras para sacar el preservativo que habia guardado alli.
– Preservativo -jadeo.
El subio la lengua por su pecho y se dio un festin con su cuello mientras con las manos continuaba atormentandole los senos.
– Tengo algunos. En la mesilla.
– Tengo uno. Aqui mismo.
Con una mano planto el envoltorio de plastico contra su torso mientras con la otra se quitaba los vaqueros y las braguitas. Un deseo urgente le quemo las venas como lava ardiente, eliminando todo menos, la necesidad febril de estar desnuda y tenerlo dentro de ella ya.
El se desabrocho los pantalones y los bajo lo suficiente, junto con los calzoncillos, como para liberar su ereccion, luego se puso con celeridad el preservativo. La sujeto por los gluteos y la alzo. Riley lo agarro por los hombros, le rodeo las caderas con las piernas y solto un gemido, prolongado cuando la penetro con una sola embestida.
Su respiracion entrecortada y aspera se mezclo con la de Riley. El intenso orgasmo le llego de improviso y le provoco un grito ronco de placer. Le clavo los dedos en los hombros y apreto las piernas en torno a sus caderas a medida que los espasmos de encendido placer la recorrian con convulsiones. Con un grunido salvaje, el la embistio una ultima vez y luego apoyo la frente entre el hombro y el cuello de ella mientras gozaba de su propia liberacion.
La respiracion jadeante de ambos se entremezclo, y pasados unos pocos segundos, ella dejo escapar una
