– Jamas diria que no a un donut.
Jackson llevo la bandeja a una mesa en un rincon. Una vez sentados, alzo la taza de plastico.
– Por… -titubeo, dandose cuenta de lo que queria decir… «por mas noches increibles juntos» probablemente no fuera apropiado.
– Por la salud y el exito -aporto ella, entrechocando la taza de plastico con la de el.
Jackson bebio un sorbo y luego le dio un bocado al donut.
Ella tambien dio un mordisco, cerro los ojos y mastico con una expresion extasiada que lo paralizo. Comia con la misma pasion que habia mostrado la noche anterior, algo que no hizo nada para aliviar la palpitacion de su entrepierna.
Despues de tragar, ella abrio los parpados y sus miradas se encontraron.
– Me encanta la comida -explico.
Durante el espacio de varios latidos del corazon, simplemente se miraron, y el espacio entre ambos se lleno con una palpable percepcion sexual. Luego ella aparto la vista y continuo comiendo.
– Bueno, no creo que debas preocuparte por las calorias, ya que anoche quemamos bastantes -apoyo los antebrazos en la mesa de formica y adelanto el torso-. En especial durante la Tercera Ronda.
Un rubor delicado se extendio por sus mejillas, sorprendiendolo y encantandolo. Necesito mucha voluntad para no alargar la mano y acariciarle la mejilla.
– Mmm, la Tercera Ronda -repitio con suavidad-. Fue bastante atletica.
– Eres deliciosamente… flexible.
– Me alegra comprobar que mis clases de yoga dan sus frutos.
– Bueno, ?que predice Madame Omnividente para nuestro futuro? -pregunto con tono ligero, aunque por motivos que no le interesaba examinar, todo su ser estaba alerta, esperando la respuesta.
Ella fruncio los labios.
– Predice una incomodidad inicial que no tardara en desvanecerse a medida que las cosas regresen a la normalidad.
– ?Normalidad?
– Exigencias imperiosas de marketing y negativas igual de imperiosas de contabilidad. Correos electronicos secos. Contrariedades. Informes de gastos mal documentados -sonrio-. Ya sabes, lo normal.
– Quiza la relacion que hay ahora entre nuestros departamentos mejore. Despues de todo, nosotros nos hemos llevado bastante bien fuera del trabajo.
– Si, pero, solo porque acordamos no hablar de trabajo. Ahora estamos de vuelta en la oficina. Y tu regresas a Nueva York, donde vives… a mil quinientos kilometros de aqui. Solo tenemos el trabajo.
Ella tenia razon. Por supuesto. Le costaba aceptarlo unicamente porque la tenia muy cerca… tan tentadoramente cerca… En cuanto se largara de alli, su cabeza empezaria a funcionar otra vez con claridad. No obstante, no le costaba imaginar que pasaba otra noche con Riley en la cama.
– ?Madame Omnividente predice algo mas?
– ?Como que?
– ?Como que puedas ir a Nueva York a pasar un fin de semana? -la observo con atencion, achacandole a la cafeina la velocidad a la que le palpitaba el corazon.
Finalmente, ella respondio:
– Eso es muy tentador, pero…
– Por experiencia se que casi nunca sale nada bueno despues de la palabra «pero». Escucha, se que cualquier atraccion tan ardiente como esta se consumira deprisa. Pero no siento que la nuestra aun este consumida.
– Puede que no, pero yo se por experiencia que asi como al principio los opuestos se atraen, esa atraccion se desvanece con rapidez.
– Estoy de acuerdo. Asi que ninguno se engana pensando en algo a largo plazo.
– Lo que sugieres es que hagamos a un lado todos los motivos por los que esto es una mala idea y nos consumamos en una llamarada de pasion.
– Si.
– A pesar de lo tentadora que es tu invitacion, de lo tentador que eres tu, no es una buena idea.
– ?Por que?
– ?Necesitas preguntarlo? Nuestra situacion laboral ya esta, bastante complicada sin que debamos anadirle sexo a la combinacion.
– Es demasiado tarde. Ya lo hemos hecho.
– Muy bien, entonces digamos que sin anadirle mas sexo. Estabas aqui, nos sentimos atraidos, actuamos en consonancia. Fin de la historia. Convertidlo en algo mas seria un error.
– Soy perfectamente capaz de mantener mis vidas profesional y personal separadas, Riley.
– Bien por ti. Yo no estoy segura de serlo. Luego esta el hecho de que, aparte de cuando estamos en la cama, apenas nos conocemos. Y casi todo de lo poco que se, al menos lo que atane al trabajo, me irrita. Y para colmo, tenemos cero en comun, y como tu vives en Nueva York, resultas geograficamente indeseable. No le veo sentido a prolongar algo que esta destinado al fracaso desde el punto de partida.
– Como «apenas nos conocemos», afirmacion con la que no estoy de acuerdo, por cierto, ?como sabes que tenemos cero en comun?
– La serie de correos electronicos menos que amigables que hemos intercambiado me brinda una buena idea. Como somos tan diferentes acerca de nuestra etica de trabajo, es logico pensar que en lo demas nos pasara igual.
– Pues yo no creo que nuestra etica de trabajo sea tan diferente. Los dos estamos orientados hacia nuestras profesiones y nos tomamos en serio nuestros trabajos. En cuanto a las cosas ajenas al mundo laboral, a los dos nos gustan los donuts.
– A todo el mundo le gustan los donuts, Jackson.
– ?Que me dices de que ambos hemos sufrido la convivencia de nuestros hermanos durante su etapa universitaria?
– Esa es una cosa. Y seguramente, la unica.
– No lo sabes.
– ?No? Te lo demostrare. ?Cual es tu comida favorita?
– La tailandesa.
– La italiana. ?Tu genero favorito de cine?
– El
– La comedia romantica. ?Color predilecto?
– El azul.
– El amarillo. ?Deporte favorito?
– El tenis.
– El beisbol. ?Como pasaste tu ultimo dia libre?
– En la cama. Contigo.
Ella parpadeo.
– Antes.
El penso un segundo.
– Fui a comprar el regalo de cumpleanos de mi hermana, luego asisti a la nueva exposicion del Museo de Arte Metropolitano.
– Yo le doy a mi hermana vales de regalo porque odiaria cualquier cosa que eligiera para ella, y no he visitado un museo desde que fui en el instituto -extendio las manos-. ?Ves lo que digo? Nada en comun.
– Si tiene lugar la fusion, entre Prestige y Elite, lo mas factible es; que las oficinas se unan, probablemente aqui en Atlanta. Lo que significa que mi trabajo se trasladaria aqui.
– ?Te vendrias a Atlanta? -enarco las cejas.
El titubeo, preguntandose que lo habia impulsado a decir eso, cuando el traslado jamas habia figurado en sus planes.
– Sinceramente, no lo se. Mi plan siempre ha sido ascender y dejar huella en Nueva York, pero supongo que tomaria en consideracion un traslado si Prestige me hiciera una oferta que no pudiera rechazar.
– Ahi hay muchos condicionales. Y aunque la fusion tuviera lugar, y aunque tu te vinieras aqui, lo unico que
