meses faciles.
Riley asintio.
– Tara es muy inteligente, pero durante su ultimo ano en el instituto, perdio por completo el norte. Nuestra madre murio despues de una prolongada enfermedad y mi padre… se perdio. No pudo aceptarlo y, basicamente, nos descarto emocionalmente. Yo ya vivia sola y estaba mejor capacitada que Tara para encarar ese distanciamiento emocional, aunque sigue siendo dificil. Tara, que siempre ha sido una chica de fiestas, perdio los estribos. Se marcho a la universidad y fracaso en todas las asignaturas, salvo en yoga. Y se relaciono con un chico que, a falta de un termino que lo defina mejor, era una completa basura. Mi padre se habia trasladado Florida, no podia soportar la idea de vivir en casa sin mama.
– De modo que le ofreciste un refugio.
– Resumiendo, si. Tara afirmo que queria regresar a la universidad, pero mi padre se nego a subvencionarle un estilo de vida de fiesta tras fiesta. Ella prometio que mejoraria, pero el dijo que no le pagaria la estancia en el campus. Asi que le ofreci la posibilidad de quedarse conmigo. El trato era que mientras viviera conmigo y sacara notas aceptables, el pagaria su educacion.
– Una oferta generosa la tuya.
Riley se encogio de hombros.
– Es mi hermana. Necesitaba ayuda y aunque cuando le hice la oferta, pensaba mas en mi padre. No queria que cargara con cosas. En cuanto a Tara, sabia que ella aun sufria. Igual que yo. Pero ella parecia creer que la muerte de nuestra madre era una excusa valida para no asumir ninguna responsabilidad y librarse de cualquier consecuencia de sus actos. Me disguste mucho con ella. Se que todos cometemos estupideces cuando tenemos dieciocho anos, pero le hice ver que tenia una oportunidad de oro para recibir una educacion universitaria.
Suspiro.
– Tara no es una mala persona, pero si irresponsable. Descuidada. Con la gente, sus sentimientos, sus posesiones. Mantenerla a raya y tratar de proporcionarle un hogar estable y un buen ejemplo, estar ahi para las crisis casi diarias, me ha requerido un monton de energia, paciencia y tiempo durante los ultimos cinco anos. Pero ha logrado graduarse. Y el trabajo que ha aceptado esta en Carolina del Sur, de modo que solo se hallara a unas horas de coche de mi en una direccion y de mi padre en la otra.
– ?Y como lo lleva tu padre ahora?
– Esta muy bien -sonrio-. Hace poco empezo a salir con alguien… una viuda que vive en su edificio. Lo llame hace unos dias y me parecio realmente feliz -alargo la mano hacia la taza de cafe y, despues de beber un sorbo, anadio-: Y eso es mas que lo que querias saber sobre mi. Es tu turno. ?Que provoco que tuvieras que vivir con tu hermano?
– Brian paso sus dos primeros anos de estudios superiores en una universidad estatal y vivio en casa. Luego lo aceptaron en la Universidad de Nueva York, pero solo la matricula era carisima, por no mencionar el coste de la vida en el campus. Como yo ya vivia en Manhattan, y pensando que mitigaria la carga economica, le dije que podia vivir conmigo mientras estudiara. Pero soy nueve anos mayor que Brian, razon por la que hacia tiempo que no convivia con el. Ni imaginaba en que me estaba metiendo.
Riley echo la mano atras y le palmeo la mejilla con la palma mojada.
– Se lo que es eso, asi que mi corazon esta contigo. ?Hace cuanto de esto?
– Hace dos anos. Durante su ultimo ano en NYU, consiguio un trabajo a tiempo parcial y compartio un piso con otros cinco companeros. Lo visite una vez, y si crees que sabes el caos que pueden provocar seis universitarios, te equivocas.
– ?Tienes una buena relacion con Brian?
– Si, pero somos como el dia y la noche. No digo que el no sea una buena persona… te daria su camisa, aunque quiza quieras mandarla al tinte antes de ponertela. Se graduo el ano pasado, consiguio un trabajo y vive en un bonito piso con companeros que van rotando, pero aun no ha dejado atras la fase del universitario. Su idea perfecta para un fin de semana es asistir a algun acontecimiento deportivo con los chicos, ligar con una chica tonta de cuerpo espectacular que, despues del sexo, le sirva una cerveza helada.
Riley no pudo evitar reir entre dientes.
– Pensaba que esa era la idea que tenian todos los hombres sobre el fin de semana perfecto.
– No exactamente -bajo el menton y con gentileza le capturo el lobulo de la oreja entre los dientes.
– Entonces, ?cual es tu idea del fin de semana perfecto?
– Bueno, este fin de semana ha resultado bastante bueno.
– ?Bastante bueno?
– Estupendamente bueno.
– ?Y por que un hombre como tu esta libre?
– ?Un hombre como yo?
– Empleado. Heterosexual. Con piso propio -le paso los dedos por el muslo musculoso-. Razonablemente atractivo.
El rio entre dientes antes de contestar.
– Estuve prometido, pero se termino hace diez meses. He salido con mujeres, pero, como tu, me canso de los juegos y las exigencias.
– Amen.
– Asi que supongo que estoy libre porque aun no he conocido a nadie con quien quiera unirme.
– ?Que paso con tu novia… o prefieres no hablar de ello?
– No hay mucho que contar. Llevabamos prometidos dos meses cuando fue a Chicago para asistir a una reunion universitaria en la que se encontro con un antiguo novio. Al parecer, decidio que no queria perderlo una segunda vez.
– Lo siento. Se lo que duele la traicion. ?Aun la amas?
– No. No puedo negar que en su momento me dolio mucho, pero lo he superado -rio-. Ahora he de protegerme de los esfuerzos de encontrarme pareja de mi madre y mi hermana.
Callo, hasta que solo se oyo el sonido de los chorros de agua. Las manos de Jackson descendieron y los dedos largos se abrieron paso entre la union de sus muslos. Un ronroneo vibro en la garganta de ella, que alzo los brazos hacia atras para juntarlos alrededor del cuello de el.
– ?Sigues con hambre? -pregunto el con los dientes en el lobulo de su oreja.
– Si, pero no de donuts -las palabras; terminaron con un jadeo cuando sintio los dedos en torno a su nucleo femenino.
– Si no son donuts, entonces, ?que quieres?
– Tu, para empezar… quiza un poco… ooohh, si, justo ahi -abrio los muslos-. ?Que te parece el sexo en la banera?
– Una tortura. En serio. Lo odiaria -suspiro con exageracion-. Pero si es lo que quieres, intentare aguantar.
– Eso es lo que me gusta… un jugador de equipo.
– Ese soy yo. Siempre dispuesto a realizar el esfuerzo adicional. Agarrate a mi.
Riley tenso los brazos en torno a su cuello y el engancho las manos debajo de las rodillas de ella, alzandole las piernas sobre las suyas extendidas y dejandole los muslos bien abiertos. Una mano grande y mojada le acaricio los pezones, mientras deslizaba la otra entre las piernas para acariciarla con infalible perfeccion.
Riley arqueo la espalda y levanto las caderas al encuentro de el. La vision de sus dedos sobre los pezones mientras acoplaba la otra mano sobre su pubis para acariciarla y penetrarla con los dedos la excito mas alla de lo soportable. Profundizo la exploracion y ella solto un gemido de placer. Giro la cabeza y le mordio el cuello.
– Te quiero dentro de mi cuando alcance el orgasmo.
– En el mismo lugar en el que quiero estar yo -la solto despacio y, con respiracion pesada, la giro.
Ella se puso de rodillas y alargo la mano hacia el preservativo que habia depositado en el costado de la banera.
Alzo las caderas y con celeridad ella se lo enfundo. Luego, se sento a horcajadas encima del pene, se apoyo en sus hombros y, despacio, se hundio sobre la ereccion, extasiandose con la sensacion de que la llenara mientras el agua caliente- remolineaba alrededor de ambos. El adelanto el torso y le succiono los pechos al tiempo que le acariciaba la espalda y le coronaba el trasero, dejando que fuera ella quien estableciera el ritmo.
Decidida a no renunciar al control con tanta rapidez en esa ocasion, mantuvo un ritmo pausado, echo la
