risa.

– Sonamos como si acabaramos de correr una maraton.

– ?Y no lo hemos hecho?

– Es posible. ?Quien gano?

– No estoy seguro. ?Por que no lo dejamos en tablas?

– Perfecto -logro alzar la cabeza-. Bueno, creo que mi deuda de honor esta pagada.

– No puedo rebatirte eso -manteniendola entre su cuerpo y la pared, se inclino para besarle el cuello mientras le masajeaba los gluteos-. No era mi intencion lanzarme sobre ti nada mas entrar, pero surtes un efecto destructivo sobre mi autocontrol.

– ?Has oido que me quejara? Ademas, esta claro que tu surtes el mismo efecto sobre mi -algo que le resultaba perturbador, pero que pensaba analizar mas tarde.

– ?Era el unico preservativo que traias?

– Tengo dos mas.

– Bien. Con la docena que compre al volver al hotel, deberia servirnos para toda la noche.

Las palabras roncas le provocaron una risa jadeante.

– Son muchos preservativos para una noche.

– Quiza establezcamos un nuevo record mundial.

– Quiza terminemos en urgencias.

– ?Hay algun hospital cerca?

– Varios.

– Entonces, estamos cubiertos.

Con suavidad, se separo de ella y las piernas de Riley resbalaron por sus caderas. Jackson se quito toda la ropa.

– Vuelvo en seguida -murmuro antes de entrar en el cuarto de bano.

Su vision desde atras era tan espectacular como por delante. Respiro, hondo varias veces.

Al salir del cuarto de bano, se planto justo delante de ella, le tomo las manos y lentamente la recorrio con la vista, un favor que Riley le devolvio.

– No cabe duda, hay un estupendo ADN en tu «pool» genetico, Jackson.

El sonrio.

– Es gracioso, pero yo pensaba que tu debias de haber ganado algun premio genetico.

– Gracias. Gracias a ti, apenas siento las rodillas.

– Se que te hara sentir mejor.

– Apuesto a que si -rio tambien, encantada por la deliciosa sensacion de libertad que sentia.

– De verdad. Adivina que tengo.

– ?Un cuerpo increible?

– Gracias. Pero no es la respuesta que busco.

– ?Una sonrisa sexy?

– Gracias otra vez, pero no es la respuesta correcta.

– ?Manos magicas? ?Labios preciosos? ?Un trasero magnifico?

– Lo mismo digo, pero sigues sin acertar.

– Me rindo. Nunca se me dieron bien las adivinanzas.

– Ya veo. Pero no pasa nada. Creeme, eres muy buena en otras muchas cosas. Tengo, una fabulosa banera de hidromasaje en el cuarto de bano. Estaba pensando que nos podriamos meter en ella, junto con, lo que sea que hayas traido en esa caja, para recobrarnos antes del Segundo Asalto -le solto las manos, luego le acaricio levemente los pechos, haciendo que los pezones se transformaran en dos guijarros.

Ella ronroneo.

– El contenido de la caja requiere algo para beber.

– ?Vino?

– No. ?Tienes leche?

– No. Pero si servicio de habitaciones.

– Bien. Entonces, pide dos capuchinos. Tengo la impresion de que necesitaremos cafeina antes de que acabe la noche.

– ?Sabes? Madame Omnividente me dijo que mi dama de rojo queria convertir en realidad todos mis suenos sensuales. Y luego queria que yo le devolviera el favor -despacio, estudio la totalidad de su cuerpo, encendiendole la piel-. Es hora de que le devuelva ese favor.

Capitulo 5

– Me costaria nombrar algo mejor que esto -suspiro complacida Riley en la banera de hidromasaje-. Me siento como una diosa mimada.

– Me alegra oirlo -fue la respuesta de la voz profunda de Jackson junto a su oido.

Ella se movio un poco, rozando la espalda contra el muro musculoso del pecho de Jackson, disfrutando de la maravillosa sensacion de estar rodeada por el, con la dura extension de la ereccion acunada comodamente contra sus gluteos con la promesa de que la Segunda Ronda no se hallaba lejana.

– Mmm. Y la compania tampoco esta mal.

– Lo mismo digo. ?Quieres otro donut?

El le tendio un bocado especialmente tentador, que situo a unos diez centimetros de su boca, lleno de chocolate y nata.

Le aferro la muneca y llevo la mano a sus labios para comer el ofrecimiento. Despues de tragarlo le paso la lengua por los dedos, chupando cada uno por separado para capturar hasta la ultima miga y resto de chocolate. El gimio y presiono la ereccion con mas firmeza contra su trasero.

Apoyo la cabeza mejor contra su hombro y cerro los ojos. El deslizo las manos bajo el agua y las junto sobre el vientre de Riley, acariciandolo de tal modo que le rozaban la parte inferior de los pechos.

– ?Como es que no sales con nadie? -quiso saber el-. ?Has roto hace poco con alguien? ?Te estas recuperando de un corazon roto?

Ella movio la cabeza.

– La separacion tuvo lugar hace meses, pero no hubo ningun corazon roto. Simplemente, fue el ultimo de una serie de amores esporadicos, que ilustro una vez mas que el atractivo no siempre representa un buen caracter. Resulto que no teniamos nada en comun -estiro el cuello y le dio mejor acceso a sus labios-. Pero casi toda la culpa recae en mi. Entre las horas que dedico a mi trabajo y a mi hermana, no me queda mucha energia ni tiempo para las citas. Por ello, tiendo a ser muy impaciente con los juegos y las tonterias que estas acarrean. Me gusta ir al grano, y he descubierto que muchos hombres se sienten amenazados por eso. Y tampoco son muy comprensivos con mi situacion con Tara.

– ?Es tu hermana?

– Si. Y mi companera de piso durante los ultimos cinco anos.

– ?Menor que tu?

– Si. Acaba de graduarse en la universidad… al fin. Dentro de unas semanas empieza a trabajar y se esta preparando para mudarse.

– ?Que sientes al respecto?

– ?Sinceramente? Alivio. La quiero, pero no es una persona con la que resulte facil vivir. Desde luego, ella diria lo mismo de mi.

– ?Por que vivia contigo en vez de en el campus?

– ?De verdad quieres oir la historia? -giro la cabeza y lo miro con una mueca.

– Si.

– ?Por que?

Los dedos continuaron con su hipnotica caricia.

– Siento curiosidad por ti. Y solidaridad. Mi hermano menor vivio conmigo durante un ano y no fueron unos

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