consumia. Los dos respiraban entrecortadamente. La pasion que le inspiraba ese hombre la excitaba y asustaba al mismo tiempo.

– Oh, Dios -dijo cuando encontro su voz-. Haces que me maree de deseo. Es algo que solo me ha sucedido en dos ocasiones. Una cuando tenia catorce anos y Danny McGraw me dio mi primer beso, y luego cuando mi «casi» novio me beso. El estomago comienza a aletearme, una sensacion de hormigueo lindante con las nauseas…

– Nauseas. Estupendo. Escucha, como no pares de hacerme esa clase de cumplidos, voy a deprimirme.

– Son «buenas» nauseas.

– No sabia que existiera algo asi.

– Pues si.

La miro a los labios.

– Bueno, entonces…

– Nada de ?entonces». Los dos chicos que consiguieron crearme esta sensacion, resultaron ser unos miserables. A Danny McGraw tuve que ponerle un ojo morado cuando se nego a quitar la mano de la copa de mi sujetador, aunque sigo sin estar segura de como llego hasta ahi. Era como un pulpo. Y mi «casi» novio hizo que me mareara de deseo hasta que lo descubri haciendole lo mismo a otra.

El hizo una mueca.

– ?Llegaste a sorprenderlos en el acto?

– Si. Incluidos los grunidos animales. Y no pienses que no me deshice de esa mesa de picnic.

– ?Lo estaban haciendo en una mesa de picnic?

– ?Puedes imaginar semejante descaro?

– Muy descarados -acordo-. Pero, ?que tiene que ver eso con nosotros?

– ?No lo ves? He tenido una suerte aciaga con cada chico que alguna vez me causo esta sensacion. Y tu has triplicado el efecto.

– ?Has oido el dicho «a la tercera va la vencida»?

– Si, pero…

– Tengo que hacerte una confesion. A mi me ha pasado lo mismo.

Riley abrio mucho los ojos.

– ?Quieres decir…?

– Si. Otra confesion… me he mareado de deseo con solo mirarte.

– Cielos. Tenemos problemas.

El inclino la cabeza y le mordisqueo ligeramente el cuello.

– ?He mencionado que Problemas es mi segundo nombre?

Le lamio el lobulo de la oreja y a Riley se le pusieron vidriosos los ojos.

– Mmm… no. Pero empiezo a creerlo.

– Problemas con P mayuscula.

A pesar de que el sentido comun le lanzo una advertencia superficial, no pudo resistir el impulso de tocarlo. De experimentar otra vez su beso. Estaba tan preparada para que la besara y la tocara otra vez… Hacia tanto tiempo que no experimentaba nada asi. Y ademas, estaba cansada de esperar…

Deslizo las manos por sus hombros y luego le rodeo el cuello.

– Claro que quiza este complejamente equivocada. Tal vez no experimente esas mariposas en el estomago. Quiza deberiamos volver a intentarlo, para estar seguros.

– Apoyo la mocion -musito, las palabras vibrando cerca del oido de ella.

Regreso a sus labios sin dejar de besarla, y en cuanto las bocas se encontraron, el estomago de Riley hizo un triple mortal. Con una mano, Jackson le acaricio la espalda y con la otra le tomo un pecho. Ella gimio y se pego a el. Toco el pezon excitado a traves de la tela del banador al tiempo que con la otra mano le alzaba un muslo. Mareada por la excitacion, Riley enrosco la pantorrilla alrededor de la cadera de el y presiono su palpitante nucleo femenino contra la tentadora ereccion.

Un sonido parecido a un grunido escapo de los labios de Jackson y la mano regreso a la espalda de Riley para acariciarle los gluteos antes de penetrar bajo la banda elastica de la parte inferior del biquini. Los dedos se deslizaron con seguridad por el trasero desnudo hasta acariciarle los encendidos pliegues femeninos.

Inundada por la sensacion y por un abandono que no habia sentido… nunca, echo la cabeza atras y dejo que el se diera un festin con el cuello expuesto. Y en ningun momento los dedos dejaron de acariciarla, empujandola cada vez mas cerca de un orgasmo que no seria capaz de contener. La alzo un poco mas e introdujo dos dedos dentro de ella, acariciandola mientras su boca le reclamaba los labios y la acariciaba con la lengua al mismo ritmo devastador de sus dedos, mientras con la mano libre le enloquecia los senos. Con desesperacion, Riley trato de permanecer ante el precipicio, mantener el placer embriagador, pero el implacable ataque al que estaban sometidos sus sentidos la empujo por el borde.

De su boca escapo un grito y temblo, con el orgasmo vibrando por todo su cuerpo, intenso, devorador, llevandose todo menos los dedos magicos que la acariciaban y la lengua habil que la probaba.

A medida que los temblores se mitigaban, lucho por recobrar el aliento. La mantuvo pegada contra el y Riley pudo sentir el ritmo veloz del corazon de Jackson contra la mejilla que reposaba en el cuello de el. Cuando sintio que seria capaz de respirar sin jadear, alzo la cabeza.

Unos ojos azules y oscuros la contemplaron con una expresion que no pudo descifrar, aparte de saber que reflejan una intensa excitacion.

– ?Algun remordimiento? -pregunto el.

Ella reflexiono durante unos segundos.

– Probablemente no figuraria en la lista de los actos mas inteligentes que he realizado, pero tus caricias me hicieron olvidar… todo. Mi control, mi contencion. Donde estoy, con quien estoy -y eso era algo con lo que no habia contado-. Lo creas o no, por lo general no dejo que perfectos desconocidos me lleven al orgasmo.

El sonrio.

– Se que causo una buena primera impresion, pero disto mucho de ser perfecto -le acaricio la espalda-. Y tampoco diria que somos desconocidos.

– Lo somos en todos los sentidos que de verdad cuentan. No sabemos practicamente nada el uno del otro.

– Si te refieres a que desconocemos cual es el color, la pelicula, el libro o la cancion favoritos del otro, es cierto. En cuanto a que te hice olvidar todo… lo mismo se aplica a mi. Lo creas o no, por lo general no intento llevar a perfectas desconocidas al orgasmo.

Riley se movio y la ereccion se sacudio contra su vientre.

– Todo ha sido muy unilateral.

El esbozo una sonrisa.

– No me quejo. Pero no puedo negar que ojala hubiera pensado en traer un preservativo. Escucha, acerca de eso de los desconocidos… Creo que deberiamos hacer algo al respecto -le paso un dedo por el brazo humedo y le puso la piel de gallina-. ?Quieres cenar conmigo esta noche?

– ?Cenar? -repitio con voz llena de escepticismo.

– Si, cenar. Ya sabes, la gente comparte una comida. Una copa de vino. Conversacion. Todo para llegar a conocerse mejor y dejar de ser desconocidos.

– Esta noche ya tengo planes para la cena.

– Oh -un musculo se movio en su mandibula-. Anoche dijiste que no salias con nadie.

Riley separo los brazos de su cuello y retrocedio unos pasos.

– Y no salgo -corroboro con frialdad-. De lo contrario, esto no habria sucedido. De hecho, tu tambien tienes planes para la cena de esta noche. ?Te has olvidado de Marcus? ?Nuestro jefe?

El se llevo las manos a la cara.

– Lo habia olvidado por completo. Surtes un efecto demoledor sobre mi concentracion. ?Que te parece despues de la cena? ?Tomamos una copa en el Marriott?

Sabia muy bien que harian algo mas que tomar copas si quedaba con el en su hotel. Si fuera otro hombre… Despues de una breve batalla con el sentido comun, este emergio vencedor y movio la cabeza.

– Jackson, yo…

El la callo posando un dedo sobre sus labios.

– No respondas ahora. Piensalo. No hablaremos del trabajo… ni siquiera mencionaremos la letra T -aparto el

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