Callo y lo miro fijamente. Mientras hablaba, el se habia bajado la cremallera del chaleco, para quitarselo y depositarlo sobre el asiento de plastico. En ese momento volaron todos los pensamientos de su cabeza, salvo el de que era realmente sexy.
No podia imaginar por que era un ejecutivo de marketing en vez de un modelo de ropa interior, ya que haria que todos los modelos de Calvin Klein se sintieran avergonzados a su lado. Si vestido era guapo, con banador era estupendo. Solo podia imaginar que sin nada de ropa seria capaz de detener cualquier corazon.
El planto las manos en las caderas y la mirada de Riley se clavo en esos, dedos que daban la impresion de apuntar directamente a su, entrepierna como flechas de neon. El deseo se encendio en ella como una descarga de calor, tan intenso que fue como si el sol se hubiera acercado a la tierra.
– ?Completamente que? -pregunto el.
Su voz hizo que desviara los ojos de esa fascinante ingle. Parpadeo y dijo lo unico que se le ocurrio:
– ?Eh?
– Te estabas mostrando poetica acerca del paseo y mis, ejem, habilidades superiores de conduccion nautica cuando te… callaste.
En su mente centelleo una imagen vivida de esas habilidades superiores, que no tenian nada que ver con la moto acuatica. Trago saliva y presiono la tecla mental de Rebobinado hasta llegar al proceso mental en el que se hallaba antes de que la imagen de el semidesnudo la descarriara.
– Exacto. Ha sido completamente… increible.
– No sere yo quien te contradiga. Y me alegro de que te gustara.
Desde luego que le habia gustado. Mucho mas de lo que deberia. Por supuesto, mas de lo que queria. Cualquier duda que podria haber albergado acerca de la reaccion que tendria su cuerpo con Jackson hacia rato que se habia desvanecido. La sensacion de tenerlo acunado entre sus muslos, rodeandolo con los brazos, la mantendria despierta esa noche… otra vez.
El se subio las gafas de sol hasta el pelo, luego se dedico a otear la pequena isla, y Riley aprovecho la oportunidad para quitarse el chaleco.
– Esto es estupendo -comento el, mirando aun alrededor-. Tranquilo, con sombra… y disponemos de esta pequena playa… toda para nosotros -se volvio hacia ella y la recorrio lentamente con la mirada. Era inequivoco el aprecio con que la observaba o el destello encendido que aparecio en sus ojos. Se quito las gafas y las dejo sobre el chaleco-. Hace… calor. Voy a nadar un rato antes de que regresemos -con la cabeza indico el agua-. ?Me acompanas?
El modo en que la miraba hizo que sintiera como si de sus poros emanara vapor. El sentido comun le advirtio que estar mojada con el era poco inteligente, pero su lado de mujer se mostro en desacuerdo. Y fue el lado que gano.
– Un chapuzon suena fantastico -la enorgullecio que su voz sonara indiferente.
Lo observo ir rapidamente hacia el lago. Cuando el agua le llego a la cintura, se zambullo. Al emerger, movio la cabeza como un perro, lanzando gotas en todas direcciones. Despues se puso a nadar con brazadas poderosas en paralelo a la playa.
Riley se tomo su tiempo para quitarse el pareo y respiro hondo para serenarse mientras se recordaba mentalmente con severidad que Jackson era el hombre de la cena de los setecientos ochenta y tres dolares. El senor Doblame el Presupuesto. Esa intensa reaccion fisica que le inspiraba resultaba inexplicable y por completo ridicula. Tal como se comportaba su cuerpo, era como si nunca hubiese visto a un hombre atractivo. Se dijo que, a partir del dia siguiente, concentraria sus esfuerzos en encontrar a otro hombre para que le apagara ese fuego descabellado que el habia iniciado. Podia hacerlo. Sin problemas.
Decidiendo dejarse las gafas puestas por si sus ojos optaban por rebelarse, se metio en el lago. El agua fresca fue un remedio para el calor sofocante, que no podia atribuirse en exclusiva al sol brillante. Cuando el agua llego justo debajo de sus pechos, doblo las rodillas hasta quedar sumergida hasta el menton, luego solto un suspiro de alivio. Cinco minutos mas tarde, Jackson nado hasta ella. A pesar de la distancia, y del ritmo de las brazadas, apenas le faltaba el aire, prueba evidente del excelente estado fisico en el que se hallaba.
Se irguio y alzo las manos para echarse atras el pelo mojado, movimiento que volvio a encender todo lo que Riley creia haber enfriado momentos atras. Era demasiado guapo, sus movimientos demasiado sexys y se hallaba demasiado cerca. ?O no lo suficiente?
Ella retrocedio unos pasos. El los avanzo.
– ?Has disfrutado del chapuzon? -le pregunto Riley, dando otro paso atras.
Su mirada parecio quemarla.
– Si y no. Si, el agua estaba estupenda. No, nadar no produjo el resultado deseado.
– ?Que resultado deseado?
– ?De verdad quieres saberlo?
El instinto de conservacion y la cautela que habia cultivado durante tanto tiempo le ordenaron que dijera que no y que se largara de alli. Pero una vez mas, su lado femenino ahogo todo lo demas.
– Si, quiero saberlo.
– Esperaba que la actividad fisica cancelara mi excitacion. No lo hizo. Y, por desgracia, empiezo a pensar que podria nadar alrededor de esta condenada isla una docena de veces sin que eso ayudara.
Ahi tenia su respuesta, y provoco un tornado de lujuria que amenazo con llevarse todo a su paso, incluido su sentido comun. Antes de que pudiera pensar en una respuesta, el alargo la mano y le subio las gafas, revelando sus ojos. La estudio con intensidad, luego asintio.
– Tu tambien lo sientes -dijo.
Anhelo negarlo, pero odiaba mentir, y menos ante la sinceridad descarnada que el habia mostrado.
– No puedo negar que te encuentro… atractivo. Pero eso no me alegra.
– Bueno, yo te encuentro dolorosamente atractiva, y eso no me hace feliz en absoluto. No puedo entender ni explicar por que una mujer a la que considero insoportable me tiene tan excitado, pero asi es.
Riley enarco las cejas.
– Cielos, que bien se te dan las palabras. Consigues muchas citas con esa seduccion verbal que empleas, ?verdad?
– No soy adulador…
– ?Bromeas?
– Soy sincero. Te desee nada mas verte en aquella tienda de adivina, y a pesar del hecho de que terminaras siendo la temida Riley Addison, eso no ha cambiado. Tus feromonas tienen revolucionadas mis hormonas. En el trabajo, chocamos mucho. Pero no estamos en el trabajo, y en lo ultimo en lo que pienso ahora es en la oficina - se adelanto y la tomo en brazos hasta que se tocaron de pechos a rodillas.
Las manos de Riley subieron por voluntad propia para cerrarse en los biceps de Jackson mientras se deleitaba con las sensaciones de los cuerpos pegados.
No bromeaba cuando le dijo que estaba excitado.
Bajo lentamente la cabeza hacia la de ella, y mientras Riley alzaba la cara, susurro:
– Esto esta muy mal.
– ?Si? A mi me parece muy bien.
Capitulo 4
La boca de Jackson cayo sobre la de ella, caliente, fiera y exigente, y las entranas de Riley se convirtieron en gelatina. A diferencia del intercambio de la noche anterior, no hubo ninguna exploracion gentil. No, se trataba de una conflagracion de calor que la consumio. La lengua de Jackson acaricio la suya con devastadora habilidad, mientras con las manos la moldeaba contra el como si fuera arcilla.
Se pego mas mientras las palmas bajaban por su espalda para coronarle el trasero y alzarla con mas firmeza contra el. Se froto lentamente contra ella, y ni siquiera el agua fresca que rompia contra su pecho pudo apagar el fuego que palpitaba por sus venas. Con creciente excitacion propia, Riley quebro el beso.
Pego las manos en el pecho de el y establecio algo de distancia entre ambos, o al menos entre sus torsos. Aun tenia pegada la ereccion contra el vientre y el calor que ardia en la mirada de Jackson practicamente la
