– Nathan, tu ortodoncia me costo cinco mil dolares -le dijo su madre-. No voy a dejar que te hagan saltar los dientes de un golpe.
Solo le mejoro un poco el humor cuando Brandy Jo llego al campo y le dijo que le gustaba como le quedaban el casco y las protecciones.
Daisy, Nathan y Jack habian ido juntos al campo, y cuando ya estaban cerca Jack examino con mas detenimiento el vestido de Daisy.
– No se parece en nada a los vestiditos de animadora que solias llevar en el instituto -dijo cuando Nathan se alejo para recoger su sudadera roja de manos de Billy.
Daisy habia ignorado por completo la sugerencia de Jack respecto a su vestuario y habia elegido un vestido que se cruzaba en la espalda. Daisy se fijo en el dobladillo: le llegaba justo por encima de las rodillas.
– ?Demasiado largo?
– Y ademas no deja la espalda al descubierto -anadio Jack.
– No tenia pensado ponerme a hacer esas piruetas que, al parecer, tanto te gustaban.
Jack se fijo en los integrantes de su equipo, que estaban reunidos en el centro del campo.
– Con este vestido podras lastimarte los «pompones». Y eso seria una verdadera lastima.
– No te preocupes por mis pompones. -Daisy se detuvo en la linea roja-. Estan estupendamente.
Daisy le vio alejarse y sonrio. No llevaba nada debajo de su jersey de punto y se le veia la piel a traves de los agujeritos. Se fijo en sus pantalones de futbol americano: le marcaban todas las nalgas. Jack Parrish estaba realmente bien. Los pantalones le llegaban justo por debajo de las rodillas, y llevaba calcetines negros y botas con tacos. Se movia como si nada en el mundo pudiese alterarle. Como si no fuese a pasarse la siguiente hora recibiendo mas golpes que una estera.
Daisy oyo que alguien la llamaba, se volvio y, entre los jugadores del equipo azul, vio a Tucker Gooch saludandola con la mano. Ella le devolvio el saludo y reconocio junto a el a un monton de antiguos companeros del instituto. Cal Turner y Marvin Ferrell. Lester Crandall y Leon Kribs. Eddy Dean Jones y algunos de los hermanos Calhoun, incluidos Jimmy y Buddy. Se pregunto si Buddy estaria al corriente de que Lily, despues de hacer el amor con el, perdio la cabeza y empotro su coche contra el salon de la casa de Ronnie.
Probablemente no.
Reconocio a unas cuantas personas mas. La gente con la que habia crecido en Lovett. Penny Kribs y la pequena Shay Calhoun. La esposa de Marvin, Mary Alice, y Gina Brown.
Daisy noto una punzada de celos en el estomago. Se pregunto si Gina y Jack habrian estado juntos desde el mes pasado. Probablemente si. Los celos fueron ascendiendo por su estomago y le atenazaron el corazon. Conocia aquel sentimiento, le resultaba muy familiar. Lo habia sentido quince anos atras, cuando la sola idea de que Jack pudiese estar con otra mujer le hacia hervir la sangre.
Pero Jack no era de su propiedad y, ademas, ya no era una nina. Sabia muy bien como sobrellevar los celos. No se opuso a ellos ni tampoco fingio no sentirlos. Dejo que se manifestasen. Y despues se limito a esperar a que se fuesen por donde habian venido.
En este asalto, la cabeza vencio al corazon. Daisy se sento en una silla plegable en la banda del campo, junto a Rhonda y sus hijas. Las tres ninas llevaban trajes de animadora de color rojo y no dejaban de saltar, como si tuviesen muelles en lugar de piernas.
– El ano pasado Billy se lesiono un musculo de la ingle -le dijo Rhonda mientras le quitaba a Tanya los calcetines para que la nina pudiese mover los deditos de los pies-. Estuvo doliendole unas tres semanas.
– Marvin se rompio el pulgar -anadio Mary Alice mientras se inclinaba hacia delante en su silla.
El casco y las protecciones no resguardaban ni la ingle ni los pulgares. Daisy se puso en pie, dispuesta a sacar de alli a Nathan, pero volvio a sentarse: si le hacia algo asi a su hijo jamas la perdonaria. Asi que cruzo los dedos y no se movio.
El partido dio comienzo a las siete y media. El calor era insoportable incluso a la sombra, y los jugadores sudaban como animales. Jack era el
El parque Horizon View no tardo en verse invadido por los gritos y los encontronazos de aquellos hombres. Los cuerpos golpeaban contra el suelo de manera audible, y los espectadores de ambas bandas no dejaban de animar.
En el primer cuarto, Jack le envio un pase en corto a Nathan, y este lo pesco y corrio con el balon en las manos unas diez yardas antes de que le placaran. Daisy sostuvo la respiracion hasta que vio que su hijo se ponia en pie y se limitaba los restos de cesped del casco. En el segundo cuarto, Jimmy Calhoun consiguio un
– El deseo de Shay es formar una familia numerosa -dijo mientras observaba como se llevaban a su hermano-. Espero que Jimmy no haya sufrido danos irreparables en alguna zona vital.
Durante el descanso, Daisy ayudo a Rhonda y a Gina a abastecer de botellas de agua a los miembros de ambos equipos. Los jugadores parecian bastante hechos polvo, y todavia les quedaba la mitad del encuentro. En el equipo azul, Leon Kribs tenia un ojo a la funerala y Marvin Ferrell, el labio muy hinchado. Por su parte, Tucker Gooch tuvo que vendarse el tobillo, y aprovecho el momento para pedirle el telefono a Daisy.
No se lo dio.
Le dio alguna absurda excusa y se fue a hablar con Nathan para asegurarse de que estaba bien. Billy le paso a Nathan el brazo por los hombros y le revolvio el pelo con la otra mano. En lugar de enfadarse, como esperaba Daisy, Nathan se rio y le dio suavemente con el puno en la barriga.
– A Billy le gustaria tener un hijo -le dijo Rhonda-. Pero tendra que conformarse con jugar con Nathan.
Billy solo iba a disponer de tres semanas mas antes de que Nathan y ella regresasen a Seattle. Daisy se pregunto como afrontaria Nathan la partida: ?todavia tendria las mimas ganas de volver a casa?
?Y ella? Al pensar en ello la inquietud que sentia se transformo en verdadera ansiedad, pues le asustaba enormemente que la respuesta fuese negativa. Justo el dia anterior, ella y Nathan habian pasado por el centro de Lovett en coche y Daisy se habia fijado en un local vacio junto a la tienda de regalos Donna’s, en la Quinta. Sin ni siquiera proponerselo, se vio a si misma alli. Un cartel colgaria encima de la puerta: DAISY MONROE, FOTOGRAFA. O tal vez llamaria a su estudio «Florecita» o…
Su corazon y su cabeza estaban librando una batalla, y lo mejor seria que aclarase las cosas lo antes posible antes de firmar un contrato de alquiler en Seattle.
Le paso una botella de agua a Eddy Dean, que tenia sangre en los nudillos, y otra a Cal Turner, que ya cojeaba al andar. La cojera, sin embargo, no le impidio pedirle a Daisy que quedasen en el Slim esa misma noche. Ella le echo una mirada a Jack, que estaba a unos cuantos metros de distancia, muy concentrado en su conversacion con Gina. Jack tenia las manos apoyadas en la cintura y de un hombro le colgaba una toalla blanca. Gina senalo hacia la izquierda, pero Jack puso entonces sus ojos en Daisy, que se acercaba con las botellas.
– Luego hablamos -dijo Gina encaminandose hacia la banda.
– De acuerdo; gracias -respondio Jack al coger dos botellas de agua; abrio una. Tenia una herida sanguinolenta en el codo izquierdo y los pantalones blancos machados de verde. Se bebio media botella de un trago y vertio el resto sobre su cabeza.
– ?Vas a salir con Cal esta noche? -le pregunto a Daisy mientras se secaba la cara con la toalla.
Ella se pregunto si habria oido a Cal.
– ?Te molestaria? -le pregunto ella.
La miro por encima de la toalla y despues se la colgo alrededor del cuello.
– ?Te importaria si asi fuese? -pregunto el a su vez.
Daisy se volvio hacia la banda, hacia donde estaba Gina, y dijo:
– Si.
Jack apoyo las puntas de los dedos en la mejilla de Daisy para obligarla a que le mirase y reconocio:
– Si, me molestaria. No salgas ni con Cal ni con el Bicho ni con nadie.
– No voy a salir con Cal ni con nadie. -Daisy bajo la vista y se miro un instante los pies; despues fue
