levantando la mirada paseandola por los pantalones y el jersey rojo de Jack y la fijo finalmente en sus ojos verdes-. ?Y Gina?

Jack se acerco tanto a ella que casi se rozaron y le paso el pelo tras la oreja.

– No he estado con nadie -dijo el en un susurro-. No desde lo del Custom Lancer.

Daisy se pregunto si estaba hablando del coche. Conociendo a Jack, podia ser.

– ?En serio?

– Si. -Deslizo los dedos por el cuello de Daisy-. ?Y tu?

Daisy no pudo evitar sonreir.

– Por supuesto que no.

El tambien sonrio.

– Estupendo. -Le dio un fugaz beso en los labios y regreso junto al resto de su equipo. Aquel beso no contaba como tal. Apenas podia recibir la denominacion de beso, pero habia sido lo bastante humedo para dejarle en los labios su sabor. Lo bastante calido para encender fuego en su corazon.

Durante el desarrollo del tercer cuarto del partido, el equipo azul anoto un touchdown, pero lo cierto es que Daisy no estaba prestando mucha atencion al juego. Otras cosas mucho mas importantes le preocupaban en esos instantes. Se habia enamorado de Jack. Ya no podia pasarlo por alto. Habia acudido a Lovett para hablarle a Jack de Nathan. No albergaba la menor intencion de volver a enamorarse de el, pero asi habia sido, y ahora tenia que decidir que pasos iba a dar a partir de ese momento. Quince anos atras habia huido del dolor que suponia no sentirse amada por Jack. En esta ocasion no iba a salir corriendo. Si huia no tendria ninguna posibilidad de saber lo que Jack sentia por ella.

Cuando llevaban jugados cuatro minutos del ultimo cuarto, Marvin Ferrell, que pesaba unos cuantos kilos mas que Jack, se le tiro encima. Cayo al suelo con una exclamacion de dolor y a Daisy le dio un vuelco el corazon. Permanecio tumbado de espaldas durante un buen rato, hasta que Marvin le ayudo a ponerse en pie. Jack movio la cabeza a un lado y a otro para comprobar que seguia en su sitio y, despues, regreso muy despacio junto al resto del equipo. Su siguiente lanzamiento fue un pase espectacular de veinte metros para Nathan, quien, tras recibirlo, corrio como una bala hasta la zona de anotacion. Nathan se saco el casco y lo lanzo contra el suelo. Empezo a dar saltos y a recibir las felicitaciones de sus companeros. Jack le paso el brazo por encima de los hombros. Padre e hijo caminaron con las cabezas unidas hacia la banda, ambos sonriendo como si acabasen de ganar millones en la loteria.

Despues del partido, Nathan seguia tan alterado que se dejo llevar y le dio tal abrazo a su madre que la alzo en vilo.

– ?Has visto el touchdown? -le pregunto antes de soltarla.

– Por supuesto. Ha sido precioso.

Nathan se saco las protecciones de los hombros mientras Brandy Jo y un grupo de amigos y amigas adolescentes se aproximaba. Todos parecian muy impresionados por el hecho de que los mayores hubiesen invitado a jugar a un chico de quince anos.

– He jugado porque Jack y Billy estaban en el equipo rojo -dijo.

Un muchacho con una camiseta del grupo Weezer le pregunto:

– ?Quienes son Jack y Billy?

– Billy es mi tio. -Nathan se detuvo y miro hacia Daisy-. Y Jack es mi padre.

Daisy sintio la presencia de Jack a su espalda segundos antes de que la agarrase por los hombros. Le miro a los ojos y se dejo apresar por su agradable sonrisa; despues volvio a mirar a su hijo. Los dos hombres de su vida se estaban mirando a los ojos y parecian entenderse sin palabras. No habia gimoteos, ni lloros, ni abrazos. Era un reconocimiento parecido a un apreton de manos o un saludo deportivo.

En lugar de irse a casa con Daisy y con Jack para celebrar su touchdown, Nathan le pregunto si podia ir a dar una vuelta con sus nuevos amigos. Le dedico una mirada fugaz a Brandy Jo, y en ese instante Daisy supo que aquella jovencita de quince anos, con una larga cabellera de color castano y un marcado acento de Tejas, habia usurpado el lugar que ella ocupaba en la vida de su hijo. Sintio una inesperada punzada de celos. Nathan se estaba haciendo mayor a pasos agigantados, y ella echaba de menos a ese nino que solia cogerla de la mano y levantar su cabecita para mirarla como si fuese la cosa mas importante del mundo.

– ?Nos vamos? -le pregunto Jack inclinandose hacia ella-. Quiero sacarte de aqui antes de que aparezca Cal e intente echarte el lazo otra vez.

Jack bromeaba pero no del todo. Daisy detecto el dolor en su voz.

– ?Que te duele?

– El hombro -dijo el caminando hay hacia el aparcamiento-. Me duele mucho.

– No se por que no os poneis protecciones. -Daisy levanto una mano y anadio-: No hace falta que lo digas. Lo se. Las protecciones son para mariquitas.

Jack abrio la portezuela del copiloto para que Daisy pudiese entrar. Justo antes de montarse en el coche echo un ultimo vistazo hacia el campo de juego, para ver una ultima vez a Nathan.

– Esta creciendo demasiado rapido -dijo Daisy mientras le observaba alejarse con Brandy Jo del brazo-. Siempre ha sido muy movido e independiente. No podia llevarlo a ningun sitio cuando era un nino porque salia corriendo. Asi que le puse una de esas correas para ninos pequenos. Siempre me sentia mas segura sabiendo que estaba al otro lado de la correa. Daba un tiron y dejaba de hacer lo que estuviese haciendo. -Aferro la parte de arriba de la portezuela que separaba su cuerpo del de Jack-. Ojala pudiese dar un tiron ahora para evitar que se metiese en problemas.

Jack coloco las manos junto a las de Daisy.

– Es un buen chico, Daisy. Todo ira bien.

Le miro a los ojos, se inclino hacia delante y le dio un leve beso, un beso que se transformo sin transicion alguna en un beso suave y lento capaz de derretirle el corazon. Jack olia a sudor y a hierba. Le acaricio las manos con los pulgares mientras la besaba. Jack se tomo su tiempo, profundizando en aquel beso intimo. Los rincones mas secretos del alma de Daisy reconocieron el contacto con Jack. Fue algo mas que el roce de dos bocas, algo mas que el empuje del deseo, que exigia una continuacion de ese beso.

Cuando se aparto, Jack la miro tal como solia hacerlo anos atras. Con la guardia baja. Sus anhelos y deseos resultaban absolutamente evidentes en su mirada verde y cristalina.

– Ven conmigo a mi casa -dijo Jack colocando las palmas de sus manos sobre las de Daisy.

Ella trago saliva y en su boca se dibujo una sonrisa. No habia necesidad alguna de preguntarle que tenia planeado hacer.

– Crei que te dolia el hombro -dijo.

– No es para tanto.

– Puedo darte un masaje.

Jack nego con la cabeza.

– Tienes que conservar las fuerzas para otro tipo de masaje.

Capitulo 19

Daisy deslizo las manos por los hombros de Jack y acaricio con los dedos sus musculos doloridos. Le masajeo la espalda y recorrio con los pulgares la linea de su columna vertebral. Del pelo mojado de Jack se iban desprendiendo gotitas de agua que descendian por su espalda hasta recalar en la toalla azul que llevaba sujeta a la cintura.

El trayecto desde el aparcamiento hasta la casa de Jack les habia llevado menos de diez minutos. Por lo general, se necesitaban unos quince para recorrer esa distancia, pero Jack se habia saltado alguna que otra senal de stop y no habia respetado todos los semaforos.

En ese momento Jack estaba sentado en una silla de cocina, junto a la mesa del comedor. Tenia las piernas a ambos lados y los brazos cruzados sobre el respaldo. Habia insistido en darse una ducha rapida antes de que ella le diese el masaje y, cuando salio del bano ataviado unicamente con una toalla, a Daisy le falto poco para echarsele encima alli mismo.

– ?Que tal? -le pregunto Daisy mientras sus manos recorrian sus fuertes musculos de arriba abajo.

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