Jack podria haber protestado. Tal vez podria haberle hecho alguna que otra pregunta, pero la punta de su pene rozo la entrepierna de Daisy y no tardo en adentrarse en su humedo y calido cuerpo. De pronto, todas las preguntas y protestas se le fueron de la cabeza.

Un grave gemido resono en el interior del pecho de Jack. La caliente piel de Daisy le rodeaba y un escalofrio iba abriendose paso a lo largo de su espalda, hacia la nuca. Ella entreabrio los labios. Respiraba agitadamente y tenia las mejillas encendidas. El ardor que evidenciaban sus ojos se centraba por completo en el, como si se tratase del unico hombre en el mundo que pudiese proporcionarle exactamente lo que necesitaba.

Tenso los musculos alrededor de Jack y el noto cada minusculo rincon de su estrecho pasaje. Tuvo que hacer un enorme esfuerzo para no correrse en ese mismo instante. Todas y cada una de las celulas de su cuerpo estaban concentradas en Daisy. En el modo en que su interior se manifestaba. En el calor de sus musculos al contraerse. En el dulce dolor que atenazaba sus ingles.

– Dios mio -exclamo Jack llevando las manos a la cintura de Daisy-. Es delicioso. -La alzo y volvio a bajarla. Era como si un liquido blanco y caliente le envolviese. Estaba convencido de que jamas habia sentido algo asi con nadie excepto con Daisy.

Ella le enmarco la cara con las manos y le beso.

– Te amo, Jack -dijo sin dejar de moverse junto con el, manteniendo un lento y marcado ritmo que se convirtio en pura fiebre.

El la aferro por el trasero atrayendola hacia si cada vez con mas fuerza. Ella se alzaba una y otra vez, convirtiendo aquel vaiven en una locura. A medida que las embestidas se hacian mas profundas sus respiraciones se hacian mas agitadas. Ella se agarro a sus hombros y se colgo literalmente de el. No podian parar. Mas rapido, mas fuerte, penetrandola hasta dejarla sin aliento.

Daisy gimio y se apreto a Jack con todas sus fuerzas, contrayendo los musculos en torno a su miembro. Las poderosas contracciones de su orgasmo proporcionaron a Jack una relajacion sin igual, haciendo que se corriese en lo mas profundo de su interior. Incluso tras esa ultima embestida, Jack supo que queria mas.

Queria tenerla para siempre.

Daisy no se echo a llorar en esa ocasion, aunque estuvo a punto de hacerlo en la siguiente. Jack la tomo de la mano y la llevo hasta su cama, donde volvieron a hacer el amor. Fue dulce y amoroso, y la llevo a alcanzar un orgasmo multiple. El primero de su vida, lo cual casi la hizo llorar.

Daisy se tumbo boca abajo sobre las sabanas azules. El resto de la ropa de cama estaba hecha un revoltijo a sus pies. Jack todavia estaba tumbado encima de ella, rodeandole la cintura con un brazo. Una de sus piernas descansaba entre las de ella, que notaba la dulce pasion de su ingle en la parte trasera de la cadera. Una lampara banaba la estancia con una calida luz amarilla, y lo unico que se oia era el sonido de sus respiraciones cansadas. Sus pieles estaban todavia adheridas la una a la otra, y una calida sensacion de satisfaccion colmaba sus cuerpos. Hacia mucho tiempo que Daisy no se sentia tan llena. Jack la amaba. Ella lo amaba a el. Esta vez todo iria bien.

Creia que Jack se habia dormido hasta que le oyo decir entre gemidos:

– Dios mio, ha sido todavia mejor. Creia que nada podria superar lo de la silla.

Daisy sonrio.

– Dios, ?te has corrido dos veces?

– Si. Gracias.

– No hay de que.

Jack tiro de ella por la cintura, como si desease levantarla, pero no tuvo fuerza suficiente para hacerlo. Con mucho cuidado, volvio a dejarla en la misma posicion. Tenia el pelo pegado a la frente y los ojos cerrados.

– ?Que hora es? -le pregunto Daisy.

Abrio los ojos y alzo la mano. Jack observo el reloj y dijo:

– Temprano.

Ella le cogio la muneca y echo un vistazo a la pantalla digital.

– Tengo que estar en casa antes de que llegue Nathan.

Jack rodo sobre un costado y apoyo la mano sobre su vientre, justo por debajo de los pechos.

– No te vayas -murmuro antes de darle un beso en el hombro.

– Tengo que hacerlo. -Daisy se sento y se aparto el pelo de la cara-. Pero vendre a desayunar.

– No te vayas de Lovett -preciso Jack; estaba de costado, apoyado sobre un codo-. Nathan y tu podriais instalaros aqui.

Ella tambien habia estado considerando esa posibilidad. Pero hasta ese momento no supo que el habia estado pensando en lo mismo.

– ?Cuando se te ha ocurrido eso? -le pregunto Daisy mirandole a los ojos.

– Supongo que cuando estuvimos pescando -repuso el-. Pero fue ayer cuando lo vi claro, despues de magrearnos un poco en el jardin de tu madre sin que nos importase si alguien podia vernos. -Se sento a su vez y apreto la mano de Daisy entre las suyas-. Yo queria que nos viesen. Queria que nos viesen juntos. Y hoy tambien queria que viesen como nos besabamos. Quiero que todo el mundo sepa que eres mia. -Le beso la punta de los dedos-. Quiero vivir contigo y con nuestro hijo.

Era exactamente lo que ella deseaba. Oirlo de su boca le parecio menos atemorizador.

– Te amo, Daisy Lee. He estado enamorado de ti toda mi vida.

Daisy aprecio el dolor y la pasion que encerraba su mirada.

– Yo tambien te amo, Jack. -«Pero», le dijo una vocecita en su cabeza, «?nos ira bien esta vez?» Los precedentes no eran esperanzadores.

Le dijo a Jack que tenia que ir al bano y, cuando regreso, el ya se habia puesto los vaqueros, habia recogido su ropa, antes dispersa por toda la habitacion, y la habia dejado sobre la cama. Daisy se puso las bragas y el la ayudo con el vestido.

– ?Que me prepararas para desayunar? -le pregunto Jack mientras le ajustaba la cinta del vestido.

– Algo bueno.

– ?Algo con nata montada?

– Y una cereza.

Jack la rodeo con los brazos y apoyo el pecho contra su espalda.

– Me encantan las cerezas -le susurro junto a la oreja.

Noto el calor del pecho desnudo de Jack en su espalda, y tuvo que sobreponerse al impulso de darse la vuelta y besarle en el cuello. Si lo hacia, sabia que no llegaria a casa antes que Nathan.

– Jack, esta vez quiero que lo nuestro funcione.

El la abrazo con mas fuerza y dijo:

– Funcionara.

Su voz tenia un matiz de intimidad y confianza que casi le obligo a creer sus palabras.

– Lo hablaremos con Nathan -dijo Daisy.

– Cuando quieras.

– No se que le parecera a el lo de establecerse aqui, en Lovett, y no quiero que piense que nos estamos precipitando. -Daisy se aparto de Jack y mientras se alisaba el vestido anadio-: No ha pasado ni un ano desde la muerte de Steven, y no quiero que se sienta incomodo si nos ve juntos. -Clavo la vista en el suelo para ver si encontraba los zapatos-. No me importa lo que piensen los demas, pero no quiero que Nathan crea que estamos juntos para reemplazar a su padre. -Los zapatos debian de estar en la cocina, asi que Daisy levanto la mirada y la fijo en Jack.

El hombre atento y amoroso que la habia abrazado hacia solo un instante mientras le decia que todo iria bien parecia haberse petrificado. Tenia los hombros tensos, apretaba con fuerza la mandibula y su mirada se habia endurecido.

– ?Que pasa? -pregunto Daisy.

Jack recorrio la habitacion dejando atras el foco de luz y adentrandose en las sombras.

– ?Cuanto tiempo mas vamos a seguir diciendo que Steven es el padre de Nathan?

Daisy observo su espalda desnuda y dijo:

– Creia que habias superado eso.

– Yo tambien lo creia. -Abrio la puerta de un armario y saco una camiseta-. Pero no creo que jamas pueda

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