Maddie se habia pasado la vida adulta intentando no quedarse embarazada y se preguntaba que habria tenido que pasar Delaney, pero no la conocia lo bastante para preguntarselo.

– Los dos lo pasasteis fatal… -Lisa acaricio la barriga de su cunada y luego dejo caer las manos a los costados-. Pero tengo la sensacion de que convivir con dos ninas de trece anos, en la misma casa y al mismo tiempo, dara un nuevo significado a la palabra «infierno».

– No sera ningun problema. Nick no piensa perder de vista a las ninas hasta que tengan veintiun anos, por miedo a que salgan con chicos como el.

Suzanne levanto una copa de vino blanco y se echo a reir.

– Nunca pense que Nick sentase la cabeza y se casase. Cuando era nino era tan salvaje como Louie, un loco.

– Louie no era un loco. -Lisa defendio a su marido y bajo las cejas sobre los ojos azules.

– Todo el mundo le llamaba Loco Louie por algun motivo -recordo Delaney a su cunada-. Robo su primer coche cuando tenia… ?cuantos? ?Diez anos?

– Si, bueno, Nick estaba alli en el asiento del copiloto con Louie -dijo Lisa con desden-. Y en realidad no robaba coches, solo los tomaba prestados unas horas.

Delaney arrugo el entrecejo.

– ?De verdad crees eso?

Lisa se encogio de hombros.

– Es cierto. Ademas, a Nick se le ocurrian muchas trastadas a el solito. ?Os acordais de aquellas horribles peleas de bolas de nieve?

– Claro, pero en aquel tiempo Nick no necesitaba tirarme cosas para atraer mi atencion. -Delaney sonrio y descanso las manos sobre la gran barriga-. Sigue siendo un poco salvaje a veces, pero no como cuando estaba en el colegio.

– Todas las clases tenian al menos un chico malo. En el curso de mil novecientos noventa fue Mick Hennessy -dijo Suzanne-. Siempre andaba metido en lios. En octavo le dio un punetazo al senor Shockey en la cara.

Maddie bebio un sorbo de vino, como si no hubiera oido nada.

– Estoy segura de que el senor Shockey se lo merecia -dijo Lisa en defensa de Mick-. Nos hacia correr aunque nos doliera la barriga por la regla. ?Cabron sadico!

– Lisa, a ti siempre te dolia la barriga -recordo Delaney a Lisa-. Incluso en primer grado. Y estas haciendo de abogada del diablo.

Lisa se encogio de hombros.

– Me refiero a que teniendo en cuenta lo que Mick tuvo que vivir de nino, salio bastante bueno.

Maddie no sabia lo que Mick habia tenido que vivir de nino, pero podia imaginarselo.

– No conozco la infancia de Mick, pero he oido historias. -Tanya levanto la copa y bebio-. Y salio muy bueno. -Detras de la copa, Tanya esbozo una sonrisa, dejando pocas dudas sobre su conocimiento de lo «bastante bueno» que era Mick.

– Ten cuidado, Tanya, Mick es como su padre -le advirtio Suzanne-. No es la clase de tio que se queda con una sola mujer. El ano pasado Cinda Larson creyo que lo tenia para ella sola, pero Mick estaba saliendo con varias a la vez.

Sin embargo, habia una diferencia, penso Maddie: Mick no estaba casado y su padre si.

– Yo me divorcie el ano pasado. -Tanya llevaba un vestido cenido a su pequeno cuerpo, y encogio un hombro desnudo-. No ando buscando una relacion exclusiva.

Maddie dio un sorbo de vino y tomo nota mentalmente. No es que las relaciones de Mick con las mujeres le interesasen, ni desde el punto de vista personal ni profesional. Las relaciones personales de el y Meg no iban a ninguna parte, como las suyas, pero sentia curiosidad. Curiosidad por saber si su infancia habia sido mejor que la suya. Por lo poco que habia oido, diria que no.

– Donald, asegurate de que los grandes apuntan hacia el lago -grito Suzanne acercandose a la barandilla. Luego se volvio y fijo sus ojos verdes en Maddie-. ?Tienes ninos?

– No.

De no haber estado al lado de una dama embarazada, habria anadido que tampoco pensaba tenerlos nunca.

– ?En que trabajas?

Si Maddie decia la verdad, tendria que exponerse a un monton de preguntas que no estaba segura de querer responder en la barbacoa del Cuatro de Julio. Aun no, y sobre todo no cuando Mick y Travis se acercaban a ella caminando por la playa. La camisa de Mick flotaba un poco sobre el pecho y las caderas mientras se movia, atrayendo su atencion y la de las demas mujeres hacia los tejanos que vestia, bajos, sobre la cintura desnuda.

No cabia duda de ello, Mick Hennessy era el tipico hombre que impacta en una mujer como un ladrillo en plena frente. Mick avanzaba directamente hacia ella, y ella se habria mentido a si misma si hubiese fingido que Mick no estaba mas bueno que el pan. Aunque no tenia problemas para mentir a los demas, nunca podia mentirse a si misma.

Capitulo 4

– ?Cohete va! -grito Louie, y solto varios cohetes aulladores, ahorrando a Maddie el esfuerzo de pensar si era una media verdad o una media mentira. Cuatro cohetes salieron volando hacia el cielo, en lugar de hacia su cabeza, y su pulso se estabilizo.

Aquellos cohetes eran algo mas grandes que los ultimos y explotaron en pequenos estallidos de color. Louie habia sacado la artilleria pesada, pero nadie parecia preocuparse lo mas minimo. Nadie salvo Maddie.

– Quiero quedarme alli -refunfuno Travis mientras el, Mick y Pete subian los escalones de la terraza.

– El espectaculo fuerte esta a punto de empezar -dijo Mick-, y ya sabeis que vosotros, los ninos, teneis que estar en el lugar mas seguro.

?Espectaculo fuerte? Maddie levanto la copa y la vacio. Se preguntaba si Mick iba a acabar con las tribulaciones de Tanya y abrocharse la camisa. Vale que antes hacia calor, pero ahora hacia un poco de biruji.

– Donald es un nino -se quejo Pete.

– Donald tiene catorce anos -dijo Lisa-. Si vas a discutir, puedes ir a sentarte con tu abuela y tia [3] Narcisa.

Pete dejo caer el trasero en los escalones.

– Me sentare aqui.

Travis se sento a su lado, pero tampoco parecia muy feliz de que lo confinasen a la terraza.

– Hola, Mick -le grito Tanya.

Mick aparto la mirada de Travis, pero se topo con la de Maddie. Los ojos azules la miraron durante algunos segundos antes de que dirigiera la atencion hacia la mujer menuda que estaba a la izquierda de Maddie.

– Hola, Tanya. ?Como estas?

– Bien. Aun tengo algo de Bushmills de malta de veintiun anos. ?Que vas a hacer despues de los fuegos?

– Tengo que llevar a Travis a casa y luego irme a trabajar. Tal vez en otra ocasion. -Paso por delante de ellas en direccion hacia una nevera y doblo la cintura. Levanto la tapa blanca y se le abrio la camisa, como era logico-. ?Eh, Travis y Pete! ?Quereis una zarzaparrilla?

Los dos ninos se volvieron al unisono.

– Si.

– Claro.

Las dos latas de Hires gotearon hielo y agua sobre la nevera cuando las saco y las lanzo a las manos de los ninos. Saco tambien un Red Bull y luego cerro la tapa de la nevera.

– Maddie, ?conoces a Mick Hennessy? -pregunto Lisa.

Maddie le tendio la mano mecanicamente.

– Si, nos conocemos.

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