La Sra. Garcia hablaba despacio y con calma, usando siempre la palabra 'el tejido', nunca 'el feto'. Francesca sintio gratitud. Despues que habia comprendido que estaba embarazada, habia rechazado personificar al inoportuno visitante alojado en su matriz. Rechazaba conectarlo en su mente con aquella noche en un pantano de Louisiana.
Su vida habia sido reducida al hueso… al tuetano… y no habia ningun espacio para el sentimiento, ningun espacio para construir escenas romanticos de mejillas rechonchas rosadas y pelo suave rizado, ninguna necesidad para usar la palabra 'bebe', ni siquiera en sus pensamientos.
La Sra. Garcia comenzo a hablar 'de la aspiracion vacia,' y Francesca penso en la vieja aspiradora que pasaba por la alfombra de la emisora de radio cada tarde.
– ?Tienes alguna pregunta?
Nego con la cabeza. Las caras de las tres tristes mujeres de la sala de espera parecieron implantadas en su mente sin un futuro, ninguna esperanza. La Sra. Garcia deslizo un folleto a traves del escritorio metalico.
– Este folleto contiene informacion sobre el control de la natalidad que deberias leer antes de tener relaciones otra vez.
?Otra vez? Los recuerdos de los besos profundos, calientes de Dallie se precipitaron sobre ella, pero las caricias intimas que habian puesto una vez sus sentidos en llamas ahora parecian haber pasado a alguien mas.
No podia imaginarse sentirse bien otra vez.
– No puedo tenerlo… a este tejido -dijo Francesca bruscamente, interrumpiendo a la mujer cuando le mostraba un diagrama de los organos reproductivos femeninos.
La Sra. Garcia paro de hablar e inclino la cabeza para escuchar, obviamente acostumbrada a todo tipo de revelaciones privadas detras de su escritorio.
Francesca sabia que no tenia ninguna necesidad de justificar sus acciones, pero no podia parar el flujo de palabras.
– ?Usted no ve que esto es imposible? -sus punos apretados en nudos en su regazo-. No soy una persona horrible. No soy insensible. Pero apenas puedo tener cuidado de mi y un gato tuerto.
La mujer la miro fijamente con comprension.
– Desde luego no eres insensible, Francesca. Ese es tu cuerpo, y solo tu puedes decidir que es lo mejor.
– He decidido -contesto, su tono como enfadado como si la mujer hubiera discutido con ella-. No tengo marido ni dinero. Trabajo para una jefa que me odia. Incluso no tengo ningun modo de pagar las cuentas medicas.
– Entiendo. Esto es dificil…
– ?Usted no entiende! -Francesca se inclino adelante, sus ojos secos y furiosos, cada palabra dolida, crujiente-. Toda mi vida he vivido de otra gente, pero no voy a hacerlo mas. ?Voy a hacer algo por mi misma!
– Pienso que tu ambicion es admirable. Eres obviamente una joven competente…
Otra vez Francesca desecho su compasion, intentando explicarle a la Sra. Garcia y explicarselo a ella misma… por que habia venido a esta clinica de abortos de ladrillo rojo en el barrio mas pobre de San Antonio. El cuarto estaba caliente, pero ella se abrazo como si estuviera helada.
– ?Usted alguna vez ha visto ese tipo de cuadros pintados sobre un fondo como de terciopelo negro con pequenos dibujos, cuerdas de diferente colores, mariposas, y cosas asi? -la Sra. Garcia asintio. Francesca miro fijamente el revestimiento de madera de falsa caoba sin verlo-. Tengo uno de esos horribles cuadros pegado en la pared, directamente encima de mi cama, es un cuadro de un cuerda de guitarra rosa y naranja.
– No veo donde quieres llegar…
– ?Como alguien puede traer a un bebe al mundo cuando vive en un lugar con un cuadro de la cuerda de una guitarra sobre la pared? ?Que tipo de madre deliberadamente expondria a un pequeno bebe desvalido a algo tan feo?
Bebe.
Habia dicho la palabra. Lo habia dicho dos veces. Las lagrimas se amontonaban en sus parpados pero se negaba a soltarlas.
Durante el ano anterior, habia llorado demasiadas lagrimas inservibles, auto-indulgentes para llenar una vida, y no iba a llorar mas.
– Tu sabes, Francesca, un aborto no tiene que ser el fin del mundo. En el futuro, las circunstancias pueden ser diferentes para ti… un momento mas conveniente.
Su palabra final parecio quedarse en el aire. Francesca cayo atras en la silla, toda la colera agotada. ?Era eso lo que significaba traer una nueva vida al mundo, se preguntaba, un asunto de conveniencia?
?Era inoportuno para ella tener un bebe en este momento, entonces simplemente lo abolia? Alzo la vista a la Sra. Garcia.
– Mis amigas de Londres solian programar sus abortos para no perderse ningun juego ni ninguna fiesta.
Por primera vez la Sra. Garcia se erizo visiblemente.
– Las mujeres que vienen aqui no estan preocupadas por perderse una fiesta, Francesca. Son muchachas de quince anos con la vida entera por delante, o mujeres casadas que ya tienen demasiados ninos y con maridos ausentes. Son mujeres sin empleo y sin cualquier esperanza de conseguir un trabajo.
Pero ella no se parecia a ellas, se dijo Francesca. Ella no estaria desvalida y destrozada mas. Estos ultimos meses habia demostrado eso.
Habia fregado inodoros, habia aguantado abusos, hambre y se habia abrigado con casi nada. La mayoria de la gente se habria derrumbado, pero ella no.
Ella habia sobrevivido.
Era una nueva, y atormentada opinion. Se sento mas derecha en la silla, sus punos gradualmente abriendose en su regazo. La Sra. Garcia hablo vacilantemente.
– Tu vida parece bastante precaria en estos momentos.
Francesca penso en Clara, en su horrible cuarto encima del garaje, en la cuerda de la guitarra, en su imposibilidad de pedir ayuda a Dallie, incluso cuando desesperadamente lo necesitaba.
– Esto es precario -estuvo de acuerdo. Inclinandose, recogio su mochila de lona. Se levanto de la silla. La parte impulsiva, optimista de ella que pensaba habia muerto meses antes, parecio tomar el control de sus pies, obligandola a hacer algo que solo podria conducirla al desastre, algo ilogico, tonto…
Algo maravilloso.
– ?Puede devolverme mi dinero, por favor, Sra. Garcia? Descuente el tiempo que ha estado conmigo.
La Sra. Garcia la miro preocupada.
– ?Estas segura de tu decision, Francesca? Estas embarazada de mas de diez semanas. No tienes mucho mas tiempo para provocarte un aborto sin riesgo. ?Estas absolutamente segura?
Francesca no habia estado nunca menos segura de nada en su vida, pero asintio.
Se sintio un poco descontrolada cuando abandono la clinica de abortos, y empezo a caminar hasta el Dart. Su boca curvada en una sonrisa. De todas las cosas estupidas que habia hecho en su vida, esta era la mas estupida de todas. Su sonrisa se puso mas amplia.
Dallie habia estado absolutamente acertado sobre ella… no tenia un gramo de sentido comun. Era mas pobre que un raton de iglesia, sin preparacion, y vivia cada minuto al borde del desastre.
Pero ahora mismo, en este preciso momento, nada de eso importaba, porque algunas cosas en la vida eran mas importantes que el sentido comun.
Francesca Serritella Day habia perdido la mayor parte de su dignidad y todo su orgullo. Pero no iba a perder a su bebe.
Capitulo 20
Francesca descubrio algo bastante maravilloso sobre ella en los siguientes meses. Con la espalda apretada contra la pared, un fusil senalando a su frente, una bomba haciendo tictac en su matriz, comprobo que era bastante inteligente.
Aprendia las nuevas ideas facilmente, retenia lo que aprendia, y sus maestros habian impuesto tan pocos prejuicios a su educacion que no permitia que nociones preconcebidas limitaran sus pensamientos.
