Cuando termino, el silencio de Natalia cayo como una bomba.
Capitulo 13
– ME quieres -dijo Natalia lentamente. No se podia creer que aquella voz tranquila y calmada fuera la suya. Nadie se habia dado cuenta de que le temblaban las piernas.
– Si -dijo Tim sonriendo desarmado mirando a su publico-. ?Podriamos entrar en casa y hablarlo?
– Claro que no, joven -intervino Amelia-. Siempre tiene que haber una carabina con Su Alteza.
– Amelia, por favor -sonrio Natalia-. Llevo con el toda la semana.
– ?Que? -grito la ninera horrorizada.
– No es lo que tu te crees -mintio Natalia para tranquilizarla-. Quiero decir que he estado trabajando, cocinando, ayudando… Oh, Amelia, si supieras lo bien que me he sentido ganandome el sueldo -dijo abrazando a la mujer de nuevo.
– Tu no necesitas ganarte ningun sueldo.
– Ya lo se, pero…
– Perdon -intervino Tim-. ?Hola? Estabamos hablando de algo muy importante, ?recuerdas? -anadio saludando con la mano y tomando a Natalia de los hombros. Al demonio con los guardaespaldas.
Natalia lo miro a los ojos y vio lo que habia sonado toda la vida con ver.
– Me quieres -dijo-. A mi, a la mujer.
– Te quiero, si, a ti, a la mujer que me hace reir, a la mujer que alegra mis dias, a la mujer con la quiero envejecer.
– Pero no se cocinar comida americana.
– No, pero siempre habra chocolatinas y comida basura. Natalia, casate conmigo.
– ?Y mi lado de princesa? -pregunto ella aguantando la respiracion. Amelia hizo un movimiento a sus espaldas y temio que fuera a golpear a Tim con la sombrilla antes de que le diera tiempo de contestar-. ?Tim? Me quieres, si, a la mujer, pero, ?que hacemos con la princesa?
– Que se quede tambien -contesto Tim agarrandole la cara con aquellas manos tan grandes que tanto le gustaban-. Lo quiero todo, el lote completo, Natalia. El cuero, los vaqueros y hasta los pintalabios azules. Quiero todo de ti… -se interrumpio y miro a los guardaespaldas-. Supongo que ellos no vendran con nosotros de luna de miel, ?no?
Natalia se quedo sin respiracion.
– ?Luna de miel?
Tim le aparto un mechon de pelo de la cara y le acaricio la cara.
– ?Te quieres casar conmigo? Asi, me vigilaras para que no recoja mas animales de geriatrico y no coma demasiado chocolate.
– Me encantan tus animales de geriatrico -contesto Natalia con lagrimas en los ojos-, pero…
– De peros nada, ya has oido a Amelia.
– No puedo pedirte que dejes esto -susurro-. Se que significa mucho para ti y mi casa, mi familia, significan mucho para mi tambien.
– Tiene que haber una manera de combinarlos -dijo Tim desesperado-. Podria dejar a Sally la mitad del ano con el rancho.
– No hay problema -dijo su hermana.
Natalia lo agarro de las munecas y lo miro sinceramente sorprendida.
– ?Estarias dispuesto a dejar el rancho? ?Te vendrias a vivir conmigo a un pais que nunca has visto?
Tim se acerco y la beso.
– Natalia, me iria a la luna si tu me lo pidieras. Lo unico que quiero es estar contigo.
Natalia no queria ni parpadear por miedo a que aquel hombre perfecto, fuerte, bueno y sorprendente desapareciera.
– Quiero vivir en Texas.
Amelia carraspeo.
– Es cierto -dijo Natalia sin dejar de mirar a Tim-. Lo siento, Amelia, pero estoy enamorada de el.
Amelia gimio, saco un panuelo del bolso y se puso a llorar a todo llorar.
– ?Amelia? ?Estas llorando? -pregunto Natalia anonadada. No habia visto llorar a su ninera en la vida.
– Carino -dijo Amelia entrecortadamente.
Estaba llorando tan fuerte que la senora Cerdo se puso a grunir y Pickle no tardo en unirse.
– Me estas asustando -dijo Natalia.
– No te puedes ni imaginar cuanto tiempo llevaba esperando algo asi -dijo Amelia-. Es amor de verdad. Es lo mas bonito que he visto en mi vida. Vas a ser tremendamente feliz.
– Todavia no ha dicho que si -apunto Tim.
– No -dijo Amelia secandose las lagrimas-, es cierto.
– Quiero oirtelo decir.
– Te quiero -dijo Natalia con conviccion-. Te quiero, Timothy Banning, y no quiero que abandones nada por mi. De verdad, quiero vivir aqui -le aseguro-. Vendras a verme a menudo, ?verdad? -anadio mirando a su ninera.
– Claro que si.
Tim estaba pasmado.
– Solo una cosa -dijo Natalia.
– Lo que quieras.
– Si no me he quedado embarazada despues de lo del preservativo roto…
Amelia grito horrorizada y golpeo a Tim con la sombrilla.
– ?Eh! -exclamo el cubriendose con el brazo.
– No fue culpa suya, Amelia -le aseguro Natalia-. Es que no le cabia…
Los alli reunidos comenzaron a gritar de nuevo.
Tim sintio que se sonrojaba como en su vida.
– Se lo esta inventando -dijo cerrando los ojos.
– Como iba diciendo… -dijo Natalia-. Si no estoy embarazada, me gustaria estarlo. ?Te parece bien?
Tim abrio los ojos y la estrecho entre sus brazos.
– Me parece perfecto -contesto-. Te quiero, princesa.
– Alteza Real -lo corrigio Amelia.
– ?Que tal princesa del salvaje Oeste? – propuso Red.
– No, mejor, la horrible pesadilla se convierte en mi adorable cunada -dijo Sally.
– ?Que os parece senora de Banning? -pregunto Tim.
– Perfecto -contesto Natalia.
Jill Shalvis
