levantado el peso muerto de un hombre?
Miro la cama, luego la viga de la que habia pendido la soga. Se levanto y fue a sentarse en el borde de la cama antes de levantarse de nuevo y situarse mas o menos en el lugar del que habia colgado el cadaver. El espejo de cuerpo entero seguia en la misma posicion, de forma que las palabras Lo siento aparecian garabateadas a la altura de su vientre. Habian buscado huellas en el espejo, pero no lo habian confiscado como prueba porque no se habia cometido delito alguno. Kovac se miro en el e intento imaginarse a Jocelyn Daring en la cama a su espalda.
Habria sido posible sentar a la victima en el borde de la cama, colocarle la soga al cuello, izarla con la cuerda y atar el extremo de esta al poste del lecho. Tal vez. ?Que pesaba Andy? ?Entre setenta y siete y ochenta kilos? Ochenta kilos de peso muerto. Jocelyn era fuerte, pero…
Mientras que para una mujer habria representado un esfuerzo improbo, para un hombre habria resultado mucho mas facil.
?Podia Neil haber seguido el mismo procedimiento para matar a su hermano a sangre fria por no prestarle el dinero o por no ser un desgraciado como el o por celos o porque queria castigar a su padre antes de cargarselo tambien a el?
Kovac se sento de nuevo en la silla. Paseo la mirada por la habitacion pulcra, recordando la cama perfectamente hecha la noche de la muerte de Andy. Le habia sorprendido que Andy no se sentara en el borde de la cama antes de colgarse y que hubiera sabanas en la lavadora.
?Quien se dedicaba a hacer la colada antes de suicidarse? Penso en la casa de Neil Fallon el dia del registro. Era la clase de tugurio repugnante que daba mala fama a los hombres solteros. Pierce lo habia dicho: «Neil no es un tipo pulcro, ?no le parece? Destruccion y huellas dactilares por todas partes…».
Neil Fallon no habia cambiado una sabana en su vida, y en su casa no se advertian indicios de que supiera poner en marcha un lavavajillas.
Entonces, ?quien? ?Quien tenia un movil? El encontronazo de Ogden con Asuntos Internos habia pasado a la historia. A menos que Fallon hubiera descubierto algo nuevo, cosa que podian no averiguar jamas si no localizaban las notas personales de Andy sobre el caso. ?Y como se las habria arreglado esa bestia de Ogden para montar un asesinato con tanta sutileza? La sutileza no formaba parte de su naturaleza, al contrario que dar una paliza a alguien con una barra de hierro. ?Como habria pasado Ogden de la puerta principal siquiera? Fallon no lo habria dejado entrar. Aunque quiza a punta de pistola…
No podia negarse que Liska habia removido el tema al indagar en el asunto Curtis-Ogden.
En cuanto a Steve Pierce, Kovac intuia que ya habia confesado todo lo que tenia que confesar. No se lo imaginaba matando a su amante a sangre fria, tal como habia muerto Fallon. Si amaba a Andy como parecia ser el caso, no podia haberlo humillado de aquel modo. Y la teoria del juego sexual no se sostenia, segun Kate Conlan.
Kovac suspiro.
– Hablame, Andy.
No hacia falta un Sherlock Holmes para desentranar la mayoria de los asesinatos. Los misterios eran mas la excepcion que la regla. Casi todas las victimas morian a manos de personas a las que conocian y por razones muy simples.
Las llamadas a los amigos que figuraban en la agenda de Andy no habian dado fruto alguno. No tenia demasiados amigos intimos; por lo visto, llevaba demasiados anos llevando una vida secreta. Solo Pierce habia mencionado haberlo visto con otro hombre. ?Otro amante?
Casi todas las victimas morian a manos de personas a las que conocian y por razones muy simples.
Vida privada: familiares, amigos, amantes, ex amantes.
Vida profesional: companeros de trabajo, enemigos en el trabajo o causados por el trabajo.
No sabia en que otros casos habia estado trabajando Andy. Savard no estaba dispuesta a revelarlo, sobre todo desde que su muerte habia sido tildada de suicidio. No parecia creer que ninguno de sus casos albergara a un asesino. Por ello, Kovac volvio a concentrarse en el unico caso del que estaba al corriente, el Curtis- Ogden.
Aunque eso no era del todo cierto. Segun Pierce, cabia la posibilidad de que Andy hubiera estado indagando en el asesinato de Thorne. Pero ?que podria haber surgido de un caso cerrado veinte anos antes, aparte del resentimiento de su padre?
Eso lo devolvia al tema del suicidio. Tal vez un tipo como Andy, una persona concienzuda hasta la medula, necesitada de aprobacion y control… Tal vez un tipo como el cambiaria las sabanas antes de suicidarse.
Casi todas las victimas morian a manos de personas a las que conocian y por razones muy simples. Ellos mismos. Suicidio. Depresion.
La muerte era lo mas sencillo del mundo.
Lastima que no pudiera convencerse de ello.
Homicidios era un lugar muy tranquilo los sabados. Leonard nunca aparecia los fines de semana, y los detectives de turno se limitaban a estar localizables por telefono. Algunos policias acudian para poner al dia su papeleo. Kovac pasaba alli casi todos los sabados porque carecia de vida personal.
Colgo el abrigo y se pregunto en que emplearia Amanda ese dia. ?Estaria pensando en el, en lo que habia sucedido? ?Rememoraria el instante en que el salio de su casa, reescribiendo el guion para poder pedirle que se quedara?
Se dejo caer en su silla y miro el telefono.
No, no llamaria. Sin embargo, descolgo para escuchar sus mensajes, por si las moscas… Nada. Suspiro, hojeo la agenda y marco un numero.
– Archivo, Turvey al habla -jadeo en el otro extremo de la linea una voz cargada de flema.
– Eh, Russell, viejo topo. ?Por que no haces algo con tu puta vida?
– ?Ja! ?Y que cono quieres que haga? Joder, si tuviera que relacionarme con gente normal… -Emitio una especie de gorgoteo-: Arghh, antes me tiraria a un mono.
– Um, que vision tan agradable -exclamo Kovac.
Imaginaba a Russell Turvey, con sus sesenta y tantos anos, su cara de Popeye, un cigarrillo colgando del labio y la enorme barriga tirandose a un mono.
Turvey lanzo una carcajada seguida de un acceso de tos. Sus pulmones sonaban a bolsas llenas de gelatina.
Kovac cogio el paquete de Salem que habia comprado por el camino y lo tiro a la papelera.
– ?Que necesitas, Sam? ?Se trata de algo legal?
– Por supuesto.
– Ay, que rollo. Te estas convirtiendo en un tipo aburrido. Oye, que pena lo de Iron Mike, ?no? Me han dicho que tu lo encontraste. Siempre son los tipos duros los que acaban metiendose un tiro en la boca.
– Bueno, puede que no se suicidara. Lo estoy investigando.
– ?No me jodas! Pero ?quien desperdiciaria una bala con un vejestorio como el?
– Te mantendre informado -prometio Kovac-. Oye, Russ, el otro dia vi una placa antigua en una tienda de segunda mano, y me gustaria saber a quien pertenecio. ?Puedes averiguarlo?
– Claro. Si yo no tengo la informacion, se quien puede tenerla. De todas maneras, aqui me paso el dia tocandome los cojones, asi que…
– El grafismo de tu vocabulario me abruma, Russell.
– Ven cuando quieras a sacar una foto para tu album de recortes. Dame el numero de placa.
– Catorce veintiocho. Parece de los setenta. Es simple curiosidad, ?sabes?
– Ya te dire algo.
– Gracias, te debo una.
– Echale el guante al que se cargo a Mike y ya no me deberas nada.
– Hare lo que pueda.
– Te conozco, Sam, y se que haras mucho mas que eso, y todo para que algun pez gordo cabron se lleve todo el merito.
– Asi es la vida, Russ.
– Que les den a todos -espeto Russell antes de colgar.
