– Me gustaria tenerla en casa conmigo, pero no puedo -se lamento Patty, apesadumbrada.

Jeannie asintio. Patty estaba casada con un carpintero llamado Zip. Vivian en una casita adosada de dos habitaciones. El segundo dormitorio lo compartian los tres chicos. Davey contaba seis anos, Mel cuatro y Tom dos. No habia sitio para la abuela.

Jeannie era soltera. Como profesora auxiliar en la Universidad Jones Falls ganaba treinta mil dolares al ano - suponia que una barbaridad menos que el marido de Patty- y acababa de firmar la primera hipoteca sobre un piso de dos habitaciones recien adquirido y amueblado a credito. Una de las habitaciones era sala de estar con cocina incorporada en un rincon, la otra era el dormitorio, con armario empotrado y bano minusculo. Si le cedia la cama a su madre, ella tendria que dormir todas las noches en el sofa; y en casa no quedaria nadie para cuidar durante el dia a una mujer con la enfermedad de Alzheimer.

– Yo tampoco puedo encargarme de ella -dijo.

Patty mostro su rabia a traves de las lagrimas.

– ?Entonces por que le dijiste que la sacariamos pronto de aqui? ?No podemos!

Salieron al torrido calor de la calle.

– Ire manana al banco y pedire un credito. La ingresaremos en una residencia mejor y pagare la diferencia. Lo que le falte al seguro medico.

– ?Y como devolveras el prestamo? -Patty fue a lo practico.

– Me las arreglare para que me asciendan a profesora adjunta, despues obtendre plaza de catedratica, me encargaran la preparacion de un libro de texto y conseguire que tres multinacionales me contraten como asesora.

Patty sonrio a traves de las lagrimas.

– Yo te creo, pero ?te creera el banco?

Patty siempre habia tenido una fe ciega en Jeannie. Patty nunca habia sido ambiciosa. En el colegio siempre estuvo por debajo del nivel medio, se caso a los diecinueve anos y se dispuso a alumbrar y a criar hijos sin dar senales de lamentarlo. Jeannie era la otra cara de la moneda. Primera de la clase y gran figura de todos los equipos deportivos, habia sido campeona de tenis y cursado todos los estudios gracias a becas deportivas. Fuera lo que fuese lo que dijera que iba a hacer, Patty nunca dudaba de que lo cumpliria.

Pero Patty tambien tenia razon, el banco no le concederia otro prestamo tan inmediatamente despues de haberle financiado la compra del piso. Y Jeannie acababa de estrenarse en el cargo de profesora auxiliar: transcurririan tres anos antes de que consideraran la posibilidad de ascenderla. Cuando llegaban a la zona de aparcamiento, Jeannie dijo, a la desesperada:

– Esta bien, vendere el coche.

Adoraba su automovil. Era un Mercedes 230C de veinte anos de antiguedad, un sedan rojo de dos puertas con asientos de cuero negro. Lo habia comprado ocho anos atras con los cinco mil dolares que obtuvo al ganar el torneo de tenis del Mayfair Lites College. Cosa que ocurrio antes de que se pusiera de moda ser dueno de un viejo Mercedes.

– Probablemente vale ahora el doble de lo que pague por el -dijo.

– Pero tendras que comprarte otro coche -observo Patty, aun despiadadamente realista.

– Tienes razon -suspiro Jeannie-. En fin, siempre me queda el recurso de dar clases particulares. Va contra las reglas de la UJF, pero es muy posible que me gane mis buenos cuarenta dolares a la hora dando clases individuales de recuperacion de estadistica, a estudiantes ricos que suspendieron el examen en otras universidades. Tal vez saque trescientos dolares semanales; libres de impuestos si no los declaro. -Miro a su hermana a los ojos-. ?Tu puedes aportar algo?

Patty desvio la vista.

– No lo se.

– Zip gana mas que yo.

– Me matara por decirtelo, pero podremos contribuir con unos setenta y cinco u ochenta a la semana. -Patty anadio por ultimo-: Le pinchare un poco para que pida un aumento de sueldo. Es un poco cobardica a la hora de hacerlo, pero me consta que se lo merece, y el Jefe le aprecia.

Jeannie empezo a sentirse algo mas optimista, aunque la perspectiva de pasarse los domingos dando clases a estudiantes que no habian logrado superar el examen de licenciatura le resultaba deprimente.

– Con cuatrocientos dolares semanales extra podremos conseguirle a mama una habitacion con cuarto de bano propio.

– En cuyo caso podria tener cerca algunas de sus cosas, adornos y quizas unos cuantos muebles de su piso.

– Preguntaremos por ahi, a ver si alguien sabe de algun lugar bonito.

– De acuerdo. -Patty parecia preocupada-. La enfermedad de mama es hereditaria, ?no? Vi algo de eso en la tele.

Jeannie asintio.

– Hay un defecto en el gen AD3, estrechamente relacionado con el inicio del mal de Alzheimer.

Jeannie recordaba que se localizaba en el cromosoma 14q24.3, pero eso seria chino para Patty.

– ?Significa eso que tu y yo acabaremos igual que mama?

– Significa que existen muchas probabilidades de que sea asi.

Permanecieron en silencio durante un momento. La idea de perder las facultades mentales era algo demasiado funesto para hablar de ello.

– Me alegro de haber tenido a mis hijos siendo muy joven -dijo Patty-. Seran lo bastante mayorcitos para cuidarse por si mismos cuando me suceda eso a mi.

Jeannie capto un punto de reproche. Lo mismo que la madre, Patty consideraba que habia algo reprobable en el hecho de haber cumplido los veintinueve y no tener hijos.

– El hecho de que hayan descubierto el gen es tambien esperanzador. Eso significa que para cuando nosotras tengamos la edad que tiene ahora mama, puede que esten en condiciones de inyectarnos una version alterada de nuestro propio ADN que no tenga el gen fatal.

– Mencionaron eso en la television. Tecnologia de recombinacion del ADN, ?verdad?

Jeannie sonrio a su hermana.

– Verdad.

– Ya ves que no soy tan tonta.

– Nunca he dicho que lo fueras.

– La cuestion es -articulo Patty pensativamente- que nuestro ADN nos hace lo que somos, de forma que si yo cambio mi ADN, ?me convierte eso en una persona distinta?

– No es solo el ADN lo que te hace ser como eres. Tambien influye tu educacion, el ambiente en que te has criado. En eso me ocupo.

– ?Que tal tu nuevo trabajo?

– Es emocionante. Se trata de mi gran oportunidad, Patty. Un sinfin de personas leyeron mi articulo sobre la criminalidad y las posibilidades de que se encuentre en nuestros genes.

Publicado el ano anterior, mientras ella estaba en la Universidad de Minnesota, el articulo llevaba el nombre del profesor que lo habia supervisado encima del de Jeannie, pero el trabajo lo habia realizado la muchacha.

– No llegue a determinar si decias que la criminalidad se hereda o no.

– Identifique cuatro rasgos que conducen a la conducta criminal: impulsividad, intrepidez, agresividad e hiperactividad. Pero mi teoria consiste en que ciertos sistemas de educacion infantil neutralizan esos rasgos y convierten a criminales potenciales en buenos ciudadanos.

– ?Como puedes demostrar una cosa como esa?

– Mediante el estudio de gemelos que se criaron separados. Los gemelos univitelinos tienen el mismo ADN. Y cuando los adoptan al nacer o los separan por algun otro motivo, se educan de manera distinta. Asi que hay parejas de gemelos en las que uno de ellos es un delincuente y el otro una persona normal. De forma que analizo la manera en que se educaron y las diferencias existentes entre los comportamientos educativos de los respectivos padres.

– Tu trabajo es realmente importante -dijo Patty.

– Eso creo.

– Tenemos que averiguar por que hoy en dia tantos estadounidenses se vuelven malos.

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