CAPITULO 19
A la manana siguiente reflexione algo mas sobre lo que me habia contado Isabel Pekerman de la trata de blancas en Argentina. Me preguntaba si guardaria relacion con el negocio que se traian entre manos Peron y Mengele con las jovencitas. No saque nada en limpio. Decidi que mi cerebro necesitaba pensar en otro tipo de problema totalmente distinto. Disponia de casi toda la manana antes de la reunion con Van Bader y el coronel, asi que, despues de desayunar, me fui al Richmond a jugar al ajedrez.
Alli estaba Melville y, en solo treinta y tres movimientos, jugue una defensa victoriosa de la que se hubiera jactado el mismisimo Bronstein. Despues deje que me invitase a una copa y nos sentamos un rato en la terraza a contemplar el mundo. Normalmente yo no prestaba mucha atencion a la chachara del escoces. En cambio, esta vez dijo algo que me intereso.
– Menudo bomboncito te trajiste el otro dia -comento, verde de envidia.
– Pues si -le dije, suponiendo que se referia a Anna.
– Aunque un poco alta para mi -dijo entre risas.
Melville no media mas de uno sesenta. Por su aspecto fisico -pelirrojo con barba y una sonrisa picara desdentada-, parecia un divertimento de la familia real espanola.
– Yo las prefiero mucho mas bajas -anadio-. Y eso generalmente significa tambien mucho mas jovenes.
– ?De que edades? -pregunte, aguzando el oido despues de oir esa declaracion.
– La edad no importa -dijo-, para un canijo como yo. Me conformo con lo que encuentro.
– Bueno, pero las hay jovenes y las hay demasiado jovenes, ?no?
– ?Ah, si? -Se rio-. Si tu lo dices…
– Bueno, ?cuantos anos es demasiado joven? Tendras alguna idea.
Penso un instante y luego se encogio de hombros, en silencio.
– ?Cuantos anos tenia la mas joven que te tiraste?
– ?Ya ti que te importa?
– Me interesa, nada mas. La verdad es que, en los tiempos que corren, a veces no se sabe que edad tienen las chicas. -Esperaba sonsacarle algo mas sobre un tema en el que Melville ya empezaba a responder con evasivas-. Con el maquillaje que llevan, la ropa y la experiencia que tienen algunas para su edad… En Alemania, por ejemplo, no me falto mucho para.acostarme con alguna jovencita, te lo aseguro. Claro que yo tambien era mas joven. Y Alemania era Alemania. Las chicas nacian desnudas en los clubes y en los parques. Antes de los nazis estaba de moda el culto al sol; lo llamaban naturismo. Pero, como te digo, era Alemania. Alli el sexo era el pasatiempo nacional. Durante la Republica de Weimar, Alemania era famosa por eso. ?Pero aqui? Este es un pais catolico romano. Creia que las cosas eran distintas aqui.
– Pues te equivocas, muchacho. -Melville solto una carcaj a da de gargola maniaca-. La verdad es que este pais es un paraiso para los pervertidos como yo. Es uno de los motivos por los que vivo aqui. La cantidad de fruta inmadura que hay. Basta con levantar la mano y cogerla del arbol.
De nuevo aguce el oido. La frase castellana que Melville utilizaba para describir a las jovencitas era «fruta inmadura», la misma que empleo el coronel para describir la predileccion sexual de Peron.
– No se nada de Alemania -dijo Melville-. Nunca he estado alli, pero seria cojonudo ganarle a Argentina en
– ?
– Si,
– ?Es cierto lo que me han dicho? ?Que al presidente le gustan jovencitas?
Melville fruncio los labios con un gesto huidizo.
– A lo mejor por eso te sales con la tuya -anadi.
– Ni que fuera un crimen, Hausner.
– ?No lo es? No se.
– Esas chicas saben muy bien lo que hacen, creeme. -Lio un cigarrillo un tanto raquitico y se acerco la cerilla a la boca. El cigarro crepito en una llamarada como un incendio forestal. Con una sola calada consumio casi un tercio del pitillo.
– ?Y adonde tengo que ir? -pregunte, aparentando una curiosidad flematica-. Para coger una fruta del arbol, como dices.
– A un garito de peso escaso de La Boca, cerca del puerto -dijo-. Aunque tiene que presentarte algun socio. - Levanto la jarra al aire con una sonrisa de satisfaccion-. Como yo.
– Pues no es mal plan, oye -dije con una sonrisa, refrenando el impulso de propinarle un gancho en la mandibula.
– Pero ojo -me·advirtio-. El mundo dela fruta inmadura ya no es lo que era. Justo despues de la guerra el pais estaba plagado de equipaje de
– ?Quien sabe? Por lo que me han dicho, a algunas judias ilegales les echo el guante la policia secreta. Y desaparecieron. -Todo el mundo desaparece en algun momento en Argentina -dijo Melville, que me miro con mala cara al oir mi pregunta-. Es un pasatiempo nacional. Los portenos se deprimen por toda clase de mierdas, y luego se quitan de en medio un rato. Tarde o temprano suelen aparecer sin dar ninguna explicacion. Como si no hubiera pasado nada. Y los judios, bueno, por experiencia te digo que son una pena muy melancolica. Lo cual, perdona que te diga, es sobre todo por culpa de tus compatriotas, Hausner.
Asenti. En este punto le daba la razon.
– Y piensa en Peron -dijo, calentandose con el tema-. Era vicepresidente y secretario de la guerra en el gobierno del general Edelmiro Farell. Luego desaparecio. Sus colegas lo detuvieron y lo metieron en la carcel de la isla Martin Garcia. Luego Evita organizo manifestaciones masivas de apoyo popular y, al cabo de una semana, volvio. Seis meses despues, es presidente. Desaparece. Vuelve. Es una historia muy argentina.
– No todo el mundo tiene una Evita a su lado -dije-. Y no todo el que desaparece vuelve. No me negaras que las carceles estan llenas de adversarios politicos de Peron.
– No se puede hacer una tortilla sin romper los huevos. Ademas, la mayor parte son comunistas. ?Quieres ver este pais tomado por los comunistas como Polonia, Hungria y Alemania del Este? ?Como Bolivia?
– No, desde luego.
– Bueno. Si quieres saber mi opinion, lo hacen lo mejor que pueden. Este es un pais estupendo. Quizas el mejor de Sudamerica. Con excelentes perspectivas de crecimiento economico. Y prefiero vivir en Argentina que en Gran Bretana. Aunque sea sin fruta inmadura.
Melville tiro a la calle el acre pitillo. Era justo lo que me apetecia hacer con el.
– ?Que haces aqui, Melville? -pregunte, intentando ocultar la exasperacion que me provocaba-. Quiero decir: ?a que te dedicas? ?En que trabajas?
– Ya te lo dije -respondio-. Es que no me escuchas. -Serio-. Pero no tiene mucho misterio en que me gano la vida. No como otros que yo me se. -Me lanzo una mirada que indicaba que se referia a mi-. Trabajo para la empresa Glasgow Wire. Suministramos a los ganaderos de toda Argentina varios tipos de alambradas para ganado y otros productos.
Intente ahogar un bostezo y no lo consegui. Tenia razon, me lo habia dicho antes. Pero era un dato que no senti necesidad de retener.
– Es aburrido, ya se -dijo con ironia-. Pero no habria industria de la carne en este pais sin productos de alambre galvanizado. Lo vendo en bobinas de cincuenta metros por pales. Los ganaderos argentinos compran kilometros de alambre. Y siempre quieren mas. No solo los ganaderos. El alambre es importante para todo tipo de personas.
– ?En serio? -Esta vez el bostezo me pudo.
Melville se tomo mi evidente desinteres como un desafio.
– Si. Mira, hace unos anos, uno de tus compatriotas me hizo un pedido bastante grande. Era un ingeniero que
