entendera de que le hablo.
Mire a nuestro guardia con inquietud. No me apetecia hablar de mi pasado en las SS delante de un policia americano.
– No se que decirle -respondi.
– Puede hablar con total libertad -dijo Gebauer-. No habla una palabra de aleman. Muy pocos de estos yanquis lo hacen. Incluso a los oficiales les da pereza aprenderlo. De vez en cuando te encuentras con un oficial de Inteligencia que sabe un poco, pero la mayoria de ellos no le encuentran sentido a intentarlo.
– Supongo que creen que aprender nuestro idioma restaria valor a su victoria.
– Si, tal vez. En ese aspecto son peores que los franceses. Pero bueno, mi ingles mejora rapido.
– Tambien el mio -respondi-. Es un hibrido extrano, ?no le parece?
– No es de extranar si se fija en el mestizaje que ha habido alli. Nunca habia visto un grupo de gente con tanta variedad racial. -Meneo la cabeza con lentitud-. Son curiosos estos americanos. En algunos aspectos son admirables, claro. Pero en otros son de lo mas estupido. Este lugar, por ejemplo. Landsberg. Ir a meternos justo aqui, entre todos los lugares posibles. Donde el Fuhrer escribio su gran libro. No hay uno solo de nosotros que nosienta cierto orgullo de estar aqui. Antes de la guerra vine a visitar su celda. Ahora han retirado la placa de bronce que habia en la puerta de la celda del Fuhrer, claro. Pero sabemos exactamente cual es. Igual que un musulman sabe en que direccion esta La Me ca. Y eso es algo que nos ayuda a seguir adelante. A mantener el animo.
– Yo estuve en el frente ruso -dije, mientras le mostraba algunas credenciales. No me parecio oportuno mencionarle mi colaboracion esporadica con la Ofi cina Alemana de Crimenes de Guerra, en Berlin, donde habiamos investigado las atrocidades cometidas por los alemanes y los rusos-. Fui oficial de Inteligencia, bajo el ejercito del general Schorner. Pero antes de la guerra era policia, en Alex.
– La conozco muy bien -respondio con una sonrisa-. Antes de la guerra yo era abogado en Wilmesdorf. Iba a Alex de vez en cuando e interrogaba a delincuentes. Como me gustaria volver a aquellos tiempos.
– Antes de incorporarse a las Waffen-SS, estuvo en un campo de trabajos forzados. Lamberg-Janowska.
– Asi es -comento-. Con la DAW. La fabrica alemana de armamento.
– Querria hacerle unas preguntas sobre el tiempo que paso alli.
Al recordar aquella epoca su cara dibujo una mueca de disgusto.
– Era un campo de trabajos forzados construido alrededor de tres fabricas de Lvov. El campamento se llamaba asi por la direccion de la fabrica: calle Janowska, 133. Llegue en mayo de 1942 para hacerme cargo de las fabricas. Del campo de judios se ocupaba otra persona. Las cosas alli estaban muy mal, creo. Pero mi responsabilidad se limitaba a la fabrica. Entre el otro comandante y yo habia cierta tension, no nos poniamos de acuerdo sobre quien estaba al mando. En teoria, deberia haber sido yo. En aquel entonces era teniente primero, y el otro tipo teniente segundo. Sin embargo, su tio era teniente general de las SS, Friedrich Katzmann, el jefe de la policia de Galitzia y un hombre muy poderoso. En parte me marche de Janowska por el. Wilhaus, asi se llamaba el comandante, me odiaba. Tenia celos, supongo. Queria controlarlo todo y hubiera hecho cualquier cosa para librarse de mi. Solo era cuestion de tiempo que moviera sus fichas y me acusara de algo que no habia hecho. Asi que decidi salir de alli lo antes posible. Ademas, no habia nada por lo que mereciera la pena quedarse. Y teniaotro motivo. El lugar era espantoso. Espantoso de verdad. No crei que pudiera quedarme alli y prestar mis servicios con orgullo. Asi que solicite el ingreso en las Waffen-SS. El resto ya lo conoce -dijo, y encendio otro de mis cigarrillos.
– En el campo habia otro oficial. Friedrich Warzok. ?Se acuerda de el?
– Recuerdo a Warzok. Era el hombre de Wilhaus.
– Soy detective privado -explique-. Su esposa me ha pedido que averigue si esta vivo o muerto. Quiere volver a casarse.
– Una mujer muy sensata. Warzok era un cerdo. Como todos. -Meneo la cabeza-. Aunque si se caso con ese cabron, seguramente tambien ella sea una cerda.
– O sea, que nunca la vio por alli.
– ?Intenta decirme que no es una cerda? -Sonrio-. Esta bien, esta bien. No. No la vi. Sabia que el estaba casado. De hecho, no paraba de hablar de lo atractiva que era su esposa. Pero nunca la llevo a vivir con el. Al menos no en el tiempo que yo estuve alli. A diferencia de Wilhaus, que vivia con su esposa y su hija. ?No le parece increible? Yo no hubiera permitido que mi mujer ni un hijo mio se acercaran a menos de veinte kilometros de un lugar como aquel. Diria que todo lo desagradable que pueda haber oido sobre Warzok es verdad. -Dejo el cigarrillo en el cenicero, se llevo las manos a la nuca y echandose hacia atras pregunto-: ?En que puedo ayudarle?
– En marzo de 1946 Warzok vivio en Austria. Su esposa cree que tal vez se sirvio de la red de viejos companeros para escapar. Desde entonces no sabe nada de el.
– Deberia sentirse afortunada.
– Es catolica. El cardenal Josef Frings le ha dicho que no puede volver a casarse a menos que logre demostrar que Warzok esta muerto.
– El cardenal Frings, ?eh? Un buen hombre, ese cardenal Frings. -Sonrio-. No encontrara aqui a nadie que le hable mal de Frings. El y el obispo Neuhausler se estan esforzando mucho para sacarnos de este lugar.
– Eso parece -respondi-. En cualquier caso, esperaba que pudiera darme alguna informacion que me permitiera averiguar que fue de el.
– ?Informacion de que tipo?
– No lo se. Que clase de hombre era. Si alguna vez hablaron sobre que sucederia despues de la guerra. Sialguna vez menciono que planes tenia.
– Ya se lo he dicho. Warzok era un cerdo.
– ?Puede decirme algo mas?
– ?Quiere detalles?
– Por favor. Del tipo que sean.
Se encogio de hombros.
– Como ya le he dicho, mientras estuve alli, Lemberg-Janowska era como cualquier otro campo de trabajos forzados. En la fabrica solo podia trabajar un cierto numero de hombres, porque si eran mas se molestaban los unos a los otros. Sin embargo, siguieron mandandome mas y mas. Miles de judios. Al principio enviamos el excedente de judios a Belzec, pero pasado un tiempo nos dijeron que debiamos dejar de hacerlo y lidiar con ellos como pudieramos. Enseguida tuve muy claro que significaba aquello y si le digo la verdad no quise implicarme en el asunto. Asi que me ofreci voluntario para servir en primera linea. Pero incluso antes de salir de alli, Warzok y Rokita, otra de las criaturas de Wilhaus, ya habian comenzado a convertir el lugar en un campo de exterminio. Aunque no tenia nada que ver con la escala industrial de otros lugares, como Birkenau. En Janowska no habia camaras de gas. Asi que los cabrones como Wilhaus y Warzok se encontraron con un pequeno problema. Como acabar con el excedente de judios del campo. Pues bien, los llevaban a unas montanas que habia detras del edificio y les disparaban. Desde la fabrica se oian los disparos del peloton de fusilamiento. A todas horas del dia, y a veces tambien de la noche. Y aquellos fueron los mas afortunados. Los que murieron fusilados. Wilhaus y Warzok no tardaron en darse cuenta de que disfrutaban matando gente. Asi que, ademas de formar parte de los pelotones y disparar contra judios, aquellos dos empezaron a matar por diversion. Hay gente que se levanta por la manana y hace ejercicio. Pues bien, la idea de ejercicio que tenia Warzok consistia en pasearse por el campo con una pistola y disparar de manera indiscriminada. A veces colgaba a mujeres por el pelo y las utilizaba como blanco para practicar su punteria. Para el matar era como encender un cigarrillo, tomar un cafe o sonarse la nariz. Algo de lo mas normal. Era un animal. Me odiaba. Los dos me odiaban, el y Wilhaus. Wilhaus le pidio a Warzok que pensara en nuevas tacticas para acabar con los judios. Y Warzok obedecio. Pasado un tiempo cada uno deellos tenia ya su forma favorita de matar judios. Una vez me hube marchado, creo que montaron un hospital para hacer experimentos medicos en los que utilizaron a mujeres judias como conejillos de indias en la investigacion de varios procedimientos.
»En fin, esto es lo que oi decir. El campo quedo vacio hacia las ultimas semanas de 1943. El Ejercito Rojo no libero Lvov hasta julio de 1944. La mayoria de los que estaban en Janowska fueron trasladados al campo de concentracion de Majdanek. Si quiere saber que fue de Warzok tendra que hablar con los otros hombres que trabajaron en Janowska. Hombres como Wilhelm Rokita. Tambien habia uno que se apellidaba Wepke, pero no recuerdo su nombre, solo que era Kommissar de la Ges tapo y que se llevaba bien con Warzok. Warzok tambien
