– Pense que no iba usted a venir.
Levante la mirada y vi al portero sonriendome.
– ?Me los he perdido?
Asintio y me dio un vuelco el corazon.
– Siendo asi, mademoiselle -me dijo-, le sugiero que pase usted adentro y contemple el espectaculo entre bastidores.
Pegue un salto, incapaz de creer lo que estaba oyendo. Me temblaron tanto las piernas que apenas pude moverme.
– ?Vamos! -me animo el portero entre risas.
No necesitaba mas invitacion que aquella. Corri escaleras arriba me interne a traves de la puerta por donde habia visto pasar a los demas antes que yo. Al principio, me senti aturdida por el contraste entre la luminosidad exterior y la oscuridad del interior, pero tras unos segundos se me acostumbraron los ojos y vi que estaba en el hueco de una escalera atestado de sillones y paneles pintados con decorados de un bano turco.
– Me llamo Albert -me dijo el portero-. ?Y usted es…?
– Simone. Y esta es
– Encantado de conocerlas a las dos -me contesto, haciendome un gesto para que le siguiera escaleras arriba y a traves de un estrecho pasillo-. Pues ahora, Simone y
Aparto una cortina y me senalo un taburete situado bajo unas escaleras. Avance entre mas paneles de decorados, una lampara de arana que se encontraba sobre un sofa roto y un cubo de arena, y despues me acomode en el espacio que habia y coloque a
Eche un vistazo a traves de una rendija de la cortina y tuve que entrecerrar los ojos a causa de las deslumbrantes luces que brillaban como cuatro soles hacia mi. Descubri que estaba en las cajas mas cercanas al telon de fondo, que se trataba de una imagen de una estampida de bufalos a traves de una llanura. En la distancia, un vagon de tren serpenteaba paralelo a un rio. Desde donde me encontraba, tambien veia el escenario y el foso de la orquesta, y, mas alla, las tres primeras filas de asientos. En el centro del escenario habia un imponente totem de madera que tenia unos primitivos rostros esculpidos a ambos lados. La orquesta estaba afinando los instrumentos y un hombre de piernas larguiruchas y un bigote con las puntas engominadas en forma de caracolillo se movia rapidamente de un lado para otro, gritandole a alguien que se encontraba en los bastidores frontales que cerrara el telon.
– ?El publico esta a punto de entrar! -chillo, pasandose los dedos por su engominado cabello-. ?Que quieres decir con que la cuerda esta enredada?
Como respuesta, se escucharon varios grunidos y un sonido de desgarro. Ambas partes del telon fueron saliendo bruscamente desde los bastidores, pero se detuvieron subitamente dejando un metro de distancia entre ambas. Se oyeron mas grunidos desde el bastidor frontal, seguidos por una ristra de palabrotas.
El hombre alto contemplo un punto fijo en el telon de fondo durante un instante antes de exclamar entre suspiros:
– ?Que quieres decir con que no se cierran mas? Te dije que debias comprobarlas durante el ensayo. Ahora es demasiado tarde como para engrasar los railes.
Se oyo un ruido sordo y el decorado se tambaleo.
– ?El espectaculo debe continuar!
El escenario se quedo a oscuras y yo me pregunte que pasaria a continuacion. Distingui una fila de luces alrededor del foso de la orquesta y un circulo de luz producido por un foco que se encontraba en el bastidor frontal.
Despues de un rato se oyeron unas voces. El sonido fue creciendo en intensidad. Movi la nariz intranquila. Observe a traves de la rendija mas alla del telon y percibi las siluetas de una fila de gente que se movia por los pasillos del patio de butacas e iba ocupando sus asientos. Unos minutos mas tarde, una voz masculina resono por toda la sala y el murmullo de las conversaciones se detuvo bruscamente.
– Senoras y caballeros, bienvenidos a Le Chat Espiegle…
Me recorrio un escalofrio por toda la columna vertebral hasta el final de las piernas.
Los instrumentos de percusion iniciaron una explosion de tambores y cascabeles. El telon se abrio por completo y la luz inundo el escenario. Oi una estampida por la escalera que se encontraba sobre mi cabeza y el escenario se lleno de coristas vestidas como indias americanas. Llevaban medias de color tostado que resplandecian bajo las luces y el pelo peinado en largas trenzas, que oscilaban a ambos lados de sus rostros mientras saltaban y hacian cabriolas alrededor del totem, entonando un grito de guerra. El publico se puso en pie y las vitoreo. Algunos silbaron y otros las abuchearon. Gracias a que las luces ahora eran mas potentes, podia ver mejor que antes al publico. Casi todos eran hombres embutidos en trajes y sombreros oscuros o marineros, pero tambien habia alguna que otra vistosa mujer vestida de lentejuelas y plumas, y media docena de hombres que parecian bastante fuera de lugar, ataviados como monsieur Gosling. En el escenario, el baile se volvio mas frenetico. Los guerreros indios llegaron en canoa, pero las indias les superaban en numero y los derribaron para robarles los mocasines.
Despues, tan rapido como habian aparecido, las chicas se marcharon como hormigas antes de una tormenta, corriendo hacia los bastidores o escaleras arriba. El sonido amortiguado de sus voces resono a mi alrededor. Las luces se apagaron de nuevo.
