– Si -respondi-. Es el.

20

Mi mentira se propago, arraigo y florecio. Los titulares matutinos anunciaban:

EL ASESINO DE LOS NUMEROS SE SUICIDA.

ENCUENTRAN SU CADAVER EN LOS GLADES.

Uno de los redactores me dijo que no se habian utilizado letras tan grandes desde la dimision del presidente y, antes de eso, desde que el hombre llego a la luna.

Era el ultimo articulo, el resumen de todos los anteriores. La noche anterior, yo habia efectuado varias llamadas despues del largo viaje de regreso desde el pantano. Esta vez, las familias de las victimas habian accedido a hablar. Recogi sus palabras y sus reacciones y las fundi en una descripcion de sus sentimientos. Nolan habia escogido las mejores y las habia compilado en un articulo secundario que se publico en el centro de una pagina interior. «Es un alivio -dijo alguien- saber que todo ha terminado.»

Pero ?habia terminado en realidad?

Mientras hilvanaba las impresiones del dia, todas las voces y los hechos, llegue a creer que mis dudas eran infundadas. Mientras hablaba y me inclinaba sobre el teclado de la maquina de escribir, recordaba el rostro desfigurado y comparaba las orejas, las cejas, la nariz y las mejillas con la figura que habia visto entre las sombras en e! apartamento. En mi mente, confronte esos rasgos con el retrato robot que habia realizado el dibujante de la policia y luego con la fotografia proporcionada por el ejercito. Aprete los dientes. «Joder, es el», pense.

«Estoy vivo.»

«No crea.»

Cuando nadie miraba, abri el primer cajon de mi escritorio y saque la carta. Relei las palabras, tratando de comprenderlas con claridad. ?Una ultima mentira? Despues de tantas conversaciones, de tantas trampas tendidas por su imaginacion, aun no sabia cual era la verdad. Nolan estaba en extasis mientras leia el articulo a medida que este emergia de la maquina de escribir.

– ?Eso es! -habia dicho, agitando una hoja llena de palabras-. Esta es la historia; esta todo aqui.

Habia introducido el mismo el texto en el ordenador, en vez de pedirselo a un asistente. «Se equivoca - pense-. Nunca esta todo alli.» Pero esto no habia impedido que yo construyera el articulo sobre la base de aquella mentira, haciendola resonar como un tambor en cada parrafo, oracion, frase y palabra. Por un instante, mientras concluia la cronica con una descripcion de la pistola asesina al sol, imagine al asesino leyendola. Lo vi sonreir y luego perderse en el olvido que habia elegido para si mismo: oficialmente declarado muerto y enterrado en la primera pagina del Journal.

Sacudi la cabeza para librarme de la imagen. «No -pense-; el cuerpo que vi era el del asesino.»

Nolan estaba inclinado sobre las pantallas de video, absorto. Por el momento, no me prestaba la menor atencion. Volvi a mirar la carta.

No, decidi. El fue al pantano solo, para morir solo sin que lo descubrieran; un ultimo y misterioso gesto que se prestaba a la confusion. Eso seria muy propio de el. Enigmatico, especialmente al llegar a su fin.

Pero…

Esta palabra rondaba mi conciencia, atormentandome. Luche contra la avalancha de posibilidades. Tome una hoja de papel y enumere los factores:

«Ha llegado la hora», habia dicho el. ?La hora de que?

«Estoy vivo.» Bueno, lo estaba en el momento de escribirlo.

«Todo lo que ve.» ?Acaso habia previsto que yo viese su cadaver?

La nota en la barca: «Estoy esperandole.» Y alli estaba. Muerto.

?O no lo estaba? ?Como llego el bote de regreso a la orilla, lejos de donde se encontro el cadaver? ?Lo llevo el?

Senti deseos de gritar: «No lo se.»

Entonces me estremeci. Jamas lo sabria.

Mire el telefono, sobre mi escritorio. Los cables que lo conectaban a la grabadora formaban una marana alrededor del auricular. «Suena, maldicion -dije para mi-. Cuentame la verdad, sea la que sea.»

Pero permanecio mudo. De pronto, despues de tantas semanas, el telefono estaba silencioso, muerto.

Christine escribio: «No regresare a Miami. Hemos perdido lo que teniamos. Suena trillado y cursi, ?verdad? Ojala pudiera expresarme mejor. Si hubiese podido, tal vez esto no habria ocurrido. Lamento que tenga que terminar asi. O de cualquier otra manera. Pero tiene que terminar.»

Meti en cajas algunas cosas que ella habia dejado y las envie a su casa en Wisconsin.

Despues de enviar la nota a composicion, Nolan quiso emborracharse. Llamo al departamento de fotografia para que Porter se reuniera con nosotros y fuimos a un bar cercano. Propuso que pillasemos una borrachera placentera; luego el regresaria y esperaria a que la edicion saliera de las maquinas. Cuando atravesamos la puerta del penumbroso bar, llego hasta mis oidos el ruido confuso de varias voces. En su mayoria eran de gente del periodico; casi todos hablaban de la historia del asesino. Algunos se volvieron y saludaron con un gesto de la cabeza o de la mano, otros me recibieron con palmaditas en la espalda. Querian invitarme a unas copas para celebrar. Acepte el vaso de cerveza que me tendia una mano y de repente me senti mas relajado. Levante mi vaso y todos brindamos. Nolan apuro un vaso de whisky y luego pidio una cerveza. Los tres nos dirigimos a un reservado en un rincon, pedimos mas copas y nos repantigamos en los asientos.

– ?Que historia! -exclamo Nolan-. ?Dios, que historia! ?Podeis creerlo?

Porter tomo un sorbo de su vaso y agacho la cabeza hacia la mesa. Se dibujo una leve sonrisa en sus labios y sacudio la cabeza lentamente.

– He estado pensando -dijo-. ?Que fue en realidad?

Nolan lo miro con curiosidad.

– Me explico -prosiguio Porter-: un hombre mata a cuatro personas y llama al periodico para contarnoslo. ?Es eso tan extraordinario en realidad?

– No te entiendo -dijo Nolan.

– Ha habido asesinos mucho peores -continuo Porter-. Speck en Chicago… el tipo de la torre en Texas… ?y que me decis de Leopold y Loeb? Aquello llego a conocerse como el crimen del siglo. Y el secuestro de Lindbergh: ese tambien fue el crimen del siglo durante algun tiempo.

Bebio otro trago.

– ?Adonde quieres llegar? -pregunto Nolan.

– Esto ha sido solo una noticia mas. Un veterano de guerra se vuelve loco. Mata a personas inocentes. Habla de ello. Es solo otra historia. Habra mas manana. Nolan reflexiono por un momento.

– Es verdad, pero siempre ha sido asi. Eso no empequenece el momento. En eso consiste el periodismo: en celebrar el instante. No hay pasado, ni futuro, ni historia, ni visiones. Lo importante es el ahora.

Nolan echo la cabeza atras y se rio. Algunos de los que estaban en el bar lo miraron y luego devolvieron su atencion a sus copas. Nolan senalo a Porter con el dedo.

– Aun asi, ha sido una historia estupenda -dijo.

Porter tambien prorrumpio en carcajadas.

– Estoy de acuerdo -dijo, levantando el vaso para brindar-, aunque eso signifique contradecirme.

Al dia siguiente, Nolan me animo a tomarme unas vacaciones. En su opinion, las merecia. Me sugirio que volara a Wisconsin a encontrarme con Christine. Negue con la cabeza.

– Otra noticia -dije-. Tu solo dame otra noticia.

Nolan tardo en responder; me miraba a los ojos.

– Solo si eso es lo que quieres realmente.

– Asi es.

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