sus apuros.

«Pero menudo canalla nos ha salido nuestro Serguey Alexandrovich», reflexionaba con una sonrisa Arsen, escuchando el relato escueto y conciso del estudiante. No contento con haberle ocultado aquella antigua historia del asesinato de Luchnikov, tampoco dijo una palabra de su complice. Se habia creido que el viejo Arsen era tonto. El jefe de la Oficina estaba acostumbrado a que la gente que solicitaba sus servicios confiase en el ciegamente, lo mismo que los enfermos confian en su medico. ?A que persona normal se le ocurriria ocultarle al medico la mitad de los sintomas de su dolencia y luego esperar que la ayudase a ponerse bien? Si Gradov era incapaz de comprender algo tan elemental, iba aviado si pensaba que la Oficina y el mismo, Arsen, le resolverian sus problemas.

– Puedes contarle a tu superior todo tal como es -concedio su generoso permiso a Oleg.

Si el coronel Gordeyev hubiese sabido la verdad, probablemente hubiese encontrado la situacion comica: al cometer el error de confiar en el estudiante, el resultado era que obtenia la informacion fidedigna. Pero en aquel momento la ignoraba, por lo que no se detuvo a reflexionar sobre las complicadas peripecias de la lucha entre la verdad y la mentira.

Lo que habia contado la viuda de Nikiforchuk era que durante el mes anterior a su muerte, Arkady bebia mas de lo habitual y con frecuencia llamaba por las noches a un tal Serguey, lloraba y mencionaba un nombre, Vica. La mujer no sabia quienes eran Serguey y Vica, y hacia dos anos buscarlos entre los millones de habitantes de Moscu no habria tenido sentido. Ademas, ?para que iba a hacerlo, si la muerte de Arkady, a primera vista, no se debio a ningun designio criminal? Aparte de esto, conto que en numerosas ocasiones su marido habia intentado hablarle de ninos.

– ?Tu crees… -le preguntaba-…que los ninos de tres anos entienden lo que ocurre a su alrededor? ?Crees que cuando crecen se acuerdan de lo que les paso cuando eran pequenos? Tu, por ejemplo, ?recuerdas como eras a la edad de tres anos?

?Cual era la causa de un interes tan fervoroso en la psicologia infantil? Arkady nunca se lo explico aunque una vez menciono que le gustaria saber si su hija iba a recordarle cuando se hiciera mayor. Su primera mujer, tras llevarse a la hija y formar una nueva familia, habia borrado a Arkady de la vida de la nina por completo.

La explicacion le parecio perfectamente convincente a la segunda mujer pero no satisfizo en absoluto a Gordeyev, quien, al obtener el curriculum detallado del frustrado diplomatico, se percato en seguida de que en el momento del divorcio la hija de Nikiforchuk no tenia tres sino solo un ano y medio.

Pero el detalle mas significativo fue la identidad del transeunte que fortuitamente descubrio el cadaver de Nikiforchuk en un rincon oscuro junto al edificio de una estacion de metro. Tropezo por casualidad con un hombre inmovil que yacia tendido en el suelo, quiso ir corriendo a llamar a una ambulancia pensando que tal vez aun seguia con vida pero, al ver un coche patrulla que pasaba por la calle, agito las manos y pidio ayuda a los policias. El nombre del transeunte era Nikolay Fistin.

Victor Alexeyevich fue a ver a Zherejov. Ya no habia tanto trajin en su despacho, pues el cadaver de Morozov habia sido levantado, los expertos forenses habian cumplido con sus funciones y se habian marchado dejando tras de si un olorcillo a reactivos quimicos.

– ?Que hay de Lartsev? -pregunto el coronel desde el umbral.

– Estuvo en la Sociedad de Cazadores y Pescadores, luego los chicos le perdieron de vista, ahora intentan darle alcance.

– Pasha, ha encontrado algo. Esta buscando a alguien concreto. Manda mas gente detras de el. Hay que cubrirle. La desesperacion puede volverle insensible al peligro.

– Lo hare -asintio Zherejov laconico.

– ?Informacion de la doctora Rachkova?

– No hay nada sospechoso. Vive con su marido, que esta jubilado. Es aficionado a la filatelia. No se observa una bonanza economica excesiva de la familia. No hay nada a que agarrarse.

– Bueno, sera que estoy con la mosca detras de la oreja. He perdido el olfato del todo. Ahora, otra cosa, refuerza la vigilancia de Fistin. Puede resultar muy interesante.

– Victor, ?te das cuenta de lo que dices? -pregunto Pavel Vasilievich contrariado-. ?Donde quieres que encuentre a mas gente? Esto no es una mina de recursos. Si esta investigacion la controlase el ministro, nos asignarian tantos efectivos y medios tecnicos cuantos quisieramos. Pero este caso no le preocupa ni al jefe de la PCM. ?Que quieres, que te saque agentes de la nada? Hoy, para vigilar la situacion en casa de Anastasia y cumplir tu encargo de investigar a la doctora Rachkova, he tenido que suprimir la vigilancia de Fistin. Ahora necesitas gente para ir detras de Lartsev. Esto te lo arreglare. Pero, donde encontrar agentes de seguimiento para Fistin, que me aspen si lo se. Goncharov ya me ha mandado hoy a paseo tres veces, y cada vez con un destino mas lejano y mas imaginativo. Y por cierto, Victor, tiene toda la razon. No tenemos un plan claro de la operacion, a decir verdad, no tenemos ningun plan, estamos dando palos de ciego, nos retorcemos sin tener la menor idea de lo que nos puede suceder en el instante siguiente. Pero estas dificultades solo nos conciernen a nosotros dos. No es de extranar que Goncharov este que eche chispas. No paramos que confundir a sus hombres, cancelamos tareas antes de acabar de cumplirlas…

– Un dia de estos te voy a matar -se enfurecio Gordeyev-. Y moriras siendo lo mismo, un burocrata y un pesado. ?Es que no conoces a nadie en las comisarias? ?Acaso acabas de llegar a Moscu y no tienes amiguetes? Llama, suplica, ve de puerta en puerta, promete una cisterna de vodka y un camion de fiambres, llorales, pero consigue que dentro de media hora haya gente enfilando a Fistin. Eso es todo, Pasha, levantamos la sesion. Se que te repatea ir en contra de lo permitido, y que lo que menos te gusta es tener que pedirle a alguien que se salga de lo que disponen las ordenanzas. Al diablo con tus gustos y tus disgustos. Consideralo una orden. Si algo se tuerce, yo dare la cara.

Pavel Vasilievich, apesadumbrado, lanzo un suspiro y tendio la mano hacia el telefono.

Los chicos que el tio Kolia envio a vigilar a Arsen miraron desconcertados el tren que abandonaba el apeadero. Su mision consistia en averiguar donde vivia el viejo, pero este, al despedirse del tio Kolia, se fue a la estacion de Yaroslavl y subio en un tren de cercanias. Los muchachos le siguieron hasta la parada en que bajo. Caminando a paso firme, el viejo enfilo por un camino completamente desierto, en direccion al bosque. Seguirle de cerca hubiera sido arriesgado, por lo que pararon, junto al anden, a una gorda cargada de bolsas que acababa de bajar del mismo tren.

– Oiga, ?es por alli por donde se va al pueblo? -le preguntaron senalando con las manos el camino por el que se habia alejado Arsen.

– No, el pueblo esta alla -contesto la mujer parlanchina-. Alli, adonde han senalado ustedes, no hay nada excepto un campamento de pioneros.

– ?Esta lejos el campamento?

– A media hora andando. Aunque ustedes son jovenes, puede que tarden algo menos.

– Gracias, comadre -se despidieron educadamente los chicos.

La decision que tomaron fue sencilla. Ya que no podian seguir a Arsen de cerca porque el camino estaba desierto y no tenia sentido seguirle desde lejos porque habia anochecido y no se veia ni gota, habia que dejarle solo y, pasado un tiempo, acercarse al campamento. De todas formas, no podia ir a ningun otro sitio que no fuera el campamento.

Su calculo se probo equivocado. Al llegar hasta el campamento y despues de aguantar el frio unos treinta minutos, los chicos vieron al viejo salir y encaminarse, a paso firme y seguro, hacia la estacion. Le dejaron alejarse para que no pudiese oir el rechinar de sus pisadas sobre la nieve y, adaptandose al compas marcado por Arsen, le siguieron. El error se hizo patente cuando en la lejania se oyeron el silbido del tren y el triquitraque de las ruedas. En ese momento, Arsen se encontraba a unos treinta metros del anden, pero los chicos mucho mas lejos. Aligeraron el paso y, aprovechando el ruido del tren que se acercaba, echaron a correr. Pero a pesar de todo llegaron tarde. En el ultimo segundo les cerro el paso otro tren, que iba en direccion contraria. Tras una breve discusion, los chicos del tio Kolia regresaron al campamento, recorrieron silenciosamente todas las edificaciones y detectaron en el bloque administrativo a dos hombres sentados a oscuras en el despacho del director. De hecho, en ninguno de los edificios habia luz, a excepcion de en dos cuartos, donde habian advertido un tenue reflejo de estufas electricas encendidas.

– Que punetas sera esto -dijo perplejo encogiendose de hombros el muchacho pelirrojo y bajito, que respondia al nombre de Slavik, en un pasado campeon de carreras de coches-. ?Cuantos habra alli dentro? ?Tres,

Вы читаете El Sueno Robado
Добавить отзыв
ВСЕ ОТЗЫВЫ О КНИГЕ В ИЗБРАННОЕ

0

Вы можете отметить интересные вам фрагменты текста, которые будут доступны по уникальной ссылке в адресной строке браузера.

Отметить Добавить цитату