– Equilicua. ?Como lo has adivinado? -respondio Serguey mirandole a los ojos desafiante.
Habia perdido todo escrupulo y la continua impunidad de que disfrutaba en el pasado le habia liberado del ultimo vestigio del miedo a la ira paterna.
El padre le explico a su hijo con frases llenas de sentido, expresivas a la vez que muy concretas, que estaba equivocado y que habia cometido una fechoria gorda. Sin embargo, prometio ayudarle. Y le ayudo.
Despues de terminar la carrera, los caminos de Serguey Gradov y Arkady Nikiforchuk se separaron. Alexandr Alexeyevich habia ascendido en el escalafon del partido y logro que a su hijo le ofrecieran un puesto en el Comite Municipal de Moscu del PCUS. Las esperanzas de Serguey de conseguir trabajo en el extranjero no prosperaron porque le daba pereza aprender idiomas raros, mientras que el ingles que llevaba chapurreando desde el colegio y un frances macarronico que mal que bien habia asimilado en las aulas del IRI no le permitian contar con ninguna perspectiva real. Serguey se contento con aceptar el puesto del comite y, sin prisas, se dedico a construir su carrera en el partido. Al llegar la perestroika ya contaba con numerosas relaciones utiles y habia inventado un modo facil de ganar divisas, al organizar en Paris un grupo de literatos y traductores jovenes y hambrientos, a los que suministraba materia prima para su tratamiento literario y creacion de estridentes thrillers.
Despues del fallido golpe de estado de 1991, cuando un partido murio definitivamente y en su lugar empezaron a salir como hongos nuevos partidos y partiditos en grandes cantidades, Serguey Alexandrovich, afianzado sobre una buena base de pecunio convertible, se dedico con entusiasmo a escribir una nueva pagina de su vida. Y entonces se cruzo en su camino, tras muchos anos de ausencia, Nikiforchuk…
Arkady habia vivido los dieciocho anos que habian transcurrido desde que termino la carrera de una forma muy diferente. En el ultimo curso se caso con una estudiante del mismo instituto, una morena bajita y delgadita, de pechos pequenos y seductores, y grandes ambiciones, hija de muy buena familia y dotada de muy mal genio. Despues del incidente en el bosque, el joven evitaba instintivamente a mujeres de aspecto tipicamente ruso - robustas, de pelo claro, ojos grises y cara redonda-, le resultaba simplemente insufrible la sola idea de tocarlas, sin hablar ya de acostarse con ellas. El propio Arkady -alto, elegante, de cara guapa y dulce- atraia a las chicas, pero de todas las pretendientes escogio a la que menos se parecia a aquella belleza rusa, Lena Luchnikova. Nikiforchuk, quien desde pequeno estaba acostumbrado a aprender idiomas extranjeros, en el instituto estudio holandes, lo que uno o dos anos mas tarde le ayudo a ser destinado a los Paises Bajos en calidad de representante de uno de los grupos del Ministerio de Comercio Exterior. La mujer estaba encantada. Todo salia tal como se lo habia imaginado cuando decidio casarse con Arkady. Tuvieron una nina.
Pero la carrera de Arkady, que habia arrancado con tantos brios, de repente se encallo. Se emborrachaba, se dejaba llevar por el abatimiento, escuchaba musica triste y reflexionaba sobre el sentido de la vida, la culpabilidad y paparruchas similares. La mujer empezo a preocuparse, pretendia convertirle en diplomatico y consideraba que el chico debia currarselo complaciendo a la gente pertinente y frecuentando recepciones; el, en cambio, no hacia mas que mamarrachadas. Luego, en una recepcion de altisimos vuelos, Nikiforchuk agarro una melopea de aupa, hizo gansadas y dijo despropositos; en resumen, se comporto de forma improcedente. Sus encendidos y beodos discursos se centraron en un tema principal: nosotros, los aqui presentes, tan ahitos y boyantes, afectamos que todo va de la mejor de las maneras cuando en realidad cada uno de nosotros ha llegado hasta donde esta pisando cadaveres y no hay ninguno libre de pecado. En veinticuatro horas le organizaron el regreso a Moscu. Le cancelaron el visado de salida del pais y ya podia decir adios a los viajes al extranjero, por lo que la mujer, sin pensarselo dos veces, cogio a la hija y todo lo que habian comprado mientras vivian juntos y abandono tranquilamente el nido conyugal. Corria el ano 1977. Hacia 1980, las borracheras de Arkady le merecieron el despido del Ministerio de Comercio Exterior, y a partir de entonces subsistia haciendo traducciones para la editorial Progreso (que publicaba obras de propaganda sovietica para su difusion en el extranjero). Cuando, en 1981, sus padres regresaron del extranjero para quedarse definitivamente en Rusia, su vida se volvio del todo insufrible. No habia sabido ganar dinero para comprarse un piso propio, por lo que estaba obligado a escuchar cada dia los lamentos y reprimendas paternas. Aguanto todo lo que pudo, luego se caso con una camarera y se marcho a vivir con ella. En todos esos anos solo habia visto a su amigo del alma, Serguey Gradov, una vez, en 1983, durante la reunion de la promocion del setenta y tres, donde charlaron un rato e intercambiaron telefonos, tras lo cual Arkady titubeo y, discretamente, abandono la fiesta. No tenia nada de que presumir.
A medida que en Rusia fueron apareciendo empresas mixtas, la situacion de Arkady mejoro un poco, pues empezaron a llamarle para servicios de interprete en diversas negociaciones, tanto las serias como las que no lo eran tanto.
En 1991, una vez mas, le pidieron que atendiera a un empresario holandes durante su estancia en el pais. Nada mas llegar, el holandes le echo el ojo a una secretaria muy guapa llamada Vica, que servia cafe y licores, y al concluir la parte oficial, la invito a cenar. Tambien invito a Arkady, ya que sin su ayuda no iba a poder entenderse con la chica. En el restaurante todos cogieron trompas monumentales y despues el extranjero los llevo a su hotel, donde ocupaba una suite de dos habitaciones. Mientras este se daba un revolcon con Vica, Nikiforchuk descabezo un suenecito en el sofa de la habitacion de al lado. El holandes salio de la alcoba con una sonrisa de cansancio en el rostro y le ofrecio a Arkady las sobras de la mesa del gran senor. La muchacha era increiblemente atractiva y Arkady, maldiciendo para sus adentros su propia debilidad y luchando con la repugnancia que se inspiraba a si mismo, acepto la proposicion. Vica le evocaba a alguien vagamente, y le pregunto su apellido esperando recordar donde pudo haber tropezado con ella.
Al oir el nombre de Yeriomina se estremecio y sintio que se le encogia el corazon, pero en seguida se consolo pensando que era un apellido comun y corriente y que se trataba de mera coincidencia.
Pero superar el interes enfermizo que sentia por Vica no fue nada facil, por lo que Arkady se brindo a acompanarla a casa, subio a su piso y se quedo alli hasta el amanecer. A mitad de la noche, la joven desperto con sudores frios, chillando y llorando; bajo de la cama de un salto, lleno un vaso de agua, se lo bebio de un trago y le conto a Nikiforchuk el sueno recurrente que tanto la asustaba. Luego comenzo a sollozar, a sacudirse en espasmos histericos, y a vomitar. Mientras, Arkady le enjugaba las lagrimas y pensaba horrorizado que Gradov y el tenian la culpa de haberle estropeado la vida y haber trastornado la mente a la muchacha. Le invadian una compasion torturadora por Vica y una verguenza no menos dolorosa. Tras veinte anos de remordimientos, aquella fue la gota que colmo el vaso.
A la manana siguiente llamo a Gradov y empezo a desvariar: le dijo que su deber era ayudar a Vica, que eran culpables de haberle roto la vida, que habian cometido un pecado gravisimo. Gradov consiguio tranquilizar por un tiempo al viejo companero.
– Valiente ayudante estas tu hecho -le objeto Serguey Alexandrovich carinosamente-, si no puedes pasar ni un dia sin darle al frasco. Primero, vamos a ponerte en orden a ti y luego ya pensaremos que podemos hacer por la chica. Te llevare a ver a mi medico, te cosera una ampolla de aquellas que si se te ocurre beber una gota de alcohol, la palmas. ?Sabes a que me refiero? Ese tratamiento que se esta haciendo tan popular. Cuando te desintoxiques, tomaremos alguna decision.
Durante un tiempo, sus razones surtian efecto pero luego a Arkady le dio por llamar a Gradov por las noches, cada vez mas a menudo, para exponerle sus delirantes ideas de quitarse de en medio y dejar escrita una carta de arrepentimiento, o ir a confesarse con un sacerdote, o contarselo todo a Vica e implorar su perdon. Gradov comprendio que Nikiforchuk se estaba volviendo peligroso. La decision que adopto Serguey Alexandrovich fue, como siempre, drastica y brutal.
– Bueno, ?como esta? -pregunto Arsen en voz baja, estremeciendose frioleramente y soplando sobre las ateridas manos para calentarlas.
La habitacion estaba sumida en tinieblas, el electrocardiografo zumbaba suavemente y sus plumillas trazaban lineas enigmaticas en las que estaba encriptada la respuesta a la pregunta.
– De momento no esta mal -contesto el medico desprendiendo los sensores del cuerpo de la nina y guardando el aparato en el maletin-. El pulso esta bien; los tonos cardiacos, limpios.
– ?Seguira mucho tiempo asi? -inquirio Arsen.
– Como se lo diria… -titubeo el medico dubitativo-. Digame que quiere y le explicare como conseguirlo.
Miro a Arsen a la cara con gesto servicial, para lo cual tuvo que inclinar fuertemente la cabeza, ya que el viejo era mucho mas bajito que el.
– No se esfuerce por complacerme -contesto Arsen desabridamente-. Usted es medico, tiene que decirme con la maxima claridad cuanto tiempo podemos seguir administrandole el farmaco a la nina sin poner en peligro su salud. Deme el plazo limite y tomare la decision oportuna.
