Hacia las siete de la tarde, Serguey Alexandrovich Gradov reconocio al fin que las cosas estaban muy mal. Cuando, alrededor de las dos y media, se despidio de Arsen y, sentado en el bar, intento ordenar mas o menos las ideas, tuvo una subita revelacion. ?Todo aquello era un malentendido! Arsen habia mencionado a Nikiforchuk, y Gradov se asusto tanto que perdio toda capacidad de razonar y, sobre todo, de oponer resistencia a Arsen. Pero ahora, al repasar los detalles de la conversacion, recordo que este le habia echado en cara sus excesivas iniciativas. ?A que se referia? El, Gradov, no se habia permitido actuar por iniciativa propia. Se trataba de un error, de un error fastidioso, que debia ser rectificado, despues de que Arsen retomase el contrato y acabase con el asunto. Tenia que hablarle con toda urgencia.

Serguey Alexandrovich salio del bar rapidamente, se metio en el coche y fue a casa. Desde alli llamo varias veces a cierto numero y se puso a esperar la llamada de retorno, para convenir el lugar y la hora de la cita. Sin embargo, la llamada nunca se produjo. Repitio el intento pero el resultado fue el mismo. Gradov empezo a ponerse nervioso, telefoneo a un amigo del Ministerio del Interior para pedirle que averiguara el nombre del abonado del numero que le interesaba. La respuesta no se hizo esperar y fue desconcertante: el numero en cuestion no estaba asignado a nadie y figuraba en la lista de numeros disponibles desde hacia cinco anos.

Habia otra via, la misma que le habia conducido hacia Arsen inicialmente. Serguey Alexandrovich llamo al hombre que le facilito su primer contacto con la Oficina.

– Piotr Nikolayevich, soy Gradov -dijo de prisa-. Digame como puedo encontrar a su amigo rapidamente.

– ?Gradov? -pregunto una voz con un tono bajo y lleno de perplejidad-. No me acuerdo. ?Quien le ha dado mi telefono?

– Pero que dice, Piotr Nikolayevich, le llame hace dos meses y me dio el numero de un hombre que iba a ayudarme a resolver cierto asuntillo delicado. Ahora me urge hablar con ese caballero.

– No se de que me esta hablando. Tal vez se ha equivocado de numero.

Gradov no podia ni sospechar que Arsen, precavido y astuto, habia llamado a Piotr Nikolayevich nada mas terminar de hablar con el y le habia dicho:

– Si su protegido se atreve a buscarme, expliquele que es un error por su parte.

Horrorizado, Serguey Alexandrovich penso que todo estaba perdido. No encontraria a Arsen. Nunca. Le quedaba una ultima esperanza. Esta ultima esperanza era Fistin.

Seriozha Gradov habia crecido como un nino mimado y agasajado. Le causaba profundo sufrimiento el que todos sus amigos tuvieran padres permanentes, mientras que el suyo era algo asi como un turista; y aun asi cada vez que se producia una de sus raras visitas, la madre enviaba al nino a jugar en el patio. El padre siempre llegaba cargado de regalos, juguetes y golosinas, la madre le amaba con locura y no dejaba de repetir: «Nuestro papa es el mejor, lo que ocurre es que simplemente tiene otra mujer y dos hijos a los que, como hombre honrado que es, no puede abandonar.» El padre, a su vez, no dejaba de repetirle a Seriozha: «Hijo, si algo sucediese, siempre te ayudaria, no te abandonare en la adversidad, cuenta conmigo, tu y mama sois mis seres mas queridos.» Con frecuencia, Seriozha hacia las tipicas travesuras de nino o adolescente pero nunca fue castigado por ellas, todo lo contrario, papa y mama, sintiendose culpables ante el hijo por no poder ofrecerle una familia normal, se encargaban de reparar los danos y jamas le renian sino que se hubiese dicho que hasta le compadecian.

Con los anos, Seriozha desarrollo una total incapacidad y desgana de pensar en las consecuencias de sus actos, de anticipar siquiera el futuro mas inmediato. Lo hacia todo como mejor le parecia, concediendo a los padres el honroso deber de enmendar sus acciones precipitadas y, en ocasiones, temerarias. El resultado fue lo que los psicologos llaman disociacion afectiva del pensamiento. En situaciones de estres, el cerebro le fallaba a Seriozha, el chico no conseguia razonar con lucidez y comenzaba a desbarrar, de obra y de palabra. Lo malo era que el menor cambio de situacion que requiriese atencion, reflexion, reaccion y toma de decision podia causarle el estres. La menor tension psicologica le resultaba inaguantable.

Despues de que Serguey cumplio el servicio militar, papa le apano la admision en el Instituto de Relaciones Internacionales. En el IRI estudiaban principalmente hijos de altos dignatarios, que tenian suficientes influencias para matricular a sus vastagos en seguida despues de cursar los estudios secundarios, por lo que estudiantes que hubiesen hecho el servicio militar habia pocos. Estos llamaban la atencion con su madurez, conocimiento de la vida cuartelera, chistes subidos de color, conversaciones sobre mujeres y borracheras, y unos modales adquiridos en su epoca de «abuelos». Todo el mundo buscaba su atencion, les respetaba, les hacia caso.

En su entorno mas inmediato, Serguey destaco particularmente a Arkady Nikiforchuk porque no se le parecia en nada. Arkady, hijo de un diplomatico, se habia criado en el extranjero, su infancia habia transcurrido entre libros, un piano de cola y el aprendizaje de idiomas. Habia crecido tratando casi exclusivamente con su madre y cociendose en el escaso jugo de la reducida colonia sovietica. Termino el colegio en Moscu y en seguida fue admitido en el instituto. Al descubrir la libertad de la vida estudiantil, Arkady se encontro influido en todo y para todo por Gradov, y se desmeleno por completo. Sus padres volvieron a marcharse al extranjero, donde permanecerian varios anos todavia, dejando a la disposicion del hijo el piso y proveyendole regularmente de dinero y modelitos de ultima moda.

Despues de lo ocurrido en el bosque, Gradov y Nikiforchuk resolvieron sin apuros el problema de pagos al marido de la victima vendiendo algun que otro trasto de los que los padres le enviaban a Arkady. Sin embargo, Gradov, que no tenia posibilidad de pedir dinero a la madre, no queria contraer una deuda eterna con su compinche rico.

La idea de quitarse de encima al insaciable chantajista fue suya. Conocia a Tamara Yeriomina y no le costo nada convencer a Vitaly Luchnikov, tras pagarle la cuota de turno, de que les acompanara a tomarse un trago y a charlar un rato a casa de «una potranca muy ardiente». En poco tiempo emborracharon a Tamara hasta la inconsciencia y la metieron en la cama. Luchnikov les dio mas trabajo pero al final lograron llevarlo a el tambien hasta el lecho de Tamara. Turnandose, le cosieron a cuchilladas utilizando el cuchillo de cocina. Luego se sentaron en la cocina y esperaron a que Tamara volviese en si. Nikiforchuk estaba inquieto, se removia en su asiento como un azogado, queria marcharse cuanto antes pero Serguey empleo su autoridad para explicarle lo imprescindible que era esperar a que Tamara descubriese el cadaver y montarle una escena para persuadirla de que habia sido ella la que, borracha perdida, habia matado al chaval. Si no lo hacian, cualquiera sabia en que iria a parar todo aquello.

– No podemos dejar la situacion descontrolada -pontificaba con aire de suficiencia Gradov, sirviendose patatas y cortando otra rebanada de pan.

El asesinato que acababan de cometer no le habia quitado apetito. Ni siquiera presto atencion a la hija de tres anos de Tamara, Vica, que jugaba quietamente debajo de la mesa, refunfunando a proposito de sus problemas de nina.

Tuvieron que esperar un rato largo. Al final, desde la habitacion llegaron sonidos, al principio confusos pero que pronto se transformaron en aullidos animales. En el umbral de la cocina aparecio Tamara, verde de terror y con las manos ensangrentadas. La sangre goteaba de sus dedos y ella, mirando con perplejidad su mano, la restrego con un movimiento como suspendido en el tiempo contra la blanca pared estucada. El espectaculo fue tan monstruoso que Arkady apenas pudo reprimir las ganas de vomitar. No queria quedar mal ante su mejor amigo y, para dar pruebas de dominio de si mismo, cogio del aparador una tiza verde de sastre y dibujo una clave de sol sobre las rayas de sangre que habian quedado en la pared. En aquel momento su ocurrencia le parecio graciosa e insolita, y se rio con satisfaccion. Ya podia estar orgulloso de si.

A continuacion todo sucedio tal como Serguey habia pensado. Gritando: «?Que has hecho, zorra, le has matado!», salieron disparados al rellano para atraer la atencion de los vecinos y crear, segun la expresion de Gradov, un estado de opinion. Llego la policia, los jovenes prestaron declaracion, y solo entonces Arkady cayo en la cuenta:

– Han tomado nota de nuestras direcciones y del instituto. ?Y si se les ocurre mandar algun papel diciendo que acostumbramos a entretenernos con alcoholicas asesinas? Nos expulsaran en menos de lo que se dice.

Era algo que Gradov no habia tenido en consideracion. Pero no se asusto en exceso. Tenia a papa, que en ultimo caso les sacaria del apuro.

Serguey empezo por contarle a papa la misma historia que a los funcionarios de policia. Pero Alexandr Alexeyevich Popov conocia a su hijo demasiado bien para tragarse el cuento.

– ?Lo habeis hecho vosotros? -pregunto sin ambages.

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