Pero llegar a ser un maestro del sueno representa un gran reto, ya que normalmente los seres humanos se convierten en esclavos de sus propios suenos. El modo en que aprendemos a sonar es una trampa. Con todas las creencias que tenemos de que nada es posible, resulta dificil escapar del sueno del miedo. A fin de despertar del sueno, necesitas dominarlo.
Por esa razon los toltecas crearon la Maestria de la Transformacion, para liberarse del viejo sueno y crear un nuevo sueno donde todo es posible, incluso escapar del sueno. En la Maestria de la Transformacion, los toltecas dividen a la gente en sonadores y en cazadores al acecho. Los sonadores saben que el sueno es una ilusion y juegan en ese mundo de ilusion sabiendo que se trata solo de eso. Los cazadores al acecho son como un tigre o un jaguar, y estan al acecho de toda accion y reaccion.
Tienes que acechar tus propias reacciones; trabajar en ti mismo a cada instante. Requiere mucho tiempo y valor porque resulta mas facil tomarse las cosas como algo personal y reaccionar de la misma manera que acostumbras a hacer. Y eso te conduce a cometer muchos errores y a padecer mucho dolor, porque tus reacciones solo generan mas veneno emocional e incrementan la desdicha.
Ahora bien, cuando seas capaz de controlar tus reacciones, descubriras que no tardas nada en
Existe una gran diferencia entre ver de la manera en que la gente ve en el sueno y ver sin establecer juicios, tal como es. La diferencia reside en el modo en que reacciona tu cuerpo emocional frente a lo que percibes. Por ejemplo, si vas andando por la calle y un desconocido te dice: «Eres un estupido» y se aleja, puedes percibir la situacion y reaccionar de muchas maneras diferentes. Aceptar lo que esa persona te ha dicho y pensar: «Si, debo de ser un estupido». Enfurecerte o sentirte humillado, o sencillamente ignorarlo.
Lo cierto es que esa persona te esta enfrentando a su propio veneno emocional y te ha hecho ese comentario porque has sido el primero que se ha cruzado en su camino. No tiene nada que ver contigo. No hay nada personal en ello. Y si eres capaz de ver esa verdad, tal como es, no reaccionaras.
Diras: «Como sufre esa persona», pero no te lo tomaras como algo personal. Es solo un ejemplo, pero se puede aplicar a la mayoria de las cosas que suceden continuamente. Tenemos un pequeno ego que se toma todas las cosas de manera personal, que nos hace reaccionar exageradamente. No vemos lo que esta ocurriendo realmente porque reaccionamos al instante y lo convertimos en parte de nuestro sueno.
Tu reaccion proviene de una creencia interior muy profunda. Has repetido esa manera de reaccionar miles de veces y al final se ha convertido en un habito para ti. Estas condicionado a ser de una determinada manera. Y ahi reside el reto: cambiar tus reacciones normales, cambiar tus habitos, arriesgarte y hacer elecciones diferentes. Si no consigues la consecuencia que querias, cambiala una y otra vez hasta obtener finalmente el resultado que deseas.
He dicho que nunca hicimos la eleccion de tener en nuestro interior al Parasito, que es el Juez, la Victima y el Sistema de Creencias. Si sabemos que no teniamos otra opcion y adquirimos conciencia de que no es nada mas que un sueno, recobraremos algo que perdimos y que es muy importante: algo que las religiones llaman «libre albedrio», y que es lo que Dios les concedio a los seres humanos cuando los creo. Es cierto, pero el sueno nos lo arrebato y se lo quedo, porque el sueno es quien controla la voluntad de la mayoria de los seres humanos.
Algunos dicen: «Quiero cambiar, realmente quiero cambiar. No hay ninguna razon para que sea tan pobre. Soy inteligente. Merezco vivir una vida mejor, ganar mucho mas dinero del que gano actualmente». Lo saben, pero solo es lo que su mente les dice. ?Y que hacen? Encender el televisor y
Una vez que tenemos conciencia, podemos hacer una eleccion. Si fuesemos capaces de tener esa conciencia de manera permanente, cambiariamos nuestras costumbres, nuestras reacciones y nuestra vida entera. Cuando cobramos esa conciencia, volvemos a tener el libre albedrio. Cuando recobramos el libre albedrio, entonces somos capaces de recordar quienes somos en cualquier momento. Y si lo olvidamos, podemos escoger otra vez, pero solo si tenemos esa conciencia. De lo contrario, no tenemos eleccion.
Cobrar conciencia significa ser responsable de la propia vida. No eres responsable de lo que esta sucediendo en el mundo. Eres responsable de ti mismo. No fuiste tu quien hizo el mundo tal como es; el mundo ya estaba como es ahora antes de que tu nacieses. No viniste aqui con la gran mision de salvar al mundo y de cambiar la sociedad, pero, indudablemente, viniste con una gran mision; una mision importante. La verdadera mision que tienes en la vida es hacerte feliz, y a fin de ser feliz, debes examinar tus creencias, la manera que tienes de juzgarte a ti mismo, tu victimismo.
Se completamente sincero con respecto a tu felicidad. No proyectes una falsa impresion de felicidad diciendole a todo el mundo: «Mirame. He triunfado en la vida, tengo todo lo que quiero, soy muy feliz», cuando no te gustas.
Todo esta ahi para nosotros, pero lo primero que necesitamos es tener la valentia de abrir los ojos, de utilizar la verdad y de ver las cosas como son en realidad. Los seres humanos estan muy ciegos y la razon de tanta ceguera es que no quieren ver. Por ejemplo: Una mujer joven conoce a un hombre y de inmediato siente una fuerte atraccion hacia el.
Tiene una subida de hormonas y lo unico que quiere es a ese hombre. Todas sus amigas ven que tipo de hombre es. Consume drogas, no trabaja, tiene todas las caracteristicas que hacen sufrir tanto a las mujeres. Pero cuando ella lo mira, ?que es lo que ve? Solo ve lo que quiere ver. Ve que es alto, guapo, fuerte, encantador. Se crea una imagen de el e intenta negar lo que no quiere ver. Se miente a si misma. Realmente quiere creer que la relacion funcionara. Las amigas le dicen: «Pero toma drogas, es un alcoholico, no trabaja». Y ella les contesta: «Si, pero mi amor hara que cambie».
Su madre no soporta a ese hombre, claro, y lo mismo le sucede a su padre. Los dos estan preocupados por ella porque ven adonde la va a llevar el camino que ha tomado. Le dicen: «No es un buen hombre». Pero ella les responde: «Me estais diciendo lo que tengo que hacer». Se enfrenta a su madre y a su padre, hace caso de sus hormonas y se miente a si misma en un intento de justificar su eleccion: «Es mi vida y voy a hacer con ella lo que quiera».
Meses mas tarde, la relacion la devuelve a la realidad. La verdad empieza a aflorar y ella le culpa a el por las cosas que no quiso ver anteriormente. No hay respeto, la maltrata, pero, ahora, lo que mas le importa es su orgullo. ?Como va a volver a su casa y
Todo ese sufrimiento se deriva de no querer ver, aun cuando las cosas se nos muestran claramente ante nuestros ojos. Por eso, cuando conocemos a alguien que intenta fingir que es mejor de lo que es, y que a pesar de haberse puesto esa falsa mascara, no puede ocultar su falta de amor, su falta de respeto, no queremos verlo ni oirlo. A eso se debe que un anciano profeta dijera una vez: «No hay hombre mas ciego que el que no quiere ver. Y tampoco hombre mas sordo que el que no quiere oir. Y no hay hombre mas loco que el que no quiere comprender».
Estamos muy ciegos, lo estamos de verdad y lo acabamos pagando. Ahora bien, si llegamos a abrir los ojos y ver la vida tal y como es, seremos capaces de evitar mucho dolor emocional. Esto no significa que no nos arriesguemos. Estamos vivos y necesitamos arriesgarnos, y si fallamos, bueno, ?que pasa?, ?a quien le importa? Da lo mismo. Aprendemos y seguimos adelante sin hacer juicios.
No necesitamos juzgar; no necesitamos culpar ni sentirnos culpables. Solo necesitamos aceptar nuestra verdad y proponernos un nuevo principio. Si somos capaces de vernos a nosotros mismos tal y como somos, habremos dado el primer paso hacia nuestra propia aceptacion, hasta anular el rechazo de uno mismo. Desde el mismo momento en que somos capaces de aceptarnos como somos, todos los cambios son posibles.
Todas las personas tienen un valor, y la vida respeta ese valor. Pero ese valor no se mide en dolares ni en oro; se mide en amor. Mas que eso, se mide en el amor hacia uno mismo. Tu valor viene dado por la cantidad de amor que te tienes a ti mismo: y la vida respeta ese valor. Cuando te amas a ti mismo, tu valor es muy alto, lo cual significa que tu tolerancia frente a los maltratos que tu mismo te infliges es muy baja. Es muy baja porque te respetas. Te gustas tal y
