bajo.
En ocasiones, la autocritica es tan fuerte que la gente necesita atontarse para poder estar consigo misma. Cuando no te gusta una persona, puedes apartarte de ella. Cundo no te gusta un grupo de gente, te puedes apartar de el. Pero si no te gustas a ti mismo, no importa adonde vayas, siempre estaras ahi. Para evitar tu propia compania necesitas tomar algo que te atonte, que aparte tu mente de ti. Quizas el alcohol te ayude. O quizas alguna droga. Puede que la comida: solo comer, comer y comer. Pero el maltrato de uno mismo puede llegar a ser mucho peor que todo esto. Hay gente que realmente se odia a si misma. Es autodestructiva, se mata poco a poco porque no tiene la suficiente valentia para hacerlo de golpe.
Si observas a las personas auto destructivas, veras que atraen a gente parecida. ?Que hacemos cuando no nos gustamos a nosotros mismos? Intentamos atontarnos con alcohol a fin de olvidar nuestro sufrimiento. Esa es la excusa que utilizamos. ?Y adonde vamos para obtener alcohol?
Vamos a un bar a beber, y una vez alli ?adivina con quien nos encontramos? Con alguien igual que nosotros, alguien que tambien intenta evitarse a si mismo y atontarse. Asi pues, nos atontamos juntos, empezamos a hablar de nuestros sufrimientos y nos comprendemos muy bien. Hasta empezamos a disfrutarlo. La razon de que nuestro entendimiento mutuo sea tan perfecto es porque vibramos en la misma frecuencia. Ambos somos auto destructivos. Entonces yo te hago dano y tu me haces dano: una relacion perfecta en el infierno.
?Que ocurre cuando cambias? Por la razon que sea, ya no necesitas el alcohol. Ahora te sientes bien cuando estas contigo mismo y realmente lo disfrutas. Ya has dejado la bebida, pero tienes los mismos amigos y todos beben. Se embriagan, empiezan a sentirse mas felices, pero tu ves claramente que su felicidad no es real. Lo que llaman felicidad es una rebelion en contra de su propio dolor emocional. En esa «felicidad» estan tan heridos que se divierten causando dolor a otras personas y a si mismos.
Al final, te resulta imposible encajar en ese ambiente, y por supuesto, ellos se enfadan contigo porque advierten que han dejado de gustarte. «Oye, veo que me rechazas porque has dejado de beber conmigo, porque ya no nos emborrachamos juntos.» Ahora es el momento de hacer una eleccion: retroceder o bien avanzar hacia otra frecuencia distinta y conocer a aquellos que acabaran por aceptarse a si mismos como lo estas haciendo tu. Por fin descubres que existe otro reino de realidad, una nueva manera de relacionarse y ya no aceptas determinados tipos de maltrato.
VIII. Sexo: el mayor demonio en el infierno
Si fuesemos capaces de sacar a los seres humanos de la creacion del universo, veriamos que toda ella -las estrellas, la Luna, las plantas, los animales, todas las cosas- es perfecta tal y como es. La vida no necesita justificaciones ni juicios; sin nosotros sigue funcionando igualmente. Ahora bien, si incluyes a los seres humanos en la creacion, pero arrebatandoles la capacidad de juzgar, descubriras que somos exactamente iguales al resto de la naturaleza. Ni buenos ni malos ni tenemos razon ni estamos equivocados: somos sencillamente como somos.
En el Sueno del Planeta, tenemos la necesidad de justificarlo todo: hacer que todo sea bueno o malo, correcto o incorrecto, cuando, sencillamente, las cosas son como son y punto. Los seres humanos acumulamos muchos conocimientos; aprendemos todas esas creencias, toda esa moral y las reglas de nuestra familia, de la sociedad y de la religion. Basamos la mayor parte de nuestra conducta y de nuestros sentimientos en esos conocimientos. Creamos angeles y
Biologicamente eres un ser sexual, y no hay mas. Tu cuerpo es muy sabio. Toda la inteligencia reside en los genes, en el ADN. El ADN no necesita comprender ni justificar las cosas; solo sabe. El problema no reside en el sexo. El problema reside en el modo en que manipulamos el conocimiento y en nuestros juicios, cuando, en realidad, no hay nada que justificar. A la mente le resulta muy dificil rendirse, aceptar que es, sencillamente, como es. Tenemos toda una serie de creencias sobre lo que deberia ser el sexo, sobre como deberian ser las relaciones, y esas creencias estan completamente distorsionadas.
En el infierno pagamos un precio muy alto por un encuentro sexual, pero el instinto es tan fuerte que, de todos modos, lo hacemos. Entonces, sentimos mucha culpa y mucha verguenza; oimos todos los chismes sobre el sexo. «?Oh! ?Mira lo que esta haciendo esa mujer! ?Mira a ese hombre!» Tenemos una definicion completa de lo que es una mujer, de lo que es un hombre, de cual deberia ser el comportamiento sexual de una mujer y de cual deberia ser el comportamiento sexual de un hombre. Los hombres son siempre demasiado machos o demasiado debiles, dependiendo de quien los juzgue. Las mujeres son siempre demasiado delgadas o demasiado gordas. Tenemos todas esas creencias sobre como deberia ser una mujer para ser considerada hermosa. Tienes que comprar la ropa adecuada, crearte una imagen apropiada a fin de resultar seductora y ajustarte a esa imagen. Si no encajas en esa imagen de belleza, creces con la creencia de que careces de valor, de que no le gustaras a nadie.
Nos creemos tantas mentiras sobre el sexo que no lo disfrutamos. El sexo es para los animales. El sexo es maligno. Deberiamos avergonzarnos de tener sentimientos sexuales. Estas reglas sobre el sexo van completamente en contra de la naturaleza y solo son un sueno, pero nos las creemos. Tu verdadera naturaleza aflora y no encaja con todas esas reglas. Te sientes culpable. No eres lo que deberias ser. Eres juzgado; una victima. Te castigas a ti mismo y no es justo. Esto abre heridas que se infectan con veneno emocional.
La mente juega a este juego, pero al cuerpo no le importa lo que la mente crea; el cuerpo solo siente la necesidad sexual. En un momento determinado de nuestra vida nos resulta imposible no sentir una atraccion sexual. Esto es completamente normal; no comporta ningun problema. El cuerpo sentira un deseo sexual cuando se excite, cuando sea tocado, cuando sea visualmente estimulado, cuando vea la posibilidad de sexo. El cuerpo puede sentir un deseo sexual, y unos minutos mas tarde, dejar de sentirlo. Si la estimulacion cesa, el cuerpo deja de sentir la necesidad de sexo, pero la mente es otro cantar.
Digamos que estas casada y que recibiste una educacion catolica. Tienes todas esas ideas sobre como deberia ser el sexo: sobre lo que es bueno o malo o correcto o incorrecto, sobre lo que es pecado y lo que resulta aceptable. Necesitas firmar un contrato para que el sexo sea aceptado; si no lo haces, el sexo es pecado. Has dado tu palabra de que seras fiel, pero un dia, cuando vas por la calle, un hombre se cruza en tu camino. Sientes una fuerte atraccion; el cuerpo siente la atraccion. No hay ningun problema porque no significa que vayas a emprender una accion, sin embargo, eres incapaz de evitar ese sentimiento porque es algo completamente normal. Cuando el estimulo desaparece, el cuerpo lo libera, pero la mente necesita justificar lo que siente el cuerpo.
La mente «sabe», y ahi reside el problema. Tu mente sabe, tu sabes, pero ?que es lo que sabes? Sabes lo que crees. No importa si es bueno o malo, adecuado o inadecuado, correcto o incorrecto. Has sido educada para creer que eso es malo, y de inmediato, haces ese juicio. En ese momento empieza el drama y el conflicto.
Mas adelante piensas en ese hombre, y solo con pensar en el, tus hormonas vuelven a aumentar. Dada la poderosa memoria de la mente, es como si tu cuerpo volviese a verlo de nuevo. El cuerpo reacciona porque la mente piensa en ello. Si la mente dejase al cuerpo en paz, la reaccion se desvaneceria como si nunca hubiese tenido lugar.
Pero la mente lo recuerda, y como sabes que no esta bien, empiezas a juzgarte. La mente dice que no esta bien e intenta reprimir lo que siente. Pero, cuando tratas de reprimir tu mente, adivina que ocurre. Piensas todavia mas en ello. Entonces vuelves a ver a ese hombre, y aunque esta vez la situacion sea distinta, tu cuerpo reacciona con mayor fuerza.
Si la primera vez hubieses liberado el juicio, ahora quizas al verlo por segunda vez, no experimentarias ninguna reaccion. Sin embargo, en estos momentos, al verlo, tienes sentimientos sexuales, juzgas esos sentimientos y piensas: «Oh, Dios mio, no esta bien. Soy una mujer terrible». Necesitas ser castigada; eres culpable; y de este modo entras en una espiral descendente, por nada, porque todo esta en la mente. Quizas ese hombre ni siquiera ha advertido tu existencia. Empiezas a imaginarte toda la escena, haces suposiciones y llegas a desearlo todavia mas. Entonces, por la razon que sea, lo conoces, hablas con el y te resulta maravilloso. Al final se convierte en una obsesion; es muy atractivo, pero te da miedo.
Acabas haciendo el amor con el y es, a la vez, la mejor y la peor experiencia que has tenido. Ahora realmente
