quedarse y salvarle de Joe, y de si mismo-. Tuve una novia que se ponia una manta electrica y comia chocolate. Decia que era la unica cosa que le ayudaba con los calambres y esos subitos cambios de humor.

– ?No tengo ni calambres, ni repentinos cambios de humor! -?No se suponia que los hombres odiaban hablar de esas cosas? ?No se suponia que les daba corte? Pero ninguno de los dos parecia sentir verguenza. De hecho, Joe la miraba como si estuviera intentando no reirse.

– Tal vez deberias tomar Midol -anadio Joe con una sonrisa, aunque sabia perfectamente bien que lo que ella tenia no se curaba con Midol.

Kevin asintio con la cabeza. El dolor de cabeza de Gabrielle se le paso a las sienes y ya no le importo rescatar a Kevin de Joe Shanahan ni que acabara en chirona. Le daba igual que terminara preso con una bola de hierro atada al pie, tenia la conciencia tranquila. Gabrielle se llevo las manos a las sienes como si asi pudiera librarse del dolor.

– Nunca la he visto tan cabreada -dijo Kevin como si ella no estuviera alli delante de el.

Joe ladeo la cabeza y fingio estudiarla.

– Tuve una novia que me recordaba a una mantis religiosa una vez al mes. Si decias algo incorrecto, te arrancaba la cabeza de un mordisco. Sin embargo, el resto del tiempo era realmente dulce.

Gabrielle apreto los punos. Queria dar punetazos a alguien. Alguien de ojos y pelo oscuro. La estaba obligando a tener malos pensamientos. La estaba obligando a crear mal karma.

– ?Que novia fue esa? ?La que te dejo a los dos meses?

– No me dejo. La deje yo. -Joe se acerco a Gabrielle y le paso un brazo alrededor de la cintura. La apreto contra el y le acaricio la piel a traves del delgado nailon de la blusa-. Dios mio, me encanta cuando te pones celosa -le susurro en voz baja y sensual justo encima del oido-. Se te pone una mirada muy sexy.

Su calido aliento le hizo arder la piel y solo tenia que girar la cabeza un poquito para que le acariciara la mejilla con los labios. El embriagador olor de su piel se le subio a la cabeza, y se pregunto como un hombre tan horrible podia oler tan bien.

– Aunque pareces normal -dijo-, realmente eres un demonio del infierno. -Y le clavo un codo con fuerza en las costillas. Joe solto una bocanada de aire y ella aprovecho para escapar rapidamente de su abrazo.

– Supongo que esto quiere decir que no me comere una rosca esta noche -grazno Joe mientras se agarraba el costado.

Kevin, el traidor, se rio como si el detective fuera un comediante.

– Me voy a casa -dijo Gabrielle, y salio de la habitacion sin mirar atras. Lo habia intentado. Si Kevin se incriminaba en su ausencia, a ella, desde luego, no iba a remorderle la conciencia.

Kevin oyo el portazo al cerrarse la puerta de atras, luego volvio a mirar al novio de Gabrielle.

– Esta realmente cabreada contigo.

– Lo superara. Odia que mencione a mis otras novias. -Joe cambio el peso de pie y cruzo los brazos-. Me dijo que salisteis un par de veces.

Kevin busco indicios de celos pero no vio ninguno. Habia visto la posesiva manera en que Joe tocaba a Gabrielle y como se besaban esa manana. Hacia tiempo que conocia a Gabrielle y ella solia salir con hombres altos pero delgados. Este tio era diferente. Tenia complexion musculosa y fuerza bruta. Debia de estar enamorada.

– Salimos algunas veces, pero nos llevamos mejor como amigos -le aseguro a Joe. En realidad, el habia estado mas interesado en ella que ella en el-. No tienes de que preocuparte.

– No me preocupo. Solo era curiosidad.

Kevin siempre habia admirado a los hombres que tenian confianza en si mismos, y Joe la tenia a espuertas. Si hubiera tenido buenos ingresos ademas de buena apariencia, lo mas probable es que Kevin lo hubiera odiado a simple vista. Pero se veia tan perdedor que no se sentia en absoluto amenazado.

– Creo que seras bueno para Gabrielle -dijo.

– ?Por que?

Porque la queria distraida durante los dias siguientes y Joe parecia ser capaz de mantenerla ocupada.

– Porque ninguno de vosotros espera demasiado de vuestra relacion -contesto, y se fue a su oficina. Meneo la cabeza al entrar y se sento en su escritorio. El novio de Gabrielle era un perdedor sin expectativas que tan solo se conformaba con ser capaz de subsistir.

No como Kevin. El no habia nacido rico como Gabrielle, o guapo como Joe. El era el sexto de una familia mormona con once hijos que vivian en una pequena granja como sardinas en lata. Era normal que pasara desapercibido. Salvo por la leve variacion en el color del pelo y las diferencias obvias de genero, todos los ninos Carter eran iguales.

Excepto una vez al ano, en los cumpleanos, no habia habido una atencion especial para cada uno. Habian sido como un todo. Un clan. A la mayoria de sus hermanos y hermanas les habia encantado crecer en una familia numerosa. Habian sentido una union, una cercania especial con los otros hermanos. Pero Kevin no. El se habia sentido invisible. Y lo habia odiado.

Toda su vida habia trabajado duro. Antes de la escuela, despues de la escuela y todos los veranos, y asi durante muchos anos. No le habian dado nada salvo ropas de segunda mano y un par de zapatos nuevos cada otono. Aun trabajaba duro, pero ahora se divertia haciendolo. Y si habia cosas que queria y no tenia el dinero para obtenerlas de manera legal habia otras maneras de conseguirlo. Siempre habia otras alternativas.

El dinero otorgaba poder. Sin eso un hombre no era nada. Era invisible.

Capitulo 6

Gabrielle encontro finalmente la paz interior que habia estado buscando durante todo el dia flotando en medio de una piscina para ninos en el patio trasero de su casa. Poco despues de regresar de la tienda, habia llenado la piscina y se habia puesto un biquini plateado. La piscina tenia dos metros y medio de largo y unos setenta y cinco centimetros de profundidad. El borde estaba decorado con animales selvaticos azules y anaranjados. Flores silvestres, petalos de rosas y rodajas de limon flotaban en el agua ayudandola a aliviar la tension nerviosa gracias al perfume de flores y citricos. Olvidarse por completo de Joe era imposible, por supuesto, pero servia para recargarse de energia positiva y relegarlo al fondo de la mente.

Era la primera oportunidad que tenia para probar el filtro solar y se habia restregado la piel con una mezcla de aceite de sesamo, germen de trigo y lavanda. La lavanda habia sido una inspiracion de ultima hora, una apuesta personal. No tenia propiedades de proteccion, pero si curativas en caso de que se quemara. Y ademas, su perfume ocultaba el olor de las semillas, asi no atraeria la atencion de insectos hambrientos en busca de alimento.

De vez en cuando levantaba el borde del bikini comprobando el bronceado. A lo largo de toda la tarde, la piel habia adquirido un tono dorado sin el mas leve indicio ele rojez.

A las cinco y media, su amiga Francis Hall Valento Mazzoni, ahora simplemente Hall otra vez, llego de visita para regalarle a Gabrielle un tanga y un sosten a juego. Francis era la duena de Naughty or Nice, la tienda de lenceria a media manzana de Anomaly y la visitaba a menudo con las ultimas novedades en ropa interior escotada o provocativos camisones. Gabrielle no tenia corazon para decirle a su amiga que no usaba ropa interior picante. Con lo cual, la mayor parte de los regalos iban a parar a la caja que guardaba en el armario. Francis era rubia y de ojos azules, tenia treinta y un anos y se habia divorciado dos veces. Habia tenido mas relaciones de las que Gabrielle podia recordar y creia que la mayoria de los problemas entre hombres y mujeres se solucionaban con un par de braguitas de regaliz.

– ?Como te va el tonico que te hice? -pregunto Gabrielle a su amiga, que se sento en una silla de mimbre bajo el toldo del porche.

– Mejor que la mascarilla de harina de avena o el mejunje para el sindrome premenstrual.

Gabrielle rozo con los dedos la superficie del agua, agitando las flores silvestres y los petalos rosados. Se pregunto si eran los tratamientos los que fallaban o la poca paciencia de su amiga. Francis buscaba siempre remedios rapidos, el camino mas facil. Nunca se molestaba en buscar en su alma para encontrar la paz interior y la felicidad personal. Como consecuencia, su vida era un caos. Era un iman para los perdedores, y tenia mas rollos que un revistero. Pero Francis tambien tenia virtudes que Gabrielle admiraba. Era muy divertida y brillante,

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