– ?Soy yo que?
– Huelo a Krispies de arroz. -Se acerco a ella y enterro la cabeza-. Claro que eres tu.
– Es mi mantequilla corporal de Marshmallow Fluff.
– ?Mantequilla corporal? -?Oh, Dios! ?De veras creia ella que no iban a acabar en la cama juntos otra vez?-. He estado pensando en ti todo el dia. -Le cogio por la nuca y apreto la frente contra la de ella-. Desnuda.
Bajo su pulgar, el pulso de Maddie latia a traves de las venas, casi tan fuerte como el de Mick por su cuerpo.
– Vuelvo a estar de abstinencia.
– ?Vuelves a ser una especie de… celibe?
– Si.
– Puedo hacer que cambies de idea.
Intentaba convencer a una mujer de que estuviera con el, algo que normalmente no hacia. O querian o no querian.
– Esta vez no -dijo, aunque no parecia muy convencida.
Pero en lo tocante a Maddie, nada era normal.
– Te encanta como te beso y acaricio tu cuerpo. ?Te acuerdas?
– Yo, e… -tartamudeo ella.
Normalmente no pensaba en una mujer ni se obsesionaba con ella todo el dia. No se preguntaba que estaria haciendo, si estaba trabajando o buscando ratones muertos, ni como iba a conseguir que ella volviera a desnudarse.
– Ya te has preparado para irte a la cama. -Rozo la boca de Maddie con los labios y ella los abrio un poco en un leve jadeo. Normalmente no perdia el tiempo porque habia otras a las que no necesitaba convencer-. Ya sabes lo que quiero.
– Miau.
Maddie retrocedio y el retiro su mano.
– Tengo que comprar comida para gatos.
Mick miro la cabecita blanca que asomaba de la cazadora tejana de Maddie. ?Aquel gato era un diablillo!
– Buena chica, Bola de nieve -dijo Maddie acariciando la cabeza de la gatita, luego le miro y se volvio hacia la entrada de la tienda-. Vigilalo. Es un hombre muy malo.
Capitulo 13
El fino collar tenia brillos rosados y un pequeno cascabel rosa, y cuando Maddie fue hasta la carretera a buscar el correo a eso de las tres, se lo encontro en el buzon. Sin ninguna nota, sin tarjeta alguna, solo el collar.
Mick era la unica persona que sabia lo de Bola de nieve. Maddie no se lo habia contado a sus amigas por temor a que se murieran del susto. ?Maddie Jones propietaria de un gato? Imposible. Habia pasado la mayor parte de su vida odiando a los gatos, pero alli estaba, con el collar rosa en la mano, mirando una bolita de pelo blanco acurrucada en la silla de su despacho.
Cogio a la gatita con las dos manos y la levanto hasta tenerla cara a cara.
– Esta es mi silla. Te hare una cama.
Llevo a la gatita hasta el lavadero y la dejo sobre una toalla doblada dentro de una caja de Amazon.
– Regla numero uno: yo soy la jefa. Regla numero dos: no te puedes subir a los muebles y dejarlos llenos de pelos.
Se arrodillo y le puso el collar.
– Miau.
Maddie la miro con el ceno fruncido.
– Miau.
– Muy bien. Estas monisima. -Se levanto y senalo a la gatita-. Regla numero tres: te dejare entrar y te dare comida. Y hasta aqui llego. No me gustan los gatos.
Giro sobre sus talones y salio del lavadero. El tintineo del cascabel la siguio hasta la cocina y miro hacia abajo. Suspiro y saco una guia telefonica de un cajon. Hojeo las paginas amarillas, busco el telefono movil y marco los siete numeros.
– Mort -respondio un hombre que no era Mick.
– ?Se puede poner Mick?
– No suele llegar hasta las ocho.
– ?Podria darle un mensaje de mi parte?
– Deje que busque un boligrafo. -Hubo una pausa y luego-: Vale.
– Mick, gracias por el collar rosa. Bola de nieve.
– ?Ha dicho «Bola de nieve»?
– Si. Firmado «Bola de nieve».
– De acuerdo.
– Gracias.
Maddie colgo y cerro la guia telefonica. A las ocho y diez, mientras Maddie estaba hojeando una revista de crimenes, sono el telefono.
– Hola.
– Tu gata me ha llamado.
El mero sonido de la voz de Mick la hacia sonreir, lo cual era muy mala senal.
– ?Que queria?
– Darte las gracias por el collar.
Maddie miro a Bola de nieve tumbada en el sillon rojo, lamiendose una pata y saltandose a la torera la regla numero dos.
– Tiene buenos modales.
– ?Que vas a hacer esta noche?
– Ensenar a Bola de nieve que tenedor tiene que usar.
Mick se rio.
– ?Cuando se va a la cama?
Hojeo las paginas de la revista y su vista fue a parar a un articulo sobre un hombre que habia asesinado a sus tres bellas esposas.
– ?Por que?
– Quiero verte.
Maddie tambien queria verlo a el. ?Aquello era fatal! Y ese era el problema. No queria sentirse feliz solo con oir su voz por el telefono. No queria verlo en el aparcamiento y recordar el contacto de sus manos y de su boca. Cuanto mas lo veia, mas pensaba en el y mas lo deseaba, mas se liaban sus vidas.
– Sabes que no puedo -dijo pasando unas paginas.
– Ven conmigo a Hennessy y por favor traete la camara.
Detuvo la mano.
– ?Me estas ofreciendo la posibilidad de hacer fotos dentro de tu bar?
– Si.
Normalmente no solia tomar fotos para sus libros, pero no seria ningun problema si lo hacia.
– Quiero verte.
– ?Me estas sobornando?
Hubo un silencio en la linea.
– ?Es eso un problema? -pregunto Mick.
?Lo era?
– Solo si crees que voy a acostarme contigo por unas cuantas fotos.
– Cielo -dijo a traves de lo que parecia un suspiro de exasperacion-, me gustaria que desnudarte fuera tan
