facil, pero no.

Solo porque fuera a Hennessy y sacara algunas fotos no significaba que nadie tuviera que acabar quitandose la ropa. Habia vivido sin sexo durante cuatro anos. Era evidente que tenia bastante autocontrol.

Si aceptaba e iba, estaria utilizando la innegable atraccion que existia entre ambos para conseguir sus propositos. Tal como el estaba usando el deseo de ella de fotografiar el interior del bar para conseguir los suyos. Se pregunto si su conciencia se rebelaria y declinaria la tentadora oferta, pero tal como ocurria de vez en cuando en su vida, en lo referente a su trabajo y sus escrupulos, su conciencia guardo silencio.

– Ahi estare.

Despues de colgar el telefono respiro hondo y contuvo la respiracion. Entrar en ese bar no iba a ser lo mismo que entrar en cualquier otra escena del crimen que habia pisado y explorado. Entranaba una cuestion personal.

Suspiro. Habia visto fotos de la escena del crimen y leido los informes. Veintinueve anos despues no seria un problema. Se habia sentado, separada por una mampara, en frente de asesinos que le contaban exactamente lo que harian con su cuerpo si alguna vez tenian la oportunidad. Comparado con esa pesadilla, entrar en Hennessy iba a ser coser y cantar. Ningun problema.

Hennessy estaba pintado de un indescriptible color gris y era mas grande de lo que parecia desde fuera. En el interior habia dos mesas de billar y una pista de baile a ambos lados de la larga barra. En medio, tres escalones conducian al nivel inferior, que estaba rodeado de una barandilla blanca y donde habia diez mesas redondas. Hennessy nunca habia tenido la reputacion de acoger chicas malas e indomables que tenia Mort. Era mas tranquilo y era famoso por las buenas copas y la buena musica. Y durante un tiempo, por el asesinato. Hennessy habia sobrevivido a esto ultimo, hasta que cierta escritora sobre crimenes reales aterrizo en la ciudad.

Mick estaba detras de la barra y echaba ginebra South en una coctelera. Levanto la mirada hacia Maddie y hacia su resplandeciente cabello, distinguiendo mechas cobrizas en la cola en que se habia recogido el pelo, luego volvio a mirar la botella que tenia en las manos.

– Mi bisabuelo construyo este bar en mil novecientos veinticinco.

Maddie dejo la camara en la barra y miro a su alrededor.

– ?Durante la prohibicion?

– Si. -Senalo el nivel inferior-. Esa parte era un comedor. Hacia y vendia alcohol etilico en la trastienda.

Maddie le miro con aquellos grandes ojos marrones que se volvian carinosos y sexys cuando el le besaba el cuello. En aquel momento tenia los ojos muy abiertos, como si estuviera viendo fantasmas.

– ?Alguna vez lo pillaron? -pregunto Maddie mirando a su alrededor otra vez, con la mente absorta y ajena a Mick, que intentaba por todos los medios entablar una conversacion.

Cuando abrio la puerta de atras y la vio alli plantada, parecia muy tensa, tuvo que controlar su primer impulso de empujarla contra la pared y besarla hasta dejarla sin aliento.

– No. -Mick sacudio la cabeza.

Ambos sabian que ella habia ido a hacer fotos y Mick se sorprendio de lo tensa que se encontraba dentro del bar. Penso que se alegraria. Le estaba dando lo que queria, pero Maddie no parecia feliz. Parecia a punto de desmoronarse.

– La ciudad era demasiado pequena e insignificante en aquellos tiempos y mi bisabuelo se llevaba bien con todo el mundo. Cuando acabo la prohibicion, destruyo el interior del local y lo convirtio en un bar. A excepcion del mantenimiento y algunas restauraciones necesarias, esta igual que entonces. -Mick anadio un chorrito de vermut y luego tapo la coctelera-. Mi bisabuelo convirtio esta zona de aqui en una pista de baile y mi padre trajo las mesas de billar. -Agito la ginebra de primera calidad y el vermut con una mano y busco debajo de la barra con la otra-. He decidido dejarlo como esta.

Coloco primero una y luego otra copa helada de Martini sobre la barra. Anadio unas aceitunas pinchadas en palillos y, mientras lo servia, recorrio con la mirada la firme mandibula de Maddie y el cuello, y bajo hasta la blusa blanca y el primer boton que amenazaba peligrosamente con abrirse y ofrecerle una magnifica vision del escote.

– He puesto mi dinero y mi energia en Mort. La semana que viene mi colega Steve y yo nos reuniremos con un par de inversores para hablar de montar un negocio de excursiones en helicoptero por esta zona. ?Quien sabe si resultara? Llevar bares es lo que se hacer, pero en realidad me gustaria diversificar el negocio y tengo otros intereses. Asi no me siento como si estuviera estancado.

Empujo la copa de Martini hacia ella y se planteo si habia oido lo que habia dicho.

Los dedos de Maddie tocaron la base de la copa.

– ?Por que te sientes como si estuvieras estancado?

Si le habia oido.

– No lo se. Tal vez porque de nino no veia el momento de salir cagando leches de aqui. -Cogio el palillo del Martini y mordio la aceituna-. Pero aqui estoy.

– Tu familia esta aqui. Yo no tengo familia… bueno, salvo unos primos que conoci brevemente. Si tuviera un hermano o una hermana, me gustaria vivir cerca de ellos. Al menos supongo que lo haria.

Recordo que su madre habia muerto cuando ella era pequena.

– ?Donde esta tu padre?

– No lo se. No lo conoci. -Removio el Martini con las aceitunas-. ?Como sabes lo que bebo?

Mick se pregunto si habia cambiado de tema a proposito.

– Conozco todos tus secretos. -Maddie se alarmo un poco y el sonrio-. Recuerdo que estabas tomando un Martini la primera noche que te vi.

Mick dio la vuelta a la barra y se sento a su lado. Maddie se volvio hacia el y Mick puso un pie entre los de ella encima de la anilla metalica del taburete. Maddie llevaba una falda negra y la rodilla forzaba la tela a subir por encima de los lisos muslos.

– ?En serio?

Maddie cogio la copa y le miro por encima. Vacio la mitad de la copa de un trago. Tragaba su mejor ginebra como si fuera agua, y si no iba con cuidado, Mick tendria que llevarla a casa en coche, lo cual no era mala idea.

– Me sorprende que te acuerdes de algo mas que de la tentadora oferta de Darla de ensenarte el culo -dijo ella relamiendose el labio inferior.

– Recuerdo que esa noche te portaste como una sabihonda. -Le cogio las manos y le acaricio los dedos con el pulgar-. Me pregunte como seria besarte en esa boca de listilla.

– Ahora ya lo sabes.

– Si. -Repaso el rostro de Maddie con la mirada, las mejillas, las mandibulas y los labios humedos, y volvio a mirarla a los ojos-. Ahora que lo se, pienso en todos los lugares en que no te bese la otra noche.

Maddie dejo la copa sobre la barra.

– Dios, eres bueno.

– Soy bueno en un monton de cosas.

– Sobre todo en decir lindezas a una mujer como si lo sintieras de verdad.

Mick dejo caer la mano.

– ?No crees que sienta de verdad?

Maddie cogio la camara y giro en el taburete. Mick quito el pie y ella se levanto.

– Estoy segura de que lo sientes de verdad. -Le dio la espalda y levanto la camara-. Todas las veces que lo dices y a todas las mujeres a las que se lo dices.

Mick cogio la copa y tambien se levanto.

– ?Crees que se lo he dicho a otras mujeres?

Enfoco y tomo una foto de las mesas vacias.

– Por supuesto -respondio Maddie mientras las luces estroboscopicas lanzaban destellos.

Aquello le dolio, sobre todo porque no era cierto.

– Bueno, cielo, no te valoras lo bastante.

– Claro que me valoro lo bastante. -Otro clic, un destello y luego anadio-: Pero se como son las cosas.

Mick dio un trago, y la fria ginebra le calento la garganta y se asento en el estomago.

– Dime lo que crees que sabes.

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