– Lo ultimo que necesito es un gato deforme y cabezon.
– Miau.
– Chist. Te voy a encontrar un buen hogar.
El punetero gatito habia empezado a ronronear como si fueran a ser amigos. Tan en silencio como pudo, bajo los escalones y cruzo la fria hierba de puntillas hasta el jardin de los Allegrezza. En la cocina estaba encendida una luz y a traves de la puerta corredera de cristal veia a Louie prepararse un bocadillo.
– Esta gente te encantara -susurro.
– Miau.
– En serio. Tienen un nino, y los ninos adoran a los gatitos. Tu haz alguna moneria y ya estas dentro.
Lo dejo en la terraza y luego corrio como alma que lleva el diablo hasta su casa, cerro la puerta con llave y bajo las persianas. Se sento en el sofa y reclino la cabeza hacia atras. Silencio. Gracias a Dios. Cerro los ojos y se dijo a si misma que habia hecho una buena obra. Podia haberlo espantado tirandole algo. El pequeno Pete Allegrezza era un buen chico. Lo mas probable es que quisiera un gato, y le daria un buen hogar. Era obvio que hacia tiempo que no comia, y sin duda Louie lo oiria y le daria un pedazo de carne. Maddie era lo que se dice una jodida santa.
– Miau.
– ?Te estas quedando conmigo? -Se sento erguida y abrio los ojos.
– Miau.
– De acuerdo, he intentado ser buena. -Entro como una furia en su dormitorio y se puso unas chancletas-. Estupido gato.
Volvio al salon, abrio la puerta de atras y cogio al gatito. Lo sostuvo delante de su cara y le miro a los ojos fantasmales.
– Eres demasiado estupido para saber que te habia encontrado un buen hogar.
– Miau.
Era su karma. Mal karma. Estaba claro que era una venganza por algo que habia hecho. Cogio el bolso con la mano libre y encendio las luces de fuera, que estaban al lado de la puerta del lavadero. Cuando salio de la casa, abrio el coche con el mando a distancia.
– Ni se te ocurra aranar la tapiceria -dijo mientras dejaba al gato en el asiento del pasajero.
Era domingo por la noche y el refugio para animales estaba cerrado. Soltar al gato en cualquier lado no era una opcion. Conduciria hasta la otra orilla del lago y lo dejaria en el umbral de una puerta para que el maldito bicho no consiguiese encontrar el camino de regreso.
Apreto el boton de encendido. No era una desalmada. No lo iba a dejar en algun sitio que tuvieran un gran pit bull encadenado en el jardin. No queria ese tipo de karma.
Puso la marcha atras y miro al gatito sentado en su cara tapiceria de piel que la miraba a los ojos.
– «Hasta la vista,
– Miau.
Mick entro el Dodge en el aparcamiento de la tienda de comestibles D-Lite y lo dejo en un hueco a pocos metros de las puertas principales. Al entrar habia visto el Mercedes negro aparcado bajo una de las brillantes luces del parking. Aunque el no habia visto nunca el coche, todo el mundo en la ciudad sabia que Madeline Dupree conducia un Mercedes negro como Batman. Dentro de las lunas ligeramente tintadas, Mick podia distinguir el perfil de la cabeza y la cara de Maddie. Se acerco al coche y dio unos golpecitos en la ventana del conductor. Sin un sonido, el cristal se bajo milimetro a milimetro. La luz del aparcamiento resplandecia en la ventana y de repente estaba mirando los ojos marron oscuro de la mujer que le habia vuelto loco la noche anterior.
– Bonito coche.
– Gracias.
– Miau.
Mick miro la bola de pelo blanca que estaba en el regazo de Maddie.
– Oye, Maddie, tienes un gatito en el…
– No lo digas.
Mick se echo a reir.
– ?Cuando te has comprado un gato?
– No es mio. Yo odio los gatos.
– Entonces ?por que esta en tu… regazo?
– No se va. -Se volvio y miro hacia delante con las manos agarradas al volante-. He intentado encontrarle un hogar al otro lado del lago. Incluso le habia elegido una casa y todo. Una muy bonita con postigos amarillos.
– ?Y que ha pasado?
Maddie sacudio la cabeza.
– No lo se. Estaba subiendo de hurtadillas al porche, preparada para dejar al gato y salir corriendo, cuando la jodida cosita ronroneo y restrego la cabeza contra mi barbilla. -Levanto la mirada hacia Mick mientras fruncia las cejas-. Y aqui estoy, pensando en todos esos anuncios de comida para gatos de la television y preguntandome si debo comprar Whiskas o Fancy Feast.
Mick rio.
– ?Como se llama?
Maddie cerro los ojos y susurro:
– Bola de nieve.
La risa se convirtio en carcajadas y Maddie abrio mucho los ojos y le miro.
– ?Que?
– ?Bola de nieve?
– Es blanco.
– Miau.
– Es un nombre muy infantil.
– Y eso lo dice un tipo que le puso Princesa a su caniche.
Su risa se extinguio.
– ?Como sabes lo de Princesa?
Maddie abrio la puerta del coche y saco un pie.
– Tu hermana me lo dijo. -Subio la ventana, cogio al gatito en la mano libre y bajo del coche-. Y antes de que empieces a ponerte mandon, tu hermana aparecio en mi porche esta tarde para hablarme de tus padres.
– ?Que te conto?
– Muchas cosas. -Cerro la puerta y puso los seguros-. Pero sobre todo creo que queria hacerme creer que de ninos erais felices como perdices hasta que Alice Jones se mudo a la ciudad.
– ?La has creido?
– Claro que no. -Coloco al gatito dentro de su cazadora tejana y se colgo el bolso grande del hombro. El mismo bolso grande en el que llevaba la Taser-. Sobre todo cuando dejo escapar que tu madre hizo una hoguera con la ropa de tu padre.
– Si, ya me acuerdo. -No era ningun secreto-. Recuerdo que la hierba del jardin delantero tardo mucho en volver a crecer.
En aquel tiempo debia de tener cinco anos. Un ano antes de que su madre se perdiera por completo.
– Y por si hubieras oido el rumor, no, no se va a hacer ninguna pelicula protagonizada por Colin Farrell y Angelina Jolie.
Mick habia oido el rumor y fue un alivio enterarse de que no era cierto.
– ?Vas en pijama?
El gatito asomo la cabeza por la cazadora cuando Maddie miro hacia abajo.
– Crei que nadie se daria cuenta.
– Yo me he dado cuenta.
– Si, pero anoche llevaba un pantalon de pijama como este. -Levanto la mirada y una sonrisita sexy modelo sus labios-. Aunque solo por muy poco tiempo.
Ademas, ella no pensaba que volvieran a practicar el sexo juntos. ?De acuerdo?
– ?Eres tu? -pregunto Mick.
