– Bueno, no es un secreto que las cosas se rompian. Estoy segura de que el sheriff Potter te ha hablado de la vez en que mi madre prendio fuego a la ropa de mi padre.

En realidad el sheriff no lo habia mencionado.

– Mmm.

– Tenia el fuego controlado. No habia necesidad de que los vecinos llamaran a los bomberos.

– Tal vez estaban preocupados porque esta zona es forestal y no cuesta mucho provocar un incendio.

Meg se encogio de hombros.

– Era mayo, asi que no era muy probable. La temporada de incendios no empieza hasta mas tarde.

Lo que no significaba que el fuego no pudiera haber causado serios danos, pero Maddie penso que era inutil y contra-productivo discutir y tenia que acelerar las cosas.

– ?Que recuerdas de la noche en que tus padres murieron?

Meg miro la pantalla vacia del televisor.

– Recuerdo que habia hecho calor aquel dia y mama nos llevo a Mick y a mi a la playa a nadar. Mi padre solia venir con nosotros, pero aquel dia no vino.

– ?Sabes por que?

– No. Sospecho que estaba con la camarera.

Maddie no se molesto en recordarle que la camarera tenia un nombre.

– Despues de que fuerais a la playa ?que paso?

– Fuimos a casa a cenar. Papa no estaba en casa, pero aquello no era raro. Estoy segura de que estaba trabajando. Recuerdo que aquella noche pudimos pedir lo que quisimos para cenar. Mick pidio perritos calientes y yo pizza. Despues comimos helado y vimos Donny & Mary. Recuerdo que lo vimos porque Mick estaba emperrado en que tenia que ver a Donny y Mary Osmond, pero luego quiso ver El increible Hulk, asi que se animo. Mi madre nos metio en la cama, pero a eso de la media noche, me desperte porque la oi llorar. Baje de la cama y fui a su habitacion, y estaba sentada en un lado de la cama completamente vestida.

– ?Por que lloraba? -Maddie se inclino hacia delante.

– Porque mi padre tenia otra aventura -dijo Meg dirigiendose Maddie.

– ?Te lo dijo ella?

– Claro que no, pero yo tenia diez anos. Sabia lo que eran las aventuras. -Meg entorno la mirada-. Mi padre no nos habria dejado por ella. Se que en realidad no lo habria hecho.

– Alice creia que si.

– Todas lo creian. -Meg rio sin ganas-. Preguntales. Preguntaselo a Anna van Damme, Joan Campbell, Katherine Howard y Jewel Finley. Todas creyeron que iba a dejar a mi madre por ellas, pero nunca lo hizo. Nunca la dejaba y tampoco la habria dejado por esa camarera.

– Alice Jones. -Maddie casi sintio lastima por Meg, que habia recitado los nombres de las amantes de su padre.

– Si.

– ?Jewel Finley? ?No era amiga de tu madre?

– Si -resoplo Meg-. ?Vaya amiga!

– ?Ocurrio algo fuera de lo normal ese dia?

– Creo que no.

Maddie apoyo los codos en las rodillas, se inclino hacia delante y miro a Meg a los ojos.

– Normalmente cuando una mujer que parece cuerda mata a su marido y luego se suicida, es que algo ha sobrecargado la tension de esa relacion. Normalmente se cree que a la persona que le afecta mas la tension se siente mas indefensa, como si fuera a perderlo todo y, por tanto, no tuviera ya nada que perder. Si no era la infidelidad de tu padre, entonces tenia que ser otra cosa.

– Tal vez solo planease asustarlo con la pistola. Tal vez queria asustarlo y que las cosas volvieran a su cauce.

Normalmente aquella era la excusa, pero rara vez la verdad.

– ?Eso es lo que crees?

– Si. Tal vez los encontrara juntos desnudos.

– Los dos estaban vestidos. Alice estaba detras de la barra y tu padre delante. Estaban a tres metros de distancia.

– ?Ah! -Se mordio la una del pulgar-. Sigo creyendo que fue alli para asustar a papa y las cosas se desmadraron.

– Lo crees, pero no lo sabes.

Meg dejo caer la mano y se puso de pie.

– Mi madre amaba a mi padre. No creo que fuera alli con la intencion de matar a nadie. -Se coloco el bolso en el hombro-. Tengo que volver a casa.

Maddie se levanto.

– Bueno, gracias por tu ayuda -dijo, y acompano a Meg hasta la puerta-. Te lo agradezco.

– Si puedo aclararte algo, llamame.

– Lo hare.

Maddie entro en el salon y apago la grabadora. Sentia lastima por Meg, verdadera lastima. Meg era una victima del pasado, igual que ella, pero Meg era mayor que Mick y Maddie y recordaban mas aquella horrible noche. Meg tambien recordaba mas de lo que estaba dispuesta a contar. Mas de lo que queria que Maddie supiera, pero estaba bien… por el momento. Maddie habia escrito el primer capitulo del libro, pero se habia parado para trabajar en la cronologia. Cuando llego a la secuencia de…

– Miau.

Maddie volvio la cabeza atras.

– Por el amor de Dios. -Se acerco hasta la puerta de cristal y miro el gatito-. Vete.

– Miau.

Tiro de la cuerda de las persianas y las cerro para no ver mas al molesto gato. Entro en la cocina y se preparo una cena baja en calorias. Comio delante del televisor con el sonido apagado. Despues de cenar, se dio un bano y se froto la piel con un exfoliante de vainilla. En el marmol, junto a la toalla, tenia un frasco de mantequilla corporal Marshmallow Fluff. Lo habia recibido por correo en su casa de Boise el dia anterior y se lo habia metido en el bolso.

?Cielos!, ?hacia solo un dia que habia hablado con Trina, habia hecho la prueba del vestido de dama de honor y se habia acostado con Mick? Quito el tapon de la banera y se levanto. Habia sido una chica muy trabajadora.

Maddie se seco, se puso la crema, los pantalones del pijama a rayas y una camiseta rosa, luego se fue a la sala y cogio la grabadora de la mesa de cafe donde aun estaba. En la television daban un anuncio de un telefono movil y la apago con el mando a distancia. Queria volver a oir los recuerdos de Meg de la noche en que su madre habia matado a dos personas y luego se habia suicidado.

– Miau.

– ?Maldita sea! -Tiro del cordon de las persianas y alli, sentado como una bola de nieve blanca en las oscuras sombras de la tarde, estaba su torturador. Con los brazos en jarras miro al gatito a traves del cristal-. Estas acabando con mi paciencia.

– Miau.

Maddie no comprendia como podia armar tanta bulla con aquella boquita.

– ?Vete!

Como si lo hubiera entendido, el gatito se levanto, camino en circulo y luego se sento en el mismo lugar.

– Miau.

– Ya lo he oido.

Maddie fue al lavadero, se enfundo una cazadora tejana y salio por la puerta corredera de cristal dando grandes zancadas. La dejo abierta y cogio al gatito. Era tan pequeno que cabia entero en una mano.

– Seguro que tienes pulgas o gusanos.

– Miau.

Sostenia el gato a distancia.

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