Ella se echo a reir.
– No hago mas que acordarme de la frase de una pelicula que vi hace anos: no esta mal ser el rey.
– Yo no soy un rey.
– Como si lo fueras -su sonrisa palidecio-. En serio, Stone, te agradezco mucho todo esto. El tiempo que llevo contigo esta siendo maravilloso. Casi no me puedo creer lo que me ha ocurrido en estos ultimos meses.
La confianza en si misma flaqueo, y aunque hubiera jurado que enrojecia, era dificil de decir con aquella luz tan tenue.
– Me alegro de haber podido ayudarte -dijo, sintiendo que el orgullo crecia en su interior. Eso era lo que queria: cambiar su vida. Le habia dado mas de lo que tenia antes. Ahora le iba mejor por haberle conocido a el, y eso le complacia, aunque sabia que con el tiempo tendria que dejarla libre y seguir sin ella. No tenian futuro juntos.
Ese era al menos el plan inicial, pero estando en aquel momento alli, en aquel restaurante, con Cathy tan preciosa y la musica de fondo, no estaba ya tan seguro. Aunque seguia teniendo la certeza de que tenia que marcharse, sabia tambien que iba a echarla de menos mas de lo que habia planeado. Mas de lo que queria. Pero cuando llegase el momento, la dejaria marchar y terminaria por olvidarla, porque era solo un medio para llegar a un fin. Una forma de compensar el pasado.
Pero tenian aquella noche, y el tiempo que les quedara despues, y estaba decidido a aprovecharlo hasta el ultimo segundo.
Art volvio con el champan y lo sirvio. Le pregunto a Stone cuando queria que empezase a servirles la cena y el le contesto que les diera veinte minutos.
Cathy miro a su alrededor.
– No se como has conseguido preparar algo asi.
– Ha sido cosa de Ula.
Cathy se sonrio.
– Es una mujer increible. Me sorprende que no hayas conseguido meterla en el negocio.
– Lo he pensado, no creas, pero prefiero tenerla en casa. Todo va como la seda con ella, y teniendo en cuenta el tiempo que paso alli, lo necesito.
Cathy apoyo los brazos en la mesa.
– No es cosa mia, y seguramente vas a enfadarte… -empezo.
– Pero vas a decirmelo de todas formas.
Ella asintio.
– No es tan malo. No voy a decir que la gente no notaria la diferencia, pero tu le das muchisima mas importancia de la que le daria el resto del mundo.
Estaban hablando de sus cicatrices y Stone se resistio al impulso de tocarselas. Aquella noche no queria recordar que fisicamente era una bestia. Queria ser un hombre corriente con una mujer preciosa.
– Tu no sabes lo que es -dijo al final cuando resulto obvio que esperaba una respuesta.
– Me lo imagino. Yo me he pasado una gran parte de mi vida escondiendome por temor a lo que otras personas pudieran pensar. Al principio me preocupaba por mi madre, pero despues fue ya por mi. Fijate en nuestra relacion, en como nos conocimos. Hace seis meses, jamas se me habria ocurrido pensar que pudieras llegar a estar interesado en mi como la persona que era. Por eso necesite crearme un mundo falso, para que pensases que era interesante e importante. No voy a mentir diciendote que he superado por completo esos temores, pero he avanzado muchisimo.
Y era cierto. Al final, dejaria de necesitarlo, y se marcharia. Mejor para ambos. Aunque lo deseara, nunca podria darle lo que ella necesitaba. Con tiempo, ella tambien se daria cuenta, y encontraria a alguien que pudiese dar todo lo que ella le diese.
– Olvidalo, Cathy. No puedes cambiarme.
Ella asintio.
– Lo hare porque es mi cumpleanos y lo estamos celebrando, pero no pienses que no voy a volver a la carga -sonrio-. No tienes tanta suerte.
– Pues yo creo que si. Al fin y al cabo, eres tu la que va a asistir manana a esa reunion.
Cathy gimio.
– No me lo recuerdes. Llevo toda la semana intentando no pensar en ello. No puedo creer que me hayas convencido para que vaya.
– Yo no te he convencido. Asistir a reuniones en mi nombre entra en la descripcion de tu puesto.
– Lo lamentaras.
– No. Estaras brillante.
Cathy levanto su copa.
– Por la brillantez. O por lo menos, porque no cometa ninguna metedura de pata.
Stone entrechoco su copa con la de ella y tomo un sorbo. Cathy no habia estado nunca en sus oficinas, y Stone queria que estuviera presente en la reunion del dia siguiente, aparte de que el lo estuviera tambien via conferencia. Su equipo necesitaba una pequena remodelacion, y Cathy era la persona adecuada para hacerlo.
La cancion termino y empezo otra. Una cancion instrumental y lenta que le hizo desear bailar con ella. Antes de darse cuenta de lo que hacia, estaba de pie.
– ?Me concedes este baile?
Cathy estaba demasiado sorprendida para aceptar verbalmente, asi que dejo que Stone la levantase. Temblaba cuando el la abrazo. No tenia que dejarse llevar por el momento, pero era demasiado tarde para aquella clase de avisos. Si no estaba ya enamorada de Stone, aquella noche sellaria su suerte.
Cerro los ojos y apoyo la mejilla en su hombro. Estaban bien asi, aunque el nunca querria verlo. Stone la confundia. A veces pensaba que la distancia entre ellos era por como la veia a ella y a su relacion, pero en otras ocasiones, se preguntaba si no seria por sus cicatrices.
Seguramente no habria forma de averiguarlo, asi que, mientras, disfrutaria de los buenos tiempos e intentaria no pensar en el futuro.
Fueron recorriendo la habitacion al ritmo de la musica. Stone no dijo nada; simplemente la abrazaba con delicadeza. Si pudieran estar asi para siempre, solos los dos, la noche y la musica…
Enamorarse de el habia sido inevitable. Stone era un guerrero herido, un hombre que se consideraba a si mismo una bestia, y cuyo unico lazo con el mundo exterior era ella. ?Como resistirse a algo asi?
Alzo los brazos para rodearle el cuello, y el la abrazo por la cintura. Estaban tan juntos que podia oir el latido de su corazon y, contra su vientre, la prueba indiscutible de que la deseaba.
Pero eso no tenia por que significar nada mas aparte de una reaccion natural a su proximidad, pero era mas de lo que habia tenido antes.
Despacio, con cuidado, consciente de que el podia separarse y destruirla con una palabra, le beso en el cuello.
Stone contuvo la respiracion con un gemido audible. Su cuerpo entero reacciono a aquel minimo contacto de sus labios y ello le obligo a maldecir entre dientes. Empujandola suavemente por la barbilla, levanto su cara hacia el, pero antes de que pudiera besarla, Art aparecio con sus ensaladas.
Se separaron a reganadientes y volvieron a la mesa, y tras un momento de conversacion mundana sobre que alino deseaban para la ensalada, Art volvio a marcharse. Cuando se quedaron solos, hablaron del trabajo y de los libros que estaban leyendo.
Cathy comprendio por fin lo que estaba ocurriendo. Stone era, por encima de todo, un hombre. Podia creerse un monstruo y estar aun lamentando la perdida de su esposa, pero tenia necesidades fisicas. Por razones que Cathy no podia comprender, pero que la hacian muy feliz, deseaba acostarse con ella. Tambien sabia que el jamas daria el primer paso. No solo vivia en su misma casa, sino que trabajaba para el. Jamas se aprovecharia de esa situacion. El no iria en su busca, pero ella si que podia hacerlo… si estaba dispuesta a jugarselo todo.
Partio un rollito por la mitad y tomo un bocado. A eso se reducia todo, ?no? ?Estaba dispuesta a correr el riesgo? ?Seria capaz de meterse en esa situacion con los ojos abiertos, consciente de que el solo queria una aventura pasajera? Porque no seria mas que eso, durara lo que durase. Al final, terminaria por perderlo.
No tenia sentido hacerse aquellas preguntas. Por supuesto que merecia la pena. Estaba cansada de no saber, de esconderse de la vida. Queria mas. Queria vivir. Queria que Stone fuese su primer hombre.
