– Ah… claro.

Cathy inspiro profundamente. Estaban tan nerviosos como ella, pero por diferentes razones. Ella estaba aterrorizada ante la posibilidad de cometer algun error que no solo hablase mal de Stone, sino que pudiera descubrir que no habia ido a la universidad y que tampoco habia trabajado antes en el sector. Para ellos, ella era una desconocida, una emisaria enviada por el gran jefe, alguien que era sus oidos y que podia decir lo que quisiera sobre ellos.

Poder, penso. ?Quien iba a imaginarse que llegaria a tenerlo alguna vez?

Pero aquella agradable sensacion duro solo hasta entrar en la sala de reuniones. La mesa era muy grande y todos los asientos estaban ocupados. Los presentes se volvieron hacia ella y la miraron.

Cathy intento mantener inalterada su expresion.

– Buenos dias -dijo, y afortunadamente la voz no le temblo.

Hubo un murmullo general en respuesta. Eric, o quizas Bill, le presento a todo el mundo. Cathy asintio y ni siquiera intento recordar sus nombres. Ya lo haria la proxima vez. Aquella manana ya era bastante con sobrevivir a las primeras horas.

La mesa era muy ancha, de modo que dos personas podian acomodarse en la cabecera. Cathy se encontro junto a Eric. Sabia que era el porque habia un informe delante de el con su nombre.

– Seguiremos el orden del dia -dijo Eric, senalando el informe-. El senor Ward ya tiene una copia del informe. Se le entrego esta manana.

– Bien.

– Hola, Cathy.

Aquella voz familiar le hizo sonreir. Levanto la mirada y vio que alguien habia colocado un altavoz en el centro de la mesa.

– Buenos dias, Stone.

Hablo sin pensar y vio que varias personas intercambiaban miradas al oirla utilizar su nombre de pila.

– ?Te estan tratando bien?

– Por supuesto.

– ?Estas lista?

– Si -inspiro profundamente-. Empecemos.

Cathy se lavo las manos y se las seco en la toallita esponjosa que habia sobre la encimera. Miro a su alrededor: la decoracion era perfecta, asi como la eleccion de colores y accesorios, y sonrio. La mujer que trabajaba en el turno de noche del servicio de contestador quedaba ya muy lejos.

Se habian tomado un descanso de quince minutos de la reunion. Todo iba bien, y las mariposas que tenia en el estomago por fin se habian quedado dormidas. Habia podido seguir la mayor parte de cosas que se decia, y habia tomado notas de lo que no conseguia comprender. Stone le habia prometido que hablarian de ello al volver a casa.

Al salir del cuarto de bano, paso por una pequena sala de espera y de pronto recordo que se habia dejado el bolso junto al lavabo. Dio media vuelta para ir a buscarlo y vio que alguien entraba casi al mismo tiempo.

Hizo una pausa a la espera de que la otra mujer dijese algo, hasta que se dio cuenta de que no habia nadie mas alli, excepto ella. Estaba viendo su propio reflejo en un espejo de cuerpo entero.

Aunque sabia que habia perdido mucho peso y que su nuevo corte de pelo mejoraba su apariencia, los cambios habian ocurrido gradualmente y no se habia mirado comparandose con como era antes. Su reflejo le mostro a una mujer alta y delgada, vestida con un traje impecable, unos zapatos elegantes, un precioso corte de pelo y un maquillaje perfecto.

Una profunda alegria la lleno y elevo una breve oracion de gracias. Gracias a Stone por haberle dado la oportunidad de cambiar, y por el hecho de que habia tenido el valor y la conviccion necesarias para aprovechar al maximo aquella oportunidad.

Capitulo 12

Cathy subio corriendo las escaleras hasta el segundo piso y se apresuro a llegar al despacho de Stone. El salio al recibidor con una sonrisa.

– ?Has estado genial!

– Gracias -ambos entraron en el despacho-. Estaba tan asustada porque pudieran pensar que era una impostora, o una idiota, pero no ha sido asi.

– Claro que no. Eres inteligente, te expresas muy bien y estas bien informada.

Dejo el bolso y el maletin sobre la silla y ambos se sentaron en el sofa.

– Me halagas -suspiro-, pero me gusta. Puedes seguir si quieres.

Y volvio a sonreir. No habia dejado de hacerlo durante el camino de vuelta a casa. Habia salido todo perfecto.

– Bueno, ?y que te ha parecido? -pregunto al sentarse junto a ella.

– Pues que tienes un buen equipo. Trabajan duro para ti, y al mismo tiempo, les inspiras un temor casi religioso. Aunque supongo que eso te gusta.

– Y no te equivocas.

Los dos se rieron juntos como colegiales. Aunque a Cathy le habia gustado tener la oportunidad y habia sido divertido salir y enfrentarse a sus temores, se sentia maravillosamente bien estando de nuevo alli. En su casa, en su presencia, aquel era su mundo.

Le fue haciendo preguntas sobre los diferentes asistentes a la reunion, preguntas que ella fue contestando lo mejor que pudo, intentando aunar nombres y rostros. Mientras hablaban, reparaba en su forma de mover las manos, en como ladeaba la cabeza intentando inconscientemente ocultar su mejilla herida.

Habia llegado a quererlo. El dia de su cumpleanos se lo habia imaginado y en aquel momento solo tuvo que confirmarlo. Queria que estuviese orgulloso de ella, y no solo porque trabajase para el, sino porque era la parte mas importante de su vida. No queria imaginarse el mundo sin el, a pesar de saber que era inevitable.

Stone la abrazo brevemente.

– Lo has hecho muy bien, y estoy muy orgulloso de ti.

Cathy tuvo una decima de segundo para tomar la decision. Sabia que no pasarian de lo meramente fisico, al menos en el caso de Stone. Los sentimientos no entrarian en juego, ni seria algo permanente. Stone le ofreceria solo una aventura, y si a ella le bastaba, aquel era el momento.

En un acto que seria uno de sus mas valientes y decididos, dejo las manos apoyadas en sus hombros. La expresion de Stone cambio. El corazon de Cathy aumento su ritmo y las mariposas volvieron a aduenarse de su estomago. Si el la rechazaba, sobreviviria, superaria el dolor que no era fatal y por una vez en su vida lamentaria haber dado un paso en lugar de haberse limitado a aceptar las cosas con pasividad. Entonces lo beso en la boca.

Espero el calor abrasador que los habia devorado la ultima vez, pero solo hubo una dolorosa pausa durante la cual tuvo tiempo de preguntarse si llegaria a responder, o si la apartaria de su lado. El corazon se desato cuando llego a la conviccion de que no iba a besarla. La humillacion la sepulto. Se habia equivocado. No estaba interesado en ella.

Cathy se separo con las mejillas al rojo vivo.

– Lo siento -dijo-. Debes pensar que soy…

La voz se le apago. No sabia que estaria pensarlo, y no queria saberlo. Que tonta habia sido. Queria morirse. Queria huir y no volver a verlo. Y por encima de todo, deseaba poder dar marcha atras en el tiempo solo cinco minutos y poder volver a tomar aquella decision.

Intento ponerse de pie, pero las piernas le temblaban. Volvio a intentarlo ayudandose con las manos, pero de pronto Stone la sujeto por un brazo.

– ?Por que has hecho eso? -pregunto. Su voz resulto baja y aspera. Para el el momento habia sido tan repugnante que apenas podia hablar.

– Lo siento -dijo de nuevo.

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