– ?Por que?
Cathy lo miro. Algo oscuro y peligroso palpitaba en la profundidad de sus ojos grises. Un musculo latio en su mejilla.
– Creia que estabas interesado en mi. No me refiero a algo sentimental -anadio rapidamente, ya que no queria ir mas alla de lo necesario en su humillacion-. Es que anoche, cuando bailamos, yo pense que…
Se encogio de hombros.
– Yo estaba excitado -dijo el.
Ella asintio.
– Por eso pense que me deseabas.
Las dos ultimas palabras apenas fueran audibles. Una hora antes, estaba en la cima del mundo, llena de confianza en si misma y en sus posibilidades. Ahora lo unico que queria era arrastrarse hasta debajo de una roca y morir.
– No puedo… mi pasado… -intento decir-. Hay cosas que no puedo explicar.
– Lo se. No esperaba nada mas, Stone. Pense que seria agradable.
Por primera vez desde que lo habia besado, su expresion se suavizo.
– Si fuera solo agradable, estariamos haciendo algo mas.
Ella no contesto. Al fin y al cabo, no tenia marco de referencia.
– Si quieres que deje de trabajar para ti, no tienes mas que decirlo, que yo lo comprendere. Yo preferiria no tener que dejarlo pero… aunque, si estas dispuesto a darme otra oportunidad, prometo no volver a hacer algo asi. Lo siento mucho.
El solto su brazo y poso la mano en su mejilla.
– Cathy, no se si sabes lo que estas diciendo. Es como si creyeras que estoy enfadado o que me has insultado.
– ?Y no es asi?
– Claro que no. Me halagas. No puedo prometerte mucho, pero claro que te deseo. De eso no tengas duda. Pero es que yo se que esto no es lo que tu quieres de verdad.
Parte de su humillacion cedio.
– He sido yo quien te ha besado. ?Como no va a ser lo que yo quiero?
El la miro durante un momento.
– Estamos hablando de ser amantes.
Gracias a Dios que ya estaba colorada; asi no pudo notar el color que volvio a enrojecer sus mejillas. Esa palabra. Ningun hombre se la habia dicho antes. Amantes.
– Si -murmuro.
Stone se levanto sin decir nada, y cuando ella fue a pronunciar su nombre, el puso un dedo sobre sus labios y la tomo de la mano. Salieron del despacho y tomaron un pasillo para detenerse frente a una puerta cerrada.
– ?Estas segura? -le pregunto-. Porque, una vez hayamos entrado y empiece a acariciarte, no podre parar.
Cathy miro la puerta. Asi que aquel era su dormitorio. Sabia que estaba en aquella zona de la casa pero no habia querido indagar.
Podria haberle contestado de mil formas distintas. Podria haberle explicado que queria que fuese el quien le desvelase los secretos que hay entre un hombre y una mujer. Podria haber intentado decirle que lo queria y que llegar a la intimidad con el era casi rozar la perfeccion. Podria haberle contado la cantidad de noches que habia pasado despierta en su cama recordando aquel beso y deseando repetirlo.
Pero las palabras se le enredaron en la cabeza, asi que se limito a hacer girar el pomo de la puerta y a entrar.
Tuvo una breve impresion de una cama grande, un ventanal con una vista perfecta del mar y el sol que iluminaba la gruesa moqueta. Entonces Stone la abrazo, y cuando sintio sus manos, todo lo demas perecio. Cuando la beso, perecio su capacidad para pensar.
En cuanto sus labios se rozaron, un temblor le recorrio el cuerpo. Stone era todo calor, humedad, pasion, fuerza; la abrazaba como si no pudiera saciarse de ella. Eso era lo que queria, recapacito. No solo la intimidad, sino el deseo. Queria sentir su deseo por ella. Ningun hombre se habia sentido asi por ella y al sentir su ereccion, los temblores se transformaron en escalofrios.
No sabia donde acariciarlo primero. ?Los brazos? ?Los hombros? Al final, lo rodeo por la cintura y apoyo la otra mano en su nuca.
Tenia el pelo suave y fresco, un contraste notable con el calor de su cuerpo. Cuando Stone acaricio su espalda hasta llegar a apretar sus nalgas, Cathy gimio entre sus labios, e involuntariamente lo empujo con las caderas.
Habia demasiado en lo que pensar, se dijo algo asustada. No era capaz de seguirle el rastro a lo que estaba ocurriendo. Las senales de su cuerpo, los lugares en los que el la acariciaba, atascaban su cabeza de informacion: las caricias de su lengua, su sabor, sus gemidos, el dolor de sus propios pechos, el calor de sus muslos, la humedad de su lugar mas secreto.
– Te deseo -le susurro Stone al oido, y aquel aire calido la estremecio. Acompano la respiracion con un beso que la hizo desear derretirse alli mismo-. Te deseo -repitio-. Quiero tenerte desnuda, en mi cama. Quiero estar dentro de ti. Quiero llenarte y darte tanto placer que no puedas pensar en nada mas.
Sus palabras crearon una imagen que al mismo tiempo la excito y la asusto. Stone era un hombre fuerte, capaz de concentrarse en extremo, y no se habia dado cuenta de que, cuando hicieran el amor, toda su atencion estaria puesta en ella.
– Cathy -murmuro, y la beso en la boca-. Dulce Cathy.
Stone le quito la chaqueta del traje y la tiro sobre la silla, y sin separarse de sus labios, le desabrocho el primer boton de la blusa. El ritmo de la respiracion de Cathy se acelero, aunque no toda su reaccion se debia a la pasion. Iba a acariciarle los pechos. Lo sabia, y lo deseaba desesperadamente. Quizas asi consiguiera suavizar las palpitaciones que sentia alli. Pero ?y si no le gustaban? ?O y si le hacia dano? ?En que demonios estaba pensando? Todo aquello era un error, y tenia que decirselo. En cuanto dejasen de besarse.
Pero tan concentrada estaba en ese beso que apenas se dio cuenta de cuando termino de quitarle la blusa y se la saco de la cinturilla de la falda.
Stone rompio el beso para bajar a su cuello. Cathy hubiera querido protestar, pero es que la piel que iba besando resultaba ser tan sensible como sus labios, asi que ya lo haria mas tarde. Dentro de un par de segundos.
Avanzo por su hombro y Cathy tuvo la vaga sensacion de que bajaba los brazos y que la blusa caia al suelo.
Fue besandola despues por el pecho hasta llegar a su seno. La respiracion subio aun mas, pero ya no sentia ningun temor. Solo la esperanza de que calmara el dolor, de que supiera darle lo que acababa de saber que necesitaba.
Stone lamio el valle entre sus pechos y ella se estremecio pronunciando su nombre. Pero de pronto, desaparecio. Cathy abrio los ojos y le vio cerrando parcialmente las cortinas, de modo que quedase luz pero no tan brillante. No estaba segura de si aquello lo hacia por el o por ella, pero no le importo.
Mientras estaba de espaldas a ella, se quito los zapatos y las medias. En todos aquellos suenos romanticos, jamas habia encontrado una forma erotica de quitarse las medias, pero se dejo la falda.
Al acercarse a ella, Stone se saco la camisa de los vaqueros y sentado en el borde de la cama, se quito los zapatos y los calcetines. Luego le ofrecio su mano, y ella la acepto para unirse a el en la cama.
– ?Hasta que punto estas asustada? -le pregunto el, pasandole una mano por el pelo.
– Entre aterrorizada y petrificada.
Stone sonrio.
– Muy sincera -y la beso en la punta de la nariz-. Llevo mucho tiempo sin hacer el amor, y hasta es posible que haya olvidado como hacerlo.
– No esperaras que me lo crea, ?verdad? -pregunto, pero su confesion le hizo sentirse algo mejor. Quizas asi no se diera cuenta de su inexperiencia.
Stone se echo a reir y la beso, y mientras lo hacia Cathy sintio sus manos en el cierre del sujetador en la espalda, y tuvo que contener la necesidad de cruzar los brazos para mantenerlo en su sitio. Aunque aquel no era
