– Gracias -murmuro-. Gracias por hacer que mi primera vez haya sido tan maravillosa.
Ella abrazo con fuerza, pero no pudo hablar. ?Que podia decir? No podia deshacer lo que acababa de pasar, y excepto por el hecho de que ella era virgen, no querria dar marcha atras.
Pero la virginidad era algo demasiado importante como para dejarlo a un lado. Una vez mas, habia vuelto a ser el primer hombre de una mujer. Sabia que habia hombres que nunca experimentaban algo asi, y el lo habia hecho en dos ocasiones. Evelyn primero y Cathy despues.
No queria pensar en su mujer, no, teniendo a Cathy entre sus brazos. Pero la linea divisoria entre ambas estaba empezando a desvanecerse, y no es que no pudiera distinguirlas, sino que le costaba trabajo recordar la reglas basicas. No deberia estar disfrutando, sino corrigiendo el pasado, y no repitiendolo. ?Que iba a ocurrir ahora? ?Que esperaria ella de el?
Cathy inspiro profundamente.
– No se por que, pero de pronto tengo un sueno tremendo.
– No pasa nada. Yo no voy a moverme de aqui. Seguire abrazandote.
– Eso es lo que siempre he deseado -murmuro, y se acurruco aun mas cerca. Hubo un par de minutos de silencio y despues susurro-: te quiero.
Stone se obligo a no reaccionar fisicamente. Cathy parecia estar ya medio dormida y seguramente ni se habia dado cuenta de que habia pronunciado aquellas palabras en voz alta.
Pero no por eso dejo de creerlas. Ula habia estado en lo cierto. Aunque el habia intentando convencerse de lo contrario, su ama de llaves habia visto lo evidente. Cathy se habia enamorado de el. Le habia entregado el corazon a un hombre marcado que habia jurado no volver a amar.
?Y ahora, que? ?Debia dejarla marchar, o retenerla a su lado? Si la dejaba marchar, la echaria terriblemente de menos, pero quererla le era imposible. No podia permitirselo, y aun que asi fuera, ya no seria capaz de hacerlo.
No sabia que hacer, asi que la abrazo con fuerza y se prometio no herirla del mismo modo que habia herido a Evelyn.
Capitulo 13
– La verdad es que cuando me lo dijo, yo crei que estaba de broma -confeso Cathy.
Ula levanto la mirada de la lista que estaba revisando.
– Cuando el senor Ward me hablo por primera vez de la fiesta, senti deseos de preguntarle si se encontraba bien.
Las dos sonrieron.
– Ahora es demasiado tarde para que cambie de opinion -dijo Cathy, senalando la lista de invitados que habian contestado a sus invitaciones.
– Nadie le ha visto desde hace anos, y todos sienten una tremenda curiosidad -contesto Ula-. Y aparte esta la cuestion de su nueva asistente. Desde que asistio a esa reunion hace dos semanas, todo el mundo quiere saber quien es. No se imagina cuanta gente me ha preguntado al llamar para aceptar la invitacion.
Cathy bajo la cabeza, en parte por puro placer, y en parte por sus nervios. Se alegraba de que la reunion hubiese salido bien y de haber dejado en buen lugar a Stone y a si misma, y aunque no le importaria volver a encontrarse con esas mismas personas, estaba segura de no ser capaz de recordar ni uno solo de sus nombres, y no tenia ni idea de como llenar esos pequenos huecos de charla. Aparte de Stone, no iba a conocer a nadie.
Puedes hacerlo, se dijo. Era su nuevo metodo. Cada vez que algo amenazaba con desbordarla, se recordaba lo lejos que habia llegado. En los ultimos cinco meses, su vida entera habia cambiado, y no iba a dejarse acobardar por una fiesta.
Al volver a mirar la lista de invitados, suspiro.
– Con la cantidad de gente que va a venir a la fiesta, espero pasar desapercibida. Por cierto, ?donde vamos a meter a tanta gente?
Ula hizo un gesto con la mano.
– Lo he hecho ya montones de veces. Se dispondran unas carpas en los jardines. El tiempo es perfecto para eso. Un servicio de aparcacoches se ocupara de los vehiculos, y ya he contratado un restaurante para que se ocupe de la comida y el servicio. Y lo mejor es que ya no tiene que buscar traje.
Cathy sonrio. El vestido sin hombros color crema y oro que se habia comprado estaba en el escaparate de la primera tienda a la que se acerco, y nada mas probarselo, supo que estaba bien. Ni siquiera habian tenido que subirle el bajo.
– ?Se ha comprado la mascara?
Cathy asintio.
– La recogi ayer, junto con la de Stone.
Mientras que la de el era grande para que le cubriera la mitad de la cara, la suya era una pequenez de seda y lentejuelas que apenas le cubriria los ojos.
– No puedo creer que de verdad vaya a asistir a un baile de mascaras -comento, riendose.
– Pues imaginese como me siento yo -contesto Ula, y se levanto para volver a llenar de cafe la taza de ambas-. Durante tres anos, esta casa ha estado cerrada como un mausoleo, y de pronto, el senor Ward se decide a dar una fiesta -su expresion se suavizo-. Como haciamos antes.
– ?Daban muchas fiestas Evelyn y el?
– Algunas. La recepcion de su boda fue en el club de campo, pero en cuanto se vinieron a vivir aqui, la casa se transformo en un lugar abierto. Celebraban fiestas por Navidad y barbacoas en verano. A Evelyn no le gustaba demasiado lo de las fiestas, pero lo hacia por complacer al senor Ward. Habria hecho cualquier cosa por el.
– Lo queria mucho, ?verdad?
Ula la miro y volvio a colocar la jarra de la cafetera en su sitio. La breve pausa le confirmo a Cathy que estaba midiendo con mucho cuidado sus palabras.
Comprendia bien su reticencia a hablar, porque no solo no queria traicionar la confianza puesta en ella, sino que se sentia atrapada en medio de una situacion nueva.
Cathy y Stone llevaban dos semanas siendo amantes. Tras aquella primera tarde, el le habia pedido que se trasladase a su habitacion, y ella habia aceptado encantada, asi que cada tarde, se retiraba a su dormitorio y hacian el amor, y cada noche, dormian juntos, sus cuerpos satisfechos y enredados.
Aunque Ula no conocia los detalles, era conocedora del cambio de circunstancias. No habia hecho ningun comentario, aunque habia dejado la ropa limpia de Cathy en uno de los cajones de la comoda de Stone sin que nadie se lo sugiriera.
– No importa -dijo Cathy-. No pretendia ponerla en un aprieto. Esta situacion es un poco confusa para todos.
Ula asintio.
– Se que tiene preguntas; algunas no me importa contestarlas, pero otras tendra que hacerselas al senor Ward. Y en cuanto a Evelyn, si, lo queria. Lo habia querido desde que eran ninos. El era todo lo que ella siempre habia querido.
Cathy lamento haber hecho la pregunta. No es que le sorprendiera la informacion, pero le resulto extrano oirla, seguramente porque no sabia como competir con el pasado de Stone. Porque en realidad era una competicion, pero que ya habia sido ganada por Evelyn.
– Las cosas habrian sido diferentes si hubieran tenido hijos -dijo Ula-. Los dos querian tenerlos, pero no tenian prisa. Despues, ella fallecio -el telefono sono-. Otro invitado que confirma la asistencia. Son los de ultima hora.
Cathy se quedo mirandola sin pestanear. La sangre se le habia acelerado de tal modo que tuvo la sensacion de que iba a desmayarse.
Ninos. ?Ninos! Stone y ella no habian hablado ni una sola vez de utilizar metodos anticonceptivos.
Ni siquiera se le habia pasado por la cabeza. Era virgen, y no tenia experiencia, y Stone llevaba anos de solteria. Los dos estaban sanos, pero ?que habian hecho de su buena cabeza y de su responsabilidad como adultos?
