ni el sitio ni el lugar para la modestia. Al fin y al cabo, habia sido ella quien habia iniciado todo aquello, asi que cuando sintio que el metia un dedo bajo la hombrera, se relajo y dejo que la bajase para deshacerse de la prenda.
El aire era fresco comparado con el calor de sus pechos. Menos mal que tenia los ojos cerrados porque la estaba besando. Stone la invito a tumbarse sobre la cama. Desgraciadamente eso significaba que tenian que dejar de besarse, pero intento no pensar en ello.
De pronto, sintio su mano sobre las costillas. «Ha llegado el momento», se dijo, esperando no hacer algo estupido, que no fuese horrible y que…
Su mano cubrio uno de sus senos con una caricia suave y segura. Con la palma envolvio su pecho mientras con el pulgar y el indice acariciaba su pezon endurecido.
El placer le resulto tan intenso como inesperado, pero no fue nada comparado a cuando cubrio su otro pecho con la boca. Su respiracion caliente le advirtio lo que iba a venir, pero aun asi se quedo sin aire al sentirlo. Incapaz de contenerse, se agarro a su pelo como si quisiera retenerle alli. Era demasiado perfecto.
– Por favor -susurro, aunque en realidad no supiera que estaba pidiendo. Pero Stone parecia saberlo.
– Sabia que contigo seria asi -dijo, mirandola a los ojos-. Sabia que seriamos perfectos juntos.
«?Y lo somos?», hubiera querido preguntar, pero no lo hizo. Si el lo decia, seria verdad.
Toda voluntad la habia abandonado y no se molesto en protestar cuando le quito la falda y las braguitas. Tenia la piel ardiendo y donde quiera que el la tocaba, ardia en llamas. Se arquearon el uno contra el otro y mientras el la sujetaba por el pelo, sintio la presion de su sexo en la cadera y se sintio llena de un poder unicamente femenino. Era ella quien le habia hecho aquello. El la deseaba. Nunca nada habia sido como aquel momento.
Sintio entonces como una de sus manos se deslizaba entre sus muslos, y sus piernas se abrieron para el.
Fue acariciando el interior de sus muslos hasta que por fin alcanzo su lugar mas femenino.
– Estas tan mojada -susurro antes de volver a apoderarse de uno de sus pechos con la boca. Su tono era reverente y su cuerpo estaba tenso, asi que debia ser algo bueno.
Stone se movio despacio, descubriendola, permitiendo que ella descubriera lo que estaba haciendo. Deslizo un dedo dentro de ella y se imagino como seria sentir dentro su sexo. Entonces salio de su interior y empezo a describir circulos a su alrededor, buscando. Hubiera querido ayudarle, pero no sabia que buscaba. Hasta que lo encontro.
Fue como si alguien la hubiese conectado a una fuente de puro placer. Sus dedos provocaban sensaciones magicas, sentimientos, calor, deseo… algo que no habia creido posible. Hasta la ultima celula de su cuerpo se concentro en aquel punto.
– No pares -le rogo, aferrandose a su brazo.
Su sonrisa estaba llena de satisfaccion.
– No lo hare, te lo prometo.
El mundo empezaba a darle vueltas. Hubiera querido aferrarse a algo, pero no sabia a que. La tension era insoportable, y al mismo tiempo no queria que cesara.
Stone la acaricio, hablandola, animandola a seguir, y ella siguio su voz, confiando en que el supiera adonde se dirigian.
– Rindete a ello -susurro-. Dejate llevar.
No sabia que queria de ella.
– No se que…
Y de pronto, lo supo. Su cuerpo entero se cargo de tension y se sintio subir y subir hasta que no lo quedo otro lugar adonde ir que no fuera el cielo. Se sintio de pronto flotando en la nada, en el placer mas exquisito y en una paz que no habia sentido en su vida entera.
Despues, cuando su cuerpo se relajo y la ultima de las sacudidas ceso, apoyo la cabeza en su pecho y le pidio que la abrazara un rato.
Stone la acurruco contra su cuerpo. Aun temblaba.
– Me encantaria atribuirme todo el merito por lo que ha pasado -dijo-, pero es que eres una mujer muy apasionada.
Despues de un instante, se levanto, se quito el resto de la ropa y, antes de tumbarse junto a ella de nuevo, se tomo un momento para contemplar su cuerpo desnudo.
– Eres preciosa -dijo, acariciando sus pechos redondos como lunas y su vientre plano.
Ella se echo a reir.
– Bien me lo he ganado.
– Ya lo veo. Me gustas ahora, pero ya te deseaba antes -dijo.
– No es posible.
– Senti la atraccion en el hospital -se encogio de hombros-. Queria que supieras que es algo mas que tu fisico.
Cathy sonrio.
– Lo se. Llevabamos dos anos siendo amigos antes de conocerlos. Debio ser mi brillante personalidad.
– Vaya hombre… yo intentando ser amable, y tu poniendomelo dificil.
– Ah, lo siento. No me habia dado cuenta de que era eso lo que pretendias.
Stone sonrio.
– Me lo vas a pagar.
Penso en hacerle cosquillas, pero en cuanto rozo su pecho, la pasion ocupo el lugar del juego y su ereccion se flexiono dolorosamente.
– Te deseo -dijo, antes de reclamar su boca.
Sabia que estaba preparada, asi que se coloco entre sus muslos.
– No va a durar demasiado -dijo-. Te prometo hacerlo mejor la proxima vez.
Ella le abrazo.
– No me importa lo que pueda durar. Solo quiero que me hagas el amor.
Era imposible resistirse a una invitacion como aquella, asi que la penetro.
– Estas ardiendo y tan tensa que voy a perderme ahora mismo -murmuro.
Empujo con tanta intensidad que apenas sintio la barrera romperse, pero sintio a Cathy contener una exclamacion de dolor.
Entonces se dio de bruces con la realidad. Con la realidad y la verdad. Cathy era virgen. Aunque se dijo que debia parar, no pudo. Estaba ya demasiado lejos. Un par de movimiento mas y se vacio dentro de ella.
La cordura volvio a el poco a poco y se quedo donde estaba, dentro de ella, sobre ella, saboreando la intimidad e intentando no dejarse llevar por el miedo.
– ?Por que no me lo dijiste? -le pregunto con toda la gentileza que pudo.
– No importaba -contesto ella.
Menos mal que al menos no fingia desconocer de que le estaba hablando.
– Pero a mi si me importaba. Habria hecho las cosas de otra manera.
– ?Ah, si? ?Como?
El se quedo pensativo un instante.
– Eso no importa. La cuestion es que me hubiera gustado saberlo.
– Para haber podido evitarlo. No era una pregunta.
– Pues no. No lo habria evitado.
Desgraciadamente no era tan noble. Stone se tumbo junto a ella.
– Lo siento, Cathy. Tu primera vez no deberia haber sido asi.
– Claro que si -replico ella-. Ha sido exactamente como yo lo deseaba. No olvides quien empezo.
Stone la abrazo y la beso en la boca. No iba a olvidar nada de lo que habia ocurrido aquella tarde. Su virginidad habia sido una sorpresa para el, aunque sabiendo lo que sabia sobre su pasado, quizas no deberia haberle sorprendido tanto.
– No te enfades -susurro Cathy-. No podria soportarlo.
– No estoy enfadado, sino que me siento honrado. Ha sido un honor.
Stone sonrio y le hizo apoyar la cabeza en su hombro. Ella se acurruco.
