– Supongo que querras ir a ver a Kane.
– Si.
– Bueno, ahora las dos teneis novio. Supongo que tendre que buscarme uno tambien.
– Tienes a Todd.
Marina se echo a reir.
– Si, claro -Marina dio un abrazo a su hermana-. Bueno, te vere en casa de mama.
– Ahi estare.
Marina se marcho.
Willow se subio en su coche y lo puso en marcha.
Ahora que estaba sola, no tenia por que seguir fingiendo que le hacia ilusion ver a su padre. Lo cierto era que, en secreto, siempre habia temido las visitas de su progenitor. Por mucho que hiciera ella, su padre siempre la habia considerado una fracasada. Y aun seguia doliendole.
Capitulo 10
Por la tarde, Willow cambio de postura en el asiento del Mercedes de Kane, tratando de combatir el ataque de nauseas y preguntandose si desapareceria alguna vez el nudo que sentia en el estomago.
– Estas muy callada -comento el mientras llevaba el coche al carril de la izquierda-. ?Te pasa algo?
– No, estoy bien. Es decir, no estoy bien, pero tampoco estoy fatal. Medio fatal. Esto es un error. ?Por que vamos a hacerlo? No deberiamos hacerlo. Deberia haber dicho que no o que los dos teniamos cosas que hacer o que tu estabas ocupado. Pedirte que vinieras conmigo ha sido un error.
Willow se mordio el labio, suspiro y anadio:
– No lo digo en plan mal.
– No, claro que no. Lo tomare como un cumplido.
Eso la hizo sonreir.
– No lo digo por ti, sino por mi. Estoy nerviosa. Ademas, a ti no te gusta esto de las familias. ?Por que has dicho que si?
Kane tomo la salida de la autopista.
– Porque me lo pediste y para ti es importante.
En otras circunstancias, las palabras de Kane le habrian hecho mucha ilusion. Pero no ese dia. Iba a ser un desastre.
– Se trata de mi padre -admitio Willow-. Ha vuelto, lo que es bueno, pero tambien es… no se, estoy algo confusa.
– Los padres tienen ese efecto en los hijos.
– ?Te acuerdas tu del tuyo? -pregunto ella.
Kane se encogio de hombros.
– A mi padre no lo conoci. No se si mi madre sabia quien era. De ella me acuerdo algo, pero casi siempre estaba fuera de casa. Murio cuando yo tenia ocho anos.
– ?Donde estaban los de los Servicios Sociales? -pregunto Willow-. ?Por que no se encargaron de ti?
– Creo que no sabian nada de mi. Cuando mi madre murio, me quede en la calle. En realidad, habia vivido en la calle la mayor parte del tiempo, ya era una especie de mascota para algunos miembros de la banda. No me costo mucho que me aceptaran. Ademas, les era util; les hacia recados, como llevar drogas de un sitio a otro y cobrar.
A Willow aquello le sono a chino.
– ?No ibas al colegio?
– Deje el colegio despues de la escuela primaria.
– No lo entiendo, eres una persona con estudios.
– Estudie en el ejercito. Luego, todo el tiempo libre que tenia lo pasaba leyendo. Fundamentalmente, lo que se lo estudie yo solo.
Willow temio que las lagrimas afloraran a sus ojos. No queria llorar. Por lo tanto, respiro profundamente y cambio de tema de conversacion.
– Los gatitos estan creciendo mucho -dijo-. Van a necesitar una caja mas grande.
– Comprare una esta semana.
Por fin, llegaron a la casa de Naomi.
– Bueno, ya hemos llegado -dijo Willow con la esperanza de parecer mas animada de lo que estaba.
Entraron en la casa. Eran los ultimos en llegar, los demas ya estaban alli. Su padre, como de costumbre, se hallaba en el centro de un grupo.
Estaba igual que siempre, penso Willow. Aun guapo y rubio, moreno y con esos ojos azules permanentemente impregnados de buen humor.
– Usted debe de ser Kane -dijo Jack Nelson con una sonrisa-. He oido hablar mucho de usted.
Los dos hombres se dieron la mano.
– ?Como esta mi Willow? -pregunto Jack.
– Estoy bien, papa -respondio ella dandole un abrazo.
Abrazada a su padre, Willow sintio una mezcla de placer y aprension. Luego, se aparto de el, pero su padre le puso un brazo sobre los hombros.
– Asi es como debe ser, de nuevo con mis chicas -dijo Jack.
Willow se separo de el con decision y se acerco a su madre.
– ?Que tal estas? -pregunto Willow, aunque veia felicidad en el rostro de su madre.
– Maravillosamente bien. Estoy contenta de tenerlo en casa.
Willow asintio. Vio a Kane hablando con Ryan.
Julie estaba al lado de su prometido, agarrada a su mano no como si no quisiera soltarlo. Las familias eran muy complicadas.
– Bueno, a ver si estoy enterado -le dijo Jack a Kane-. Usted trabaja para Ryan, ?no?
– Soy el encargado de seguridad de las diversas empresas de Ryan y Todd -respondio Kane asintiendo.
– Ryan me ha dicho que es el mejor en su campo de trabajo.
– Se lo que hago.
– Impresionante -Jack dio una palmada a Kane en la espalda-. Muy bien, muy bien. Al menos, no es como los otros perdedores de Willow.
– Papa -dijo Marina rapidamente, agarrando a su padre de la mano-. Venga, vamos al cuarto de estar. UCLA esta jugando contra la Universidad de Washington.
Willow agradecio la intervencion de su hermana, pero le habria gustado que no hubiera sido necesaria. Sentia calor en las mejillas y el nudo en el estomago se habia hecho mas grande.
Su padre se dejo llevar. Pero al llegar al cuarto de estar, volvio la cabeza y miro a Kane.
– Me alegro de que Willow este cambiando para mejor, siempre me ha preocupado. Nunca ha sido ni tan lista ni tan bonita como sus hermanas. Dudaba que encontrara a alguien que la quisiera. Me alegro de haberme equivocado.
Willow se sintio como si le hubieran dado un golpe en la cabeza con un bate de beisbol. La verguenza la hizo enrojecer visiblemente. Sin saber que hacer, corrio a la cocina y alli se echo a llorar.
Al momento, sus hermanas estaban a su lado.
– Es un imbecil -murmuro Julie abrazandola-. Esta es una de las numerosas razones por las que lo odio.
– Reconozco que no es muy sensible -dijo Marina, abrazandolas a las dos-. Lo siento, Willow.
Al cabo de unos instantes, sus hermanas se retiraron. Durante unos segundos, Willow se quedo sola. Entonces, unos brazos la rodearon.
No tuvo que abrir los ojos para reconocer al hombre que la abrazaba. Se sintio indecisa. Aunque necesitaba estar con el, se hallaba demasiado avergonzada para mirarlo.
– Lo siento -dijo Willow, forzandose a alzar el rostro y clavar los ojos en los de Kane.
Pero en vez de censura, vio en la expresion de Kane… afecto.
