temiera que le reconociera como su hijo; Dios sabia que no habia nada en Teddy que recordara a Dallie. Era simplemente que tenia aversion en pensar que Dallie tuviera algo que ver con su hijo.
Metio la marta en una percha forrada de raso y la colgo en el armario. Entonces hizo esa llamada a Nueva York. Para su placer, Teddy contesto a la llamada.
– Residencia Day. Theodore al habla.
Solo el sonido de su voz hicieron nublarse los ojos de Francesca.
– ?Hola!, mi nino.
– ?Mama! ?Sabes que, mama? Fui a casa de Naomi ayer y Gerry se exhalto, y el y Holly Grace se pelearon. Hoy ella me lleva al Museo del Mar en South Street, y luego vamos a su apartamento y pedimos en el chino. Y sabes que mi amigo Jason…
Francesca rio cuando escucho al traqueteo de Teddy. Cuando el finalmente hizo una pausa para tomar aliento, ella dijo:
– Te hecho de menos, carino. Recuerda, estare en casa en unos dias, y luego pasaremos dos semanas enteras de vacaciones juntos en Mexico. Vamos a pasarlo muy bien -debian ser sus primeras verdaderas vacaciones desde que habia firmado su contrato con la red, y los dos llevaban deseandolo desde hacia meses.
– ?Nadaras en el oceano esta vez?
– Vadeare.
El dio un resoplido masculino desdenoso.
– Al menos metete hasta la cintura.
– Me metere hasta las rodillas, pero nada mas.
– Realmente eres una gallina, mama -dijo solemnemente-. Mucho mas gallina que yo.
– En eso tienes toda la razon.
– ?Estas estudiando para tu examen de ciudadania? -dijo el-. La ultima vez que te hice unas preguntas de prueba, no te sabias casi ningun articulo de las leyes…
– Estudiare en el avion -prometio ella.
El solicitar la ciudadania americana era algo que habia pospuesto ya demasiado tiempo. Siempre estaba demasiado ocupada, demasiado planificado todo, hasta que un dia comprendio que habia vivido en el pais durante diez anos y nunca habia podido votar. Se habia avergonzado de si misma y, con Teddy ayudandola, habia comenzado a estudiar para la nacionalizacion esa misma semana.
– Te quiero muchisimo, carino mio.
– Yo, tambien a ti.
– ?Seras carinoso con Holly Grace esta noche? No espero que lo entiendas, pero ver a Gerry la trastorna.
– No se por que. Gerry es genial.
Francesca era demasiado sabia para intentar explicar las sutilezas de las relaciones hombre-mujer a un nino de nueve anos, sobre todo cuando este pensaba que todas las ninas eran idiotas.
– Solo muestrale mas carino esta noche, mi amor.
Cuando termino su llamada telefonica, se desnudo y comenzo a prepararse para salir con el Principe Stefan Marko Brancuzi. Envuelta en una bata de seda, anduvo en el cuarto de bano embaldosado donde se metio en la amplia banera cogiendo su jabon y champu americanos favoritos.
El Connaught conocia las preferencias de sus mejores clientes, como que periodicos preferian leer, como querian su cafe por la manana, y, en el caso de Francesca, guardarle chapas de botellas para Teddy. Montones de chapas de insolitas marcas de cervezas europeas la esperaban en un paquete muy bien atado cuando se marchaba del hotel. Ella no tenia corazon para decirles que la idea de Teddy sobre las chapas se basaba mas en la cantidad que en la calidad, en una guerra Pepsi-Coca Cola…que iban ganando las primeras por 394.
Se sentia relajada con el bano caliente y cuando su piel se adapto a la temperatura, se recosto y cerro los ojos. Dios, estaba cansada. Necesitaba urgentemente unas vacaciones. Una pequena voz fastidiada en su interior, le preguntaba cuanto tiempo mas iba a continuar dejando a su nino para volar por todo el mundo, asistiendo a infinitas reuniones de produccion, releyendo montones de notas antes de dormirse.
Ultimamente Holly Grace y Naomi habian visto a Teddy mucho mas que ella.
El pensar en Holly Grace empujo a su mente en un circulo lento atras hacia Dallas Beaudine.
Su encuentro con el habia ocurrido hacia tanto tiempo que parecia mas un accidente de biologia que el hubiera engendrado a Teddy. El no era quien lo habia dado a luz, o habia ido sin medias en aquellos primeros anos para poder pagar los zapatos correctores de bebe, o habia perdido el sueno preocupandose por criar a un nino con un I.Q. infantil cuarenta puntos mas alto que el suyo propio.
Francesca, no Dallie Beaudine, era responsable de la persona en la que Teddy se estaba convirtiendo. No importa cuanto insitio Holly Grace, Francesca decidio dejarlo atras en el rincon mas pequeno de su vida.
– ?Ah!, vamos, Francie, han pasado diez anos -se habia quejado Holly Grace la ultima vez que habian hablado de ello.
Estaban almorzando en una recien inaugurada Aurora al este de la Cuarenta y Nueve, sentadas sobre un banco de cuero a un lado de la barra de herradura de granito.
– En unas semanas Dallie va a estar en la ciudad para hablar con Network acerca de hacer unos comentarios para sus torneos de golf esta primavera. ?No puedes relajar las reglas y dejar que coja a Teddy y nos encontremos con el? Teddy ha oido historias sobre Dallie durante anos, y Dallie siente curiosidad por Teddy despues de oirme hablar de el tanto.
– ?Absolutamente no! -Francesca tomo un bocado de pato confitado ligeramente cubierto con mantequilla de avellana de su ensalada y dijo la excusa que siempre decia cuando surgia, lo unico que Holly Grace parecia aceptar-. Aquel tiempo con Dallie fue el periodo mas humillante de toda mi vida, y me niego a pensar tan siquiera en ello. No tendre ningun contacto con el ninguna otra vez… y esto significa mantener tambien a Teddy a distancia. Sabes lo que opino de ello, Holly Grace, y me prometiste no volver a presionarme otra vez.
Holly Grace estaba claramente exasperada.
– Francie, ese muchacho va a crecer con carencias si no le permites tener alguna influencia masculina.
– Tu eres todo el padre que mi hijo necesita -contesto Francesca secamente, sintiendo tanta exasperacion como profundo afecto por la mujer que la habia apoyado tanto.
Holly Grace decidio tomarse la observacion de Francesca en serio.
– Seguro, aunque no he sido capaz de hacer un exito de su carrera deportiva -miro fijamente con tristeza hacia los globos de cristal que colgaban sobre la barra-. Honestamente, Francie, el es mas patoso aun que tu.
Francesca sabia que siempre estaba a la defensiva sobre la carencia de un padre para Teddy, pero no podia hacer nada.
– ?Lo intente, verdad? Me hiciste lanzarle pelotas cuando el tenia cuatro anos.
– Y no fue un gran momento en la historia del beisbol -contesto Holly Grace con sarcasmo-. Lanzamiento de Helena Keller y poca pegada de Stevie Wonder. Ninguno de los dos estaba demasiado coordinado…
– Pues tu no lo hiciste mejor. Se cayo de aquel horrible caballo cuando lo llevaste a equitacion, y se rompio un dedo la primera vez que le lanzaste un balon de futbol.
– Ese es uno de los motivos por los que quiero que se encuentre con Dallie. Ahora que Teddy es un poco mas mayor, tal vez Dallie pueda tener algunas ideas sobre que hacer con el -Holly Grace extrajo unas hojitas de berro de debajo de un pedazo de pescado ahumado y lo mastico-. Debe ser por la sangre extranjera del padre de Teddy. Maldita sea, si Dallie realmente hubiera sido su padre, no tendriamos este problema. La coordinacion atletica esta programada en todos los genes Beaudine.
'Si tu supieras', penso Francesca con una risa sardonica, mientras se enjabonaba sus brazos y luego sobre sus piernas. A veces se preguntaba que maravilloso y caprichoso cromosoma habia producido a su hijo. Ella sabia que Holly Grace estaba decepcionada de que Teddy no fuera mas guapo, pero Francesca siempre consideraba la cara dulce, acogedora de Teddy como un regalo.
No pensaria en basarse en su cara para pasar por la vida. El usaria su cerebro, su coraje, y su corazon dulce, sentimental.
El agua de la banera se estaba enfriando, y comprendio que tenia apenas veinte minutos antes de que el conductor llegara para llevarla al yate de Stefan para la cena. Aunque estaba cansada, tenia ganas de pasar la noche con Stefan. Despues de varios meses de llamadas telefonicas de fondo con solo unos cuantas y precipitadas
