lloro.
Aquella noche Dallie lo habia oido por casualidad hablando con Holly Grace por telefono.
– Sabia que podria hacerlo -decia Skeet-. Solo mira. Es asi, Holly Grace. El va a ser uno de los grandes. Todo le saldra bordado a nuestro muchacho ahora.
Pero no le salio, no exactamente. Y eso era lo que le rompia el corazon a Skeet. Un par de veces cada temporada Dallie quedaba segundo o tercero en uno de los Torneos mayores, pero se habia hecho bastante obvio para los dos que, con treinta y siete, sus mejores anos ya se habian ido y nunca ganaria un campeonato grande.
– Tu tienes habilidad -dijo Skeet, mirando fijamente por la ventana del taxi-. Tienes habilidad y tienes talento, pero algo dentro de ti te impide ser un verdadero campeon. Solo que te juro que no se lo que es.
Dallie lo sabia, pero no lo dijo.
– Ahora escuchame, Skeet Cooper. Todos entienden que ver el golf por television es casi tan interesante como mirar a alguien dormir. Estos de Network estan dispuestos a pagarme un dinero espectacular por animar un poco sus retrasmisiones, y yo no veo ninguna necesidad de tirarles su generosidad a la cara.
– Estos de Network llevan colonia cara -se quejo Skeet, como si eso lo dijera todo. -?Y desde cuando te has vuelto tan preocupado por el dinero?
– Desde que mire el calendario y vi que tenia treinta y siete anos, desde entonces -Dallie se inclino hacia adelante y bruscamente golpeo sobre el cristal de separacion con el conductor-. ?Eh!, usted! Pareme en la siguiente esquina.
– ?Donde piensas que vas?
– A ver a Holly Grace, ahi voy. Y voy solo.
– No te servira de nada. Ella dira lo misma que yo, que te estas vendiendo.
Dallie abrio la puerta de todos modos y salto delante de Cartier. El taxi arranco, y el dio un paso directamente en un monton de mierda de perro.
Esto le estaba muy bien empleado, penso, por comer un almuerzo que costaba mas que el presupuesto anual de la mayor parte de las naciones del Tercer Mundo.
Sin prestar atencion a las miradas de varias transeuntes, comenzo a raspar la suela de sus exclusivos zapatos en el bordillo. Fue entonces cuando El Oso paso detras de el, justo alli en pleno centro de la ciudad.
El Oso se quedo con el, sacudiendo su gran cabeza rubia con repugnancia.
Dallie acelero el paso, haciendo todo lo posible para perder a El Oso entre la muchedumbre. Pero El Oso era tenaz. Le llevaba siguiendo demasiado tiempo, y no iba a abandonar ahora.
Holly Grace vivia en la Torre de Museo, los apartamentos de lujo construidos encima del Museo de Arte Moderno, que hacia que pusiera en sus tarjetas de visita que dormia encima de las obras de los mejores pintores del mundo.
El portero reconocio a Dallie y le permitio entrar al apartamento a esperarla. Dallie no habia visto a Holly Grace durante varios meses, aunque hablaban por telefono con frecuencia y no les sucedia nada que no hubieran discutido con el otro.
El apartamento no era del estilo de Dallie, con demasiados muebles blancos, con las sillas de forma libre que no encajaban con su cuerpo larguirucho, y alguna obra de arte abstracto que le recordaba una charca verde.
Se quito el abrigo y la corbata, y puso la cinta Born in the USA en un radiocassette que habia encima de una mesita que parecia disenada para sostener el equipo de un dentista. Rebobino hacia adelante hasta 'Darlington County,' que, en su opinion, era una de las diez mejores canciones americanas alguna vez escritas. Mientras el Boss cantaba acerca de sus aventuras con Wayne, Dallie deambulaba por la espaciosa sala de estar, finalmente parandose delante del piano de Holly Grace.
Desde la ultima vez que habia estado alli, ella habia agregado un grupo de fotografias en marcos de plata a la coleccion de pisapapeles de cristal que siempre estaban encima del piano. Vio varias fotos de Holly Grace y su madre, un par de fotos de el, algunas fotos de los dos juntos, y una fotografia de Danny que habian tomado en Sears en 1969.
Los dedos de Dallie apretaron el borde del marco cuando lo recogio. La cara redonda de Danny miraba hacia atras, con los ojos muy abiertos y sonriendo, una burbuja diminuta de baba sobre el interior de su labio inferior. Si Danny viviera, tendria dieciocho anos ahora. Dallie no podia imaginarselo.
No podia imaginarse a Danny con dieciocho anos, tan alto como el mismo, rubio y agil, tan guapo como su madre. En su mente, Danny siempre seria un nino que corria hacia su padre de veinte anos con un panal cargado alrededor de sus rodillas y sus bracitos rechonchos extendidos con confianza perfecta.
Dallie dejo en su sitio la fotografia y aparto la mirada. Despues de todos estos anos, el dolor estaba todavia alli… no tan devastador, tal vez, pero todavia seguia alli.
Se distrajo estudiando una fotografia de Francesca que llevaba unos pantalones cortos rojo brillantes y se reia raviosamente a la camara.
Estaba subida encima de una roca grande, apartando el pelo de su cara con una mano y sujetando a un bebe gordinflon entre sus piernas con la otra. Sonrio. Parecia feliz en la foto. Ese tiempo con Francesca fue un tiempo bueno en su vida, parecido a vivir dentro de un chiste privado. Todavia, le provocaba reir.
?Quien habria pensado alguna vez que la senorita Pantalones de Lujo resultaria tener tal exito? Lo habia conseguido sola, tambien… el conocia eso por Holly Grace. Habia criado a un bebe sin nadie para ayudarla e hizo una carrera para ella.
Desde luego, el habia visto algo especial en ella diez anos antes… una batalladora, la manera que tenia de ir por la vida derecha a por lo que queria, sin pensar en las consecuencias. Por una fraccion de segundo destello en su mente que Francesca habia llegado a la meta mientras el seguia parado en el arcen.
La idea no lo complacio, y volvio a rebobinar la cinta de Springsteen para distraerse. Entro en la cocina y abrio el refrigerador, evitando las Miller Lite de Holly Grace saco un Dr.Pepper. El siempre habia apreciado el hecho que Francesca fuera honesta con Holly Grace sobre el bebe de ella.
Habia sido natural para el preguntarse si el bebe no pudiera ser suyo, y Francesca seguramente podria haber pasado el nino del viejo Nicky por suyo sin demasiados problemas. Pero no lo habia hecho, y la admiraba por ello.
Quitando la tapa de la botella de Dr. Pepper, anduvo atras al piano y miro alrededor buscando otra foto del hijo de Francesca, pero solo encontro esa. Le molestaba el hecho que siempre que el nino era mencionado en un articulo sobre Francesca, siempre era identificado como el producto de un temprano matrimonio infeliz y que Francesca habia rechazado dar el apellido del padre al nino.
Por lo que Dallie sabia, el, Holly Grace, y Skeet eran las unicas personas que sabian que ese matrimonio nunca habia existido, pero todos ellos tenian bastante respeto por lo que Francesca habia conseguido para mantener sus bocas cerradas.
La amistad inesperada que se habia desarrollado entre Holly Grace y Francesca le parecia a Dallie una de las relaciones mas interesantes de la vida, y el habia mencionado a Holly Grace mas de una vez que le gustaria pasar un tiempo con ellas para verlas juntas.
– No puedo imaginarlo -le dijo una vez-. Todo lo que puedo ver es a ti hablando del ultimo partido de los Cowboys mientras Francie habla sobre sus zapatos Gucci y se admira en el espejo.
– Ella no es asi, Dallie. Habla de muchas mas cosas que de sus zapatos.
– Esto me parece ironico -contesto el -que alguien como ella este criando a un nino. Te apuesto algo que el muchacho crecera raro.
A Holly Grace no le habia gustado aquella observacion, asi que habia dejado de bromear, pero podia ver que estaba preocupada por lo mismo. Por eso se imaginaba que el nino seria algo afeminado.
Dallie habia rebobinado Born in USA por tercera vez cuando oyo una llave en la puerta de la calle. Holly Grace le llamo:
