– A mi, nada me da miedo.

En aquel momento, llego Matt y Lily salio de la barra con dos whiskys.

– Esto es lo mejor para calentarse en una noche de nieve -le dijo entregandole un vaso a Logan y sentandose a su lado.

– Brindemos entonces por calentarnos en una noche de nieve -contesto Logan alzando su copa.

Lily sonrio y se bebio el vaso de un trago. Logan hizo lo mismo a pesar de que raramente bebia.

– Supongo que con esto entraremos en calor rapidamente -comento Lily.

– Si, aunque se me ocurre que…

– Lily Rose.

Una mujer que se parecia mucho a Lily, pero mucho mas seria, se acerco a ellos.

– Necesito hablar contigo.

– Ahora no es un buen momento.

– Por favor.

– Esta bien -accedio Lily-. Ahora mismo vuelvo.

Logan observo como las dos hermanas se iban a un rincon del bar.

– ?Por Dios, Lily Rose, como se te ocurre tomarte una copa con un huesped! Ya esta bien con que la gente este hablando, preguntandose como es que los carteles de fuera de pista habian desaparecido como para que ahora te vean bebiendo en el bar. Lo que faltaba.

– La gente no esta hablando.

– Claro que si. No deberias atender la barra. Tienes gente contratada para eso. De verdad, si necesitas ayuda, pidemela.

– No necesito ayuda.

– Me vas a perdonar, pero no estoy de acuerdo en eso.

– Mira, me mato todos los dias para dirigir este sitio y lo hago perfectamente bien yo sola. Si no te parece asi, ya sabes donde esta la puerta.

– Te recuerdo que estabas bebiendo con un huesped.

– ?Y? ?Voy a ir al infierno?

– Lily Rose…

Al oir aquella conversacion, Logan se prometio a si mismo que no volveria a llamar Lily Rose a Lily jamas.

– Estoy preocupada por ti, Lily Rose -insistio su hermana-. ?Que vas a hacer esta noche?

– Lo que me de la gana. Mira, he tenido un dia muy largo y me quiero ir a mi habitacion a darme una ducha y meterme en la cama, asi que, si no te importa, nos vemos manana.

– Lily Rose…

Pero Lily ya se habia girado y volvia en direccion a Logan.

– Solo tienes dos hermanas, ?no? -sonrio el al verla.

– Si, gracias a Dios -contesto Lily-. Bueno, te dejo porque me quiero ir a cambiar de ropa.

– Muy bien. ?Nos vemos luego?

– De acuerdo -contesto Lily.

Sin embargo, fue imposible porque, justo cuando se acababa de terminar de duchar y de cambiar de ropa, aparecio en su habitacion Debbie para regalarle unos preciosos pendientes de cristal y plata y contarle lo maravillosa que era la vida en Nueva York. Cuando consiguio quitarsela de encima, tuvo que hacerse cargo de un problema con las tuberias en los banos de los empleados y, para terminar la noche, tuvo que ir a buscar al tecnico informatico porque el chico no tenia coche y se les habia caido el servidor.

Cuando, por fin, termino la retahila de despropositos eran mas de las doce de la noche y, aunque el bar seguia lleno de gente, Logan no estaba.

Tampoco lo encontro en la cafeteria ni en el porche ni en el jacuzzi. No era de extranar. Habian pasado horas desde que le habia dicho que se encontrarian dentro de un rato.

Lily suspiro fastidiada.

De nuevo, por culpa del hotel se habia quedado sin algo que queria.

Sin alguien con quien le apetecia estar.

Capitulo Seis

Al dia siguiente, amanecio una manana completamente despejada y brillante.

A Lily le encantaban los dias asi, pero aquel amenazaba con estropearse debido a las noticias que le estaba dando Cari, su jefe de cocina, mientras se tomaba una taza de cafe en la terraza de la cafeteria.

– No se que ha ocurrido. La empresa que nos trae el pan es muy seria y ellos dicen que tu los has llamado para anular el pedido de esta semana. ?Por que lo has anulado?

Su tia estaba sentada cerca, tomandose una taza de cafe con aire distraido, como si estuviera aburrida al no tener nada que hacer.

– Yo no he anulado el pedido -le aseguro Lily disgustada.

– ?Se puede saber por que siempre tenemos las reuniones de la manana fuera? -gruno Cari estremeciendose de pies a cabeza.

– Porque Lily tiene hielo en las venas -contesto Debbie.

– Si no te importa, esto es una reunion de trabajo y te agradeceria que no te metieras -la reprendio su sobrina.

– Perdon -se disculpo Debbie con cinismo.

Cari volvio a estremecerse.

Lily llamo al distribuidor de pan por telefono y el supervisor le aseguro que habian recibido un mensaje en su nombre anulando el pedido.

– Vas a tener que hacer gala de tu creatividad hasta manana -le dijo al jefe de cocina.

Cari se encogio de hombros.

– Anda, vamos a la cocina, que se esta mucho mas calentito, y te hago unos huevos revueltos con jamon de los que a ti te gustan -le dijo con una sonrisa-. Claro que no te voy a poder poner molletes de pan porque mi jefa no se que ha hecho que nos ha dejado a todos sin pan.

– Te vuelvo a decir que yo no he hecho nada -se defendio Lily.

Era cierto. Ella no habia hecho nada, pero la verdad era que no habia pan y tenian que averiguar quien era el culpable.

– Me encantaria ir a tomar unos huevos revueltos contigo, pero tengo muchas cosas que hacer -suspiro Lily-. Para empezar, tengo que hablar con tu hermano, que esta ahora mismo lidiando con los ordenadores, y con Sara.

– Muy bien.

– Yo si me apunto a los huevos -intervino Debbie.

Lily los siguio hacia la cocina, mirando a su alrededor mientras cruzaban la cafeteria, diciendose que lo hacia para comprobar que todo el mundo que estaba desayunando estaba a gusto, pero, en realidad, estaba buscando a un hombre alto y moreno de ojos maravillosos.

Pero Logan White no estaba.

Lily se pregunto si se habria ido a esquiar ya. Pronto tuvo que apartar a Logan de sus pensamientos y concentrarse en los problemas que tenian. Arreglar los ordenadores les llevo toda la manana y, luego, tuvo que hacer el turno de la tienda de regalos porque el empleado se habia puesto enfermo.

Lily no acababa de creerselo porque la noche anterior habia caido una nevada estupenda y las pistas estaban mas apetecibles que nunca. Si ella no hubiera sido la duena del hotel, tambien estaria esquiando.

Por desgracia, no pudo salir del hotel durante el resto del dia, lo que la ponia de mal humor porque no faltaba mucho para que terminara la temporada de esqui y no habia podido esquiar todo lo que le hubiera gustado.

Por la tarde, sentada a su mesa, mirando ausente la cantidad de papeles con los que tenia que lidiar, se masajeo las sienes.

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