cancelado hoy!
—?Que pasa, Dante? —pregunto Aleluya.
—Un pequeno problema sin importancia. Una especie de marcha se dirige hacia nosotros, miles de personas que vienen de San Diego. Es una especie de culto religioso, segun he oido. Se supone que hoy van a atravesar Mendocino, pero algunos pueden desviarse, colarse aqui y causar problemas. Asi que vamos a levantar murallas de energia alrededor del Centro para mantenerlos fuera. Eso es todo. Nada de lo que preocuparse, no hay motivo de alarma, pero no va a ser un dia como los demas.
—?Es el Senhor! —murmuro Tomas Menendez, que estaba junto a Ferguson—. ?Esta aqui!
—?Como dices?
—?Ha venido aqui porque este es el Septimo Lugar!
—?Quien? —pregunto Ferguson.
Pero Menendez se dio la vuelta y regreso al dormitorio sin contestarle, muy excitado.
—Recordad —dijo Dante, antes de volver al edificio principal—. Desayuno de inmediato y luego al gimnasio.
Ferguson fue a vestirse. El padre Christie le siguio.
—?Como te sientes esta manana, hijo?
—No he dormido. Toda la noche he estado viendo cosas fantasticas.
—Pero… ?estas bien?
—Mejor que nunca, padre. Esas visiones, las cosas que he visto… No se…, no puedo dejar de llorar de felicidad… ?Ve? Ya empiezo otra vez.
—No te preocupes —dijo el sacerdote. De pronto, tambien el se echo a llorar—. Estos son dias grandes, los dias de la profecia, cuando El llegara para juzgar nuestras obras. He estado despierto toda la noche, ?sabes? Leyendo la Biblia. Hacia mucho que no lo hacia. El Apocalipsis de San Juan, una y otra vez. El Cordero nos alimentara y nos guiara. Dios secara todas las lagrimas de nuestros ojos. Pero primero debemos llorar, para que El pueda hacerlo, ?no?
—Nunca he sabido llorar, padre. Pero ahora parece que no puedo dejar de hacerlo.
—Sigue. Llora todo lo que quieras. Este es el dia en el que se abrira el septimo sello, y los siete angeles haran sonar las siete trompetas. Creeme, hijo. No eres catolico, ?no?
—?Yo? No.
—Eso no importa. Te bendecire igualmente cuando llegue el momento. ?Como podria uno negarle a alguien la bendicion hoy?
—?Que va a pasar hoy? —Ferguson se sentia muy tranquilo, relajado.
—El Omega y el Alfa —dijo una voz al otro lado del salon—. El fin y el principio.
Ferguson sintio nuevas visiones recorriendo su mente. Mundos brillantes brotaban y surgian en su interior.
—?Eres tu, Tom?
—Este es el dia en que empezara —dijo Tom, acercandose—. Es el tiempo del Cruce. Siento el poder, la fuerza en mi interior. ?Querrias ser el primero, Ed?
—?Yo? ?En que?
—En hacer el Cruce.
—?Adonde?
—Al Doble Reino, creo. Estan deseando recibirte. Puedo sentir su deseo. Los dos soles, el rojo y el azul, arden hoy en mi corazon.
Ferguson advirtio que April y Aleluya se les habian acercado.
—Tenemos que desayunar, y luego hay que ir al gimnasio —dijo, de modo ausente.
Los ojos de Tom estaban fijos en los suyos.
—Acepta el Cruce, Ed. Alguien tiene que ser el primero, y tu eres el elegido. Abre el camino para el resto de nosotros. Una vez se realice el primer Cruce, los siguientes seran mas y mas faciles. ?Querras hacerlo, Ed? ?Ahora?
—Quieres que yo… vaya… a otra estrella…
—Dejaras este cuerpo, si, por uno mejor en un lugar mejor que este. Lo corruptible se volvera incorruptible. Lo mortal inmortal. Y la muerte sera tragada por la victoria.
—Espera un segundo. —Ferguson lo estudio intranquilo. Todos le rodeaban. Ahora no se sentia flotando, sino pesado—. No estoy seguro. Espera un poco. No estoy seguro de lo que significa todo esto.
—Nadie te obligara.
—Dejame pensar. Dejame pensar.
Aparecio Tomas Menendez. Su cara estaba radiante.
—?Este es el dia en que vendra Chungira!
—Si —dijo Tom—. Y Ed va a ser el primero en hacer el Cruce a las estrellas. Se que lo hara. Ira al Doble Reino.
—Ira a Chungira —dijo Menendez—. Y esa sera la senal. Y entonces Chungira vendra a nosotros. Si. Si, lo se. —Menendez parecia hablar en trance—. El Senhor esta muy cerca. Puedo sentirlo. Venga, enviemos a Ferguson a Chungira. Luego yo ire al Senhor, le dare la bienvenida. Yo ire a Maguali-ga; yo sere quien abra la puerta. —Cogio a Ferguson por la muneca—. ?Estas dispuesto, Ed? ?Aceptaras?
Ferguson meneo lentamente la cabeza, intentando comprender. Dejaria este cuerpo. Realizaria el Cruce. Iria a otro planeta. Los primeros estertores de miedo empezaron a despertar en su interior. ?Que intentaban decir? ?Que querian hacerle? ?Moriria? Eso era lo que significaba dejar el cuerpo, ?no? No comprendia nada. Por un momento, todos los antiguos resquemores regresaron. Estaban intentando enganarlo, ?verdad? Querian utilizarlo. Querian hacerle dano.
—?Voy a morir?
—Tu vida no hara mas que empezar —dijo Tom.
April, Aleluya, el padre Christie, Menendez, Tom le rodeaban, le sonreian, le daban animos, le decian que le amaban, que le envidiaban, que le seguirian muy pronto. Pero tenia que ser el primero. Era el que estaba preparado.
—Alguien tiene que ser el primero —dijo Tom.
—Dejame pensar. Dejame pensar.
—Dejemosle pensar —dijo el padre Christie—. No hay que atosigarle.
Ferguson contuvo la respiracion. Las visiones comenzaban a producirse otra vez: el Mundo Verde, sus prados resplandecientes. El mundo de luz. Todos los mundos centelleaban en su mente. Grandes seres caminaban de un lado a otro. Querian enviarle alli. Querian que fuera el primero. Sintio el frio nudo de la sospecha aflojarse, desaparecer.
No queria morir, pero… ?moriria si realizaba el Cruce? ?Moriria?
—No le digais nada —dijo alguien—. Dejad que salga de el.
Parpadeo, meneo la cabeza, sonrio.
—Si —dijo—. Adelante. Enviadme a donde querais.
—?Estas seguro? —le pregunto Tom.
Ferguson asintio. Le sorprendio comprobar lo tranquilo que estaba. El padre Christie, a su lado, murmuraba en latin. ?Rezaba por el? Probablemente. Muy bien, que rezara. Eso no haria dano. Todo iba a salir bien. Estaba completamente en paz. No recordaba haberse encontrado asi antes.
—Unid todos las manos —dijo Tom. Su voz parecia provenir de muy lejos—. Unid vuestras manos, permaneced unidos, concentraos. Ayudadme a hacerle cruzar. No puedo hacerlo solo, pero con vuestra ayuda lo conseguiremos. Y tu, Ed, pon tus manos sobre las mias, como hiciste ayer en el bosque. Pon tus manos sobre las
