—Tengo una propuesta —dijo calmosamente Naresh Patel—. Dediquemos ahora todas nuestras energias a defender el Centro contra los intrusos. Despues, examinemos a Tom para intentar determinar la naturaleza y el alcance de sus habilidades; y si entonces parece aconsejable tomar medidas protectoras, podemos considerarlas en su momento.
—Lo apoyo —dijo Dan Robinson.
—?Bill?
Waldstein hizo un gesto de resignacion.
—Como querais. Espero que salga para Marte dentro de media hora. y que os lleve a todos con el.
3
Ferguson no durmio en toda la noche. Permanecio todo el tiempo despierto, con la cabeza repleta de maravillas. Los suenos espaciales venian por parejas, por trios. No estaba seguro de poder llamarlos suenos, ya que no dormia, pero veia los otros mundos girando bajo sus soles de muchos colores. Veia extranas e intrincadas criaturas deambulando, hablando en idiomas que ningun oido humano habia oido nunca. Veia brillantes ciudades maravillosas de extrano diseno. Y veia, veia, veia…
Un par de veces sollozo en la oscuridad, tan hermosas eran las cosas que veia.
—?Estas bien? —le pregunto Tomas Menendez desde el otro extremo de la habitacion.
—Las visiones no cesan.
—?Ves a Chungira-el-que-vendra? ?Y a Maguali-ga?
—Lo veo todo. Es la cosa mas sorprendente que me ha pasado en la vida.
—?Hijos de puta, estoy intentando dormir! —se quejo Nick Doble Arcoiris en la oscuridad.
—Estoy teniendo visiones…
—Al carajo tus visiones.
—Es el gran momento —dijo Tomas Menendez—. Pronto se abrira la puerta. Ahora debes llenar tu corazon de amor, Nick, y dejar que los dioses vengan. Como hace Ed. ?Ves lo feliz que es ahora?
Los Nueve Soles resplandecian en la mente de Ferguson. Una cosa gigantesca de extrano aspecto, con un ojo brillante sobre la cabeza, se volvio hacia el y le tendio una infinidad de manos y le llamo por su nombre. Entonces la imagen desaparecio, y vio un paisaje diferente, un sol blanco en el cielo, y otro amarillo, y seres todavia mas extranos que parecian desplazarse en automoviles hechos de agua. Y luego…
La alegria lo inundo y las lagrimas anegaron otra vez sus ojos. No habia llorado tanto en toda su vida. No podia parar, era como una fuente. Pero aquello era bueno. Las lagrimas lavaban su alma. Le hacian bien. Tom habia tocado algo en su interior, lo habia abierto, y ahora las lagrimas corrian por el, llevandose toda clase de antiguas impurezas.
Mira, esa es la estrella azul, la que es tan caliente que funde el suelo. Y la ciudad flotante. Y la gente brillante y fantasmal. ?Maravilloso! ?Maravilloso!
Su almohada estaba empapada por las lagrimas.
Dios, se sentia bien. Llora todo lo que quieras, se dijo. Limpiate. Lo que te este pasando esta bien. Deja que pase. Como Tom habia dicho: «Por una vez, deja que todo se vaya, deja que todo se abra. Deja que la gracia venga a ti».
No podia seguir tumbado. Se levanto, camino por la habitacion, se apoyo en la puerta, en el lavabo, en cualquier cosa que pudiera sujetarlo. El mundo oscilaba. El giraba, giraba. Seria tan facil dejarse llevar flotando al espacio…
—Es maravilloso, ?verdad? —Tomas Menendez se habia puesto en pie tras el—. Los dioses se manifiestan. Chungira-el-que-vendra llegara a la Tierra, o tal vez nosotros iremos a Chungira, no lo se bien. Pero todo cambiara.
—Cierra el maldito pico —gruno Nick Doble Arcoiris.
Ferguson sonreia.
—Ahora veo el sol rojo y el azul, y un puente de luz entre ellos. ?Cristo, el sol azul abarca medio cielo!
—Es la vision de Chungira —dijo Menendez—. Ven, vamos a salir. Deja que Chungira entre en tu alma bajo las estrellas.
—Una gran muralla de piedra blanca —murmuro Ferguson—. Es lo que vio Lacy. Y Aleluya. Y ahora yo. La cosa dorada con cuernos…
Menendez lo sostenia por los hombros y lo guiaba por el corredor hacia la salida. A Ferguson no le importaba. Habria ido a donde Menendez hubiera querido llevarlo. Solo veia el gigantesco sol rojo, radiante y pulsatil, y el sol azul a su lado, resonando en su mente como un gong, un arco de luz centelleante surcando los cielos, y al ser maravilloso con cuernos, que le llamaba y le tendia los brazos.
Siguio a Menendez al exterior del edificio. El aire olia diferente: claro, fresco, nuevo. Unas leves gotitas de humedad le salpicaron las mejillas. La estacion de las lluvias habia empezado durante la noche; una lluvia dulce, agradable, caia suavemente. Tras todos los meses de sequia, Ferguson casi habia olvidado como era la lluvia. Pero aqui estaba finalmente. Muy bien, penso. Me quedare aqui, bajo la lluvia, limpiandome tambien por fuera. Le parecio que ya era de dia, pero no acusaba el no haber dormido. Su mente estaba alerta, activa, completamente despejada. El ser cornado repetia el mismo movimiento: se volvia, levantaba los brazos, se volvia de nuevo. Y asi una y otra vez.
Ferguson veia el edificio del personal, las oficinas y los grandes arboles mas alla, pero todo eso le parecia insustancial, casi transparente. Lo que tenia autentica sustancia y densidad era el brillante bloque de piedra y la gran figura sobre el. Alzo la cara y dejo que la lluvia corriera por su frente. No tenia idea de cuanto tiempo permanecio alli. Un minuto, una hora, ?quien podia decirlo?
Entonces la vision desaparecio y el mundo real, solido, visible, retorno. Ferguson miro alrededor, sintiendose un poco confuso.
Estaba delante del porche de los dormitorios junto a Tomas Menendez. Llovia debilmente. El cielo era gris, pero ya empezaba a aclarar. Una figura con un impermeable amarillo vino corriendo. Era Teddy Lansford.
—?Es ya la hora del tratamiento? —pregunto Ferguson.
—Hoy no habra barrido —repuso Lansford.
—?Bromeas?
—Hoy no hay. Para nadie. Ordenes de la doctora Lewis.
—?Por que? ?Que tiene hoy de especial? —quiso saber Ferguson.
Pero ya Lansford se habia marchado. Se dio la vuelta y vio a otras figuras salir del dormitorio: April, Aleluya, Philippa y algun otro, se arremolinaban para asegurarse de que realmente estaba lloviendo.
—?No hay tratamiento hoy! —anuncio—. ?Es fiesta!
—?Por que? —pregunto April.
—Lo dice la doctora Lewis —contesto Ferguson, encogiendose de hombros.
Esto inicio una excitada discusion. Ferguson permanecio al margen, sin apenas escuchar. No le importaba. Lo que le habia sucedido no podria ser borrado. Si le borraban las visiones, otras nuevas vendrian. Ahora era completamente diferente. Habia cambiado para siempre. Tanto mejor si hoy no habia tratamiento, porque queria pensar, analizar lo que le habia sucedido ayer, como Tom lo habia cambiado. Ferguson no queria perder el recuerdo de como Tom lo habia tomado de las manos y lo habia abierto a las visiones. Lo importante no era lo que habia pasado sino quien era el ahora, alguien distinto del que habia sido el dia anterior.
Se apoyo contra la pared del porche. El viento lo salpico de lluvia, pero no se movio. Le gustaba la lluvia. Era la primera de la estacion y no estaba demasiado fria.
Dante Corelli surgio de entre la niebla. Parecia que tampoco habia dormido en toda la noche. Llego corriendo hasta el porche y batio palmas.
—?Oidme todos! Acercaos al comedor a desayunar, y luego reunios en el gimnasio. ?El tratamiento ha sido
