solo quiero que dejes de hacer dano, y esto es lo que puedo hacer por ti». Tom pensaba que tal vez nadie le habia dicho algo asi nunca.

—Vamos, entonces. Arriba.

—Si. Si, ya voy.

—Dame la mano.

Tom le ayudo a ponerse en pie. Ferguson era un hombre fornido, y le costo trabajo levantarle. Ferguson se tambaleo. Tranquilo, penso Tom. Conserva el equilibrio. Esperaba que no fuera a caerse. Recordo lo dificil que habia sido sostener a April cuando se desmayo. Tranquilo. Tranquilo.

Ferguson consiguio mantenerse erguido, y juntos emprendieron el camino de regreso al Centro.

—?Crees que ahora voy a tener los suenos espaciales todo el tiempo? —pregunto Ferguson—. Quiero decir…, sin que tengas que hacerme eso.

—Claro. ?Por que no? Estas completamente abierto. Siempre lo has estado, solo que no dejabas que entraran en ti. Ahora ya sabes como hacerlo.

—Que cosa tan maravillosa es el Mundo Verde… Ahora comprendo todo el alboroto. Quiero ver tambien los otros mundos, ?sabes? Los siete.

—Hay mas de siete.

—?De verdad?

—Los siete son solamente las visiones mas fuertes, las principales. Hay otros mundos. Miles. Millones. Infinidad de ellos. Algunos nada mas han venido a mi una vez, durante una fraccion de segundo. Otros solamente un par de veces, separados por anos. Pero los siete principales vienen todo el tiempo. Esos son los que puedo ofrecer a los otros, los fuertes, los principales.

—Jesus —dijo Ferguson—. Millones de mundos.

—Mira ahi arriba. ?Sabes cuantas estrellas pueden verse cuando el cielo esta despejado? Y esas solo son las mas cercanas. Esta galaxia tiene cien mil anos luz de un extremo a otro. ?Sabes cuantas estrellas hay en cien mil anos luz? Y eso solo en esta galaxia. Hay nebulosas que son galaxias completas en si mismas. Andromeda, Cygnus A, las Magallanes. Estan llenas de estrellas, y todas las estrellas tienen planetas. Te aturde solo con pensarlo. Este planetita nuestro… Que tonteria, eso de decir que somos los unicos seres vivos del universo.

—Si. Si. Jesus, ?que he estado haciendo toda mi vida? ?En que pensaba?

Todavia estaba perdido en la vision, flotando entre las estrellas. Ahora parecia completamente distinto, la cara mas relajada, mas joven, mas calma. El frio nudo dentro de su pecho habia desaparecido. Bueno, penso Tom, eso no durara. No se transforma uno completamente con un simple flash. El triste, duro y amargo Ed Ferguson podia volver, y lo haria probablemente, dentro de una hora, un dia, una semana; mas pronto o mas tarde… a menos que algo grande lo cambiara mientras todavia estaba abierto y vulnerable.

—?Tom? —susurro una voz desde los matorrales—. ?Eh, Tom!

Tom se volvio. Una cara en las sombras, ojos azules, labios finos, las mejillas picadas de viruelas. Una mano le senalaba, lo llamaba, le hacia senas de que se deshiciera de Ferguson y se acercase.

Era Buffalo, escondido como un fantasma.

Tom meneo la cabeza. Senalo hacia el Centro, senalo a Ferguson. Buffalo gesticulo de nuevo, con mas urgencia. Susurro otra vez.

—Ven. Charley esta aqui. Quiere verte.

—Esta bien —Tom fruncio el ceno—. Espera.

Apreto el paso y alcanzo a Ferguson.

—Vuelve tu solo. Voy a quedarme aqui otros cinco minutos, ?de acuerdo?

A Ferguson no parecio importarle. Ahora el Mundo Verde era mas vivido para el que lo que pudiera pasar en el bosque.

—Si —dijo—. Claro.

—Necesito estar a solas un momento.

—Si, claro.

Se marcho. Al verlo irse, Tom sintio dudas, pero se interno en la espesura.

Buffalo salio de detras de un arbol.

—Ese era el tipo de la carretera, ?no? El de la pierna lastimada, el que iba con la chica morena.

—Eso es. ?Por que estais aqui? ?Que quiere Charley de mi, Buffalo?

—Quiere verte. Hablar contigo. Te echa de menos, ?sabes? Todos lo hacemos. —Buffalo hizo un guino—. ?Eh, tienes buen aspecto, Tom! Te has arreglado un poco, ?eh? Pantalones nuevos, camisa nueva, todo flamante. Ese Centro es un buen sitio, ?eh?

—Esta bien. Hay mucha gente buena. Me gusta.

—Apuesto a que si. Bueno, ven. Por aqui. Charley quiere verte.

Buffalo le guio entre los grandes arboles, por un sendero salpicado de hojas caidas. Charley y los otros saqueadores les esperaban en un claro. Todos parecian cansados y abatidos, mas desharrapados que de costumbre. Un grupo de hombres desolados. Tom no se alegro de verlos. Habia esperado no volver a encontrarlos nunca mas.

—?Ahi esta! —exclamo Charley—. ?Hijo de puta, mirad esa ropa! Te han banado y te dieron de comer, ?eh? ?Que tal, Tom? ?Como estas?

—Hola, Charley.

—Tienes muy buen aspecto. A nosotros, ya ves, no nos han ido bien las cosas.

—?No?

—Nos metimos en lios alla en Ukiah. Tamal y Choke cayeron en una emboscada y los mataron.

—Oh. Crei que estarian por ahi, con la furgoneta…

—La furgoneta esta aqui. La dejamos flotando entre los arboles, un poco mas alla. Tamal y Choke no pudieron contarlo. Los demas logramos escapar.

—Mala suerte. El Tiempo del Cruce esta ya casi aqui. Mal momento para que te maten: te pierdes todo el esplendor, la redencion…

—El bano no te ha cambiado lo mas minimo, ya veo —comento Charley, sonriendo—. El mundo verde y el planeta Lolymoly y todo lo demas. Eso esta bien. Nosotros tambien sonamos con las visiones. Lolymoly y todo. Mujer, Buffalo y yo. Stidge dice que el no. ?Verdad, Stidge? Nunca has tenido una vision, ?no, bastardo amargado?

—?Por que no me dejas en paz, Charley? —dijo Stidge—. Si no hubiera sido por mi, habrias muerto junto con Tamal y Choke.

—Eso es cierto. Stidge nos salvo, ?sabes, Tom? Es muy rapido con el cuchillo. Teniamos a esos tres vigilantes encima y Stidge se las arreglo para deslizarse por detras y… —Se encogio de hombros—. Han sido dos semanas muy duras, Tom. Te hemos echado de menos.

—Apuesto a que si.

—No. En serio. Eras nuestra suerte, Tom. Mientras estabas con nosotros, todo salia bien. Todas esas locuras tuyas, tus visiones, tus mundos, eran como un encantamiento. Nos metiamos en lios y saliamos ilesos. Desde que te marchaste con aquel helicoptero, ha sido una ruina. Frieron a tiros a Tamal y a Choke. Ni siquiera se molestaron en preguntar. Por eso hemos vuelto, Tom.

—?Por que?

—Por ti. Nos vamos al sur, a Mexico posiblemente, a pasar el invierno. Las lluvias llegaran de un momento a otro. Nos internaremos en el desierto, rodearemos San Diego y llegaremos hasta Baja. Ven con nosotros, ?vale? Ahora tenemos sitio de sobra en la furgoneta.

—El Cruce ya esta casi aqui, Charley. Ahora no tiene sentido ir a Mexico o a ningun otro sitio. Dentro de un par de semanas todos estaremos en el cielo.

Pudo oir la risita de Stidge. Mujer murmuraba.

—?Y que? Demonios, puedes hacer el Cruce desde Baja, ?no? Y estaremos bastante mas calentitos mientras tanto.

—Voy a quedarme aqui, Charley.

—?En el maldito Centro?

—Si. Hay gente a la que quiero ayudar. Quiero guiarles cuando llegue el Tiempo del Cruce. Pero te dire lo

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