—?Que sucede, doctor Kresh?
—Es una cosa de lo mas sorprendente. Especialmente despues de las ideas que el doctor Robinson propuso cuando estuve ahi. Me refiero a la relacion con el Proyecto
—?Ha habido una senal? —dijo Robinson.
—Empezo a recibirse anoche. Como sabe, doctor Robinson, la hipotesis
—Por el amor de Dios —estallo Robinson—, ?va a decirnos de una vez de que se trata o no?
—Lo siento. Comprendanme, esta ha sido una experiencia muy confusa para mi…, para todos. —Kresh parecia cortado. Contuvo la respiracion—. Pondre las imagenes en la pantalla. Sabran ustedes que la
Kresh desaparecio de la pantalla. En su lugar surgio la imagen de una estrella roja pequena y palida. Otras dos estrellas, mucho mas brillantes, eran visibles en una esquina de la pantalla.
—La enana roja es Proxima —dijo Kresh—. Las otras son sus companeras, Alfa Centauri A y B, que son similares en su espectro a nuestro sol. La gente del Cal Tech me dijo que las tres estrellas parecen tener sistemas planetarios. Sin embargo, la
En la pantalla aparecio una bola informe de color verde.
—Dios mio —murmuro Robinson.
—Este es el segundo planeta del sistema de Proxima Centauri, situado a 0,87 UA de la estrella. Proxima Centauri, me han dicho, esta sujeta a fluctuaciones que podrian ser peligrosas para las formas de vida cercanas. Pero la
En la pantalla aparecieron nieblas densas, impenetrables. Verdes.
Verdes.
—Oh, Dios mio —repitio Robinson.
Elszabet estaba sentada, tensa, con los punos apretados, mordiendose el labio inferior.
Otra toma. Bajo el manto de nubes.
Kresh volvio a hablar:
—Veran que aunque Proxima Centauri es una estrella roja, el manto de nubes es tan denso que desde la superficie del planeta parece verde. La capa de nubes, segun me dijeron los de Cal Tech, crea una especie de efecto invernadero que mantiene la temperatura del planeta dentro de un rango que se adecua al metabolismo de los seres vivientes, a pesar de la baja energia de la estrella Proxima Centauri.
Otra toma. Una orbita baja, virtualmente por debajo de las nubes. Las camaras de alta resolucion comenzaron su trabajo. Un cambio de foco. Entonces, nuevas imagenes, fantasticamente detalladas. Un hermoso paisaje, colinas verdes, brillantes lagos verdes. Mas abajo, edificios, misteriosas estructuras de perturbador diseno alienigena: angulos insospechados, retorcidas arquitecturas. Otro incremento en la capacidad de la camara. Unas figuras se movian por un prado: eran altas y estilizadas, de fragil aspecto, con cuerpos cristalinos brillantes como espejos, grupos de ojos facetados en cada uno de los cuatro lados de sus cabezas en forma de diamante.
—Dios mio —repetia Robinson una y otra vez.
Elszabet no se movio, ni siquiera respiraba, ni parpadeaba.
Estaba aturdida por el miedo y la maravilla. Quiso llorar, quiso arrodillarse y rezar, quiso salir corriendo y gritar aleluya. Pero fue incapaz de moverse. Permanecio perfectamente tranquila, congelada por la sorpresa, mientras las imagenes verdes se sucedian en la pantalla. Todo era increiblemente raro, alienigena.
Y al mismo tiempo todo era tan completa y enteramente familiar como si mirara las fotografias de la ciudad en la que habia vivido cuando era nina.
Septima parte
1
Empezaba a oscurecer mas pronto que de costumbre. Unas pocas nubes habian empezado a aparecer por el norte, y quiza aquella noche lloveria, supuso Tom. La primera vez esta temporada. Anoche hubo una luna brillante, clara y fria; esta noche, tal vez, lluvia. Un cambio en el clima, que quiza fuera heraldo de otros cambios mayores. Vuelve a la habitacion, toma una buena ducha, arreglate para la cena. Despues charla un poco con la gente de aqui, con Ferguson, con la chica gorda, April, con alguno de los otros.
El Tiempo del Cruce se acercaba como las lluvias: la estacion estaba cambiando.
—Vamos —le dijo a Ferguson—. Llevamos horas aqui. Es tiempo de volver.
—Si —respondio Ferguson—. Claro.
Parecia medio dormido, vago, ido, sonoliento. Estaba asi desde que Tom le habia conferido la vision, sentado tan tranquilo bajo los arboles, sonriendo, meneando la cabeza de vez en cuando, sin decir casi nada. Era como si el Mundo Verde lo hubiera atontado. ?O habia algo mas? Era como si alguien se hubiera dirigido por fin a el y le hubiera dicho: «Mira, hombre, yo me preocupo por ti, un absoluto extrano que no tiene nada que ganar, y
