mujer de San Francisco, evidentemente una amiguita suya, socio en el asunto de Betelgeuse Cinco. Muy bien. Ferguson penso que tal vez iba a decirle que vendria a visitarle, y se pregunto si eso le causaria problemas con Aleluya.

Pero eso no era lo que ella planeaba.

—Ed, tengo que decirte algo maravilloso. He encontrado la felicidad y un significado a mi vida por primera vez. ?Recuerdas aquella vez que te dije que habia tenido un extrano sueno, el planeta, la criatura cornuda del espacio? Eso fue el principio para mi. Fue una revelacion religiosa, aunque no lo comprendi asi entonces. Pero luego he descubierto el movimiento tumbonde, del que tal vez no hayas oido hablar. Lo inicio en San Diego un gran hombre llamado Senhor Papamacer, que nos esta conduciendo a la union con los dioses. Me he unido a el de todo corazon. Cientos de miles de nosotros seguimos el liderazgo del Senhor. Me siento completamente transformada, e incluso redimida. Es como si hubiera sido purificada de todas las cosas malas que solia hacer, como si hubiera sido perdonada, como si me hubieran concedido una segunda oportunidad. Y todo a causa de la vision que tuve, de esa extrana figura bajo los dos soles…

Jesus, penso Ferguson. Escucha eso. Habla como una monja. Y esos locos suenos siguen cambiando la vida de todo el mundo. Todos se han vuelto locos. Todos menos yo.

—… y nos dirigimos al Septimo Lugar, donde se ofrecera la redencion final. Lo que quiero decirte es que pasaremos cerca de Mendocino dentro de poco, y creo que si pudieras apanartelas para salir del Nepente y unirte a nosotros y aceptar la guia del Senhor Papamacer, tambien te encontrarias transformado, y sentirias que toda la amargura y la infelicidad que han marcado tu vida desaparecerian en un momento, como me ha sucedido a mi, y…

Claro. Solo tengo que salir de aqui y firmar en exclusiva con el Senhor, quienquiera que sea. La doctora Lewis ya ha visto el contenido de esta carta, Lacy, chica. Si hubiera una oportunidad entre un millon de que pudiera salir de aqui para reunirme contigo, ?crees que estaria ahora escuchandote?

—… confio en que la bendicion de Maguali-ga recaera tambien sobre ti, que el resplandor de Chungira-el- que-vendra entrara en tu alma. Si te unieras a nosotros, Ed, si te acercaras a nuestra peregrinacion al Septimo Lugar…

Ferguson desconecto el cubo. Que mierda de locura. ?Salir a unirse con los dioses? La otra mujer, al volverse con su familia a Hawai, por lo menos actuaba con sentido. Pero esta… era una loca.

Bien, de modo que parecia que se habia librado de las dos. Muy bien. Muy bien. Todavia le quedaba Aleluya, que valia por las otras dos juntas. Siempre habia otra mujer mejor que la anterior cuando la necesitaba.

Ferguson sacudio la cabeza, intentando despejarla. Se pregunto que estaria haciendo Aleluya. Veria si podia encontrarla. Tal vez un pequeno paseo por el bosque, para no perder la costumbre…

—?Ed! —llamo una voz desde el exterior—. Ed, ?estas ahi?

Ferguson arrugo el ceno.

—?Quien es?

—Soy yo. Tom. ?Tienes un rato libre?

Otro lunatico mas. Bien, ?por que no?

—Claro. Espera un momento.

Abrio la puerta. Definitivamente, habia algo raro en este tipo, no cabia duda: la marana de pelo, esos ojos extranos y salvajes. Ferguson lo miro inseguro, preguntandose que habia en la mente de Tom, si es que habia algo.

—Hoy es el gran dia para ti —dijo Tom.

—?Si? ?De verdad?

—?Recuerdas la semana pasada, la primera vez que hablamos? ?Cuando te dije que te mostraria como tener los suenos espaciales?

—?Que dijiste que?

—En el comedor. Estabamos con el sacerdote, y tu me diste un trago de bourbon, y entonces…

—No recuerdo una mierda de la semana pasada. ?No lo sabes? Recuerdo que nos conocimos en alguna parte, se que tu nombre es Tom, pero el resto se ha ido. Me lo borraron. Eso es lo que hacen en este sitio, te vacian la mente. Sabes eso, ?no?

Tom hizo una mueca simpatica, como si no concediera importancia a lo que Ferguson acababa de decir.

—Bueno, si tu no lo recuerdas, yo si. Puedo sentir tu angustia, amigo. Y quiero ayudarte. Ven, vamos a dar un paseo. Vamos al bosque, donde hay tranquilidad. Aun no has tenido un sueno espacial, ?verdad?

—No. Por lo que puedo recordar, no. Excepto…

Hizo una pausa.

—?Excepto que?

—No estoy seguro. Pero hubo algo. Espera, dejame comprobarlo.

Entro en el cuarto de bano para que Tom no pudiera ver lo que hacia, y presiono su anillo e indago en su archivo de sucesos inusitados acerca de la semana del ocho de octubre. Su propia voz, debil y tranquila, empezo a mencionar toda clase de datos, todo aquello que le habia pasado en los ultimos dias y habia considerado util. La mayor parte era basura. Pero entonces llego a un registro de hacia dos noches:

—Ha habido tal vez algo parecido a un sueno espacial esta noche —se oyo decir—. Como una sombra, el presentimiento de que el mundo estaba envuelto en una niebla verde. Creo que es algo parecido a uno de los suenos que tienen los otros, el sueno del Mundo Verde. Todo lo que vi fue niebla. No creo que fuera real, pero tal vez sea un principio.

Cuando salio, Tom lo miraba de modo extrano.

—?Hablabas solo ahi dentro?

—Si. Una pequena conferencia conmigo mismo. Escucha, uno de los suenos espaciales tiene que ver con niebla verde, ?no?

—Ese es el Mundo Verde. Un lugar maravilloso.

—No tengo modo de saberlo. Todo cuanto vi fue niebla. Mientras dormia, hace dos noches. Niebla verde.

—?Eso es todo? ?Solo niebla?

—Solo niebla.

—Muy bien. Los suenos estan intentando aparecer. Has dado un paso. Quizas la influencia es mas fuerte porque estoy aqui. Pero, ?ves? Puedes tenerlos como todo el mundo, Ed. Ahora tienes que venir conmigo. Vamos al bosque.

—?Para que?

—Ya te lo he dicho. Voy a darte un sueno espacial. Pero debemos ir donde nadie pueda molestarnos, porque tienes que concentrarte. ?De acuerdo, Ed? Vamos.

—No va a funcionar. ?Como voy a tener un sueno cuando estoy completamente despierto?

—Tu ven conmigo y nada mas.

Ferguson se encogio de hombros. No habia nada que perder, ?no? Que mas daba intentarlo…

Siguio a Tom y ambos salieron a la calida manana de otono, rodearon el gimnasio y entraron en el sendero que conducia al bosque. Pasaron junto a Dante Corelli, April Cranshaw y Mug Watson, el jardinero. Dante les sonrio y les saludo, el jardinero no les presto atencion, la gorda April los miro asustada e inmediatamente se dio la vuelta, como si hubiera visto a un par de hombres-lobo que salieran de caceria. Pobre saco de grasa, penso Ferguson. Nada le sentaria mejor que se la tiraran un par de veces, pero ?quien querria hacerlo con ella? Yo no, desde luego. Dios del cielo, puedes apostar a que yo no.

—?Te parece bien aqui? —le pregunto a Tom.

—Magnifico. Sientate en esta roca, junto a mi. Eso es. Ahora, lo que tienes que saber es que el universo esta lleno de seres benevolos, ?de acuerdo? Hay mas soles de los que nadie podria contar, y todos esos soles tienen planetas, y esos planetas tienen gente, no gente como nosotros, pero gente a fin de cuentas. Estan vivos y nos observan. En este mismo minuto saben que estamos aqui. Nos observan. Nos quieren, a todos y a cada uno de nosotros, y quieren llevarnos a su seno. ?Me sigues, Ed? Tienes que creer esto. Han contactado conmigo a traves de los suenos, y yo soy el emisario, la avanzadilla que conducira a todo el mundo a las estrellas.

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